Clamor por cambios urgentes en el sistema de salud

Propuestas. Expertos dicen que el modelo actual puede causar más daños a Guayaquil y al país. Hacen planteamientos.

03 abr 2018 / 00:00

La reorganización de tres hospitales públicos, el cierre del hospital neumológico Alfredo J. Valenzuela y la creciente deuda del Estado por 258 millones de dólares con centros emblemáticos de Guayaquil como el Luis Vernaza, el León Becerra y Solca, levantan las alertas sobre la necesidad de tomar medidas para que la salud de la ciudad no empeore aún más. ¿Qué hacer entonces? Se necesita un cambio urgente en el sistema de salud, coinciden los especialistas consultados por EXPRESO.

Wilson Drouet, exdirector provincial de Salud y quien fue director del hospital neumológico y del Abel Gilbert (Guayaquil), cita solo como un ejemplo de los errores lo que ocurrió a finales del año pasado con la reorganización que se dio en la ciudad: el Hospital Universitario se convirtió en un complejo gineco-obstétrico pediátrico; el del Guasmo Sur en un centro de especialidades; y la maternidad Mariana de Jesús pasó solo a atender partos naturales. “El Universitario (ubicado en el km. 23 de la vía Perimetral), está en un área tan poblada que necesita tener cerca la medicina general. “Eso tiene que reactivarse”, dice este profesional, quien también es director de la Asociación Médica Panamericana (PAMA).

El presidente del Colegio de Médicos del Guayas, Washington Ladines, coincide en la necesidad de revertir esta medida. Y dice que es importante darle presupuesto a los hospitales para que tengan cómo comprar insumos y medicamentos. “Ese es el principal problema, desde que no hay cómo hacerse un examen de laboratorio o no hay un medicamento para tratar enfermedades catastróficas”, asegura.

Pero la solución debe ir más allá, según el exministro de Salud y miembro del Foro Permanente de la Salud, Francisco Andino. Dice que hay que pagar ya las deudas que se mantienen con el Luis Vernaza, Solca y el León Becerra para no ahondar sus problemas y replantear el sistema de salud. Para ello, recomienda que la atención no se centre en crear más hospitales, sino en trabajar más en la prevención. “Cuando uno invierte en promoción de la salud, en los cambios de estilo de vida, en la movilización social, por cada una de las condiciones sanitarias, uno puede reducir la mortalidad en el 43 %, invirtiendo apenas 1,5 % a 2 % del presupuesto”, asegura.

Para la asambleísta Poly Ugarte, miembro de la Comisión de Salud de la Asamblea, de enfocarse en estos puntos e invirtiendo además en programas y procesos de predicción de enfermedades y autocuidados sustentables, no solo se evitaría que un paciente desarrolle un cáncer o este llegue a estadíos mortales, sino que se daría una mejor atención.

Actualmente nadie lo hace, explica. “De los $ 2.700 millones que destinó Salud el 2017, solo $ 7 millones fueron destinados a promoción. Es decir, nada. Hay que invertir como se debe y ya no más en elefantes blancos hoy sin especialistas, pues de lo contrario los enfermos seguirán deambulando y el Estado no podrá curar a todos, jamás”.

En esta línea, Esteban Ortiz, investigador médico que dirigió la primera encuesta nacional para conocer la percepción de los médicos sobre el sistema de salud, dijo que las autoridades sanitarias deben conocer de manera objetiva la carga epidemiológica de las enfermedades en el Ecuador. “Parecería ser que el Ministerio de Salud no dedica el tiempo que debería a conocer de qué se enferma la gente. No se ha hecho un trabajo epidemiológico para saber cuáles son los cantones más afectados”.

José Pedro Barberán, decano de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES), y el epidemiólogo guayaquileño Luis Triviño coinciden con él. Hacen hincapié en la necesidad de -por citar un caso- crear un centro epidemiológico con investigadores y profesionales de alta gama.

“Actualmente Guayaquil no tiene nada. No tiene un centro de Higiene, ni de Malaria, ni uno que controle el tipo de genéricos que se suministran en los sanatorios públicos. Todo está en Quito, es como haber regresado a la época de la colonia”, precisa Triviño, al hacer hincapié en la necesidad de cambiar a sus autoridades de Salud.

“Necesitamos gente con experiencia, capaz de modificar las políticas públicas y no desde sus puestos en Quito. En Guayaquil hay gente prestante que conoce del tema. No entiendo por qué no les preguntan qué hacer, cómo actuar, si todos los conocen y tienen sus legados”.

En este punto, Ugarte hace un llamado a despolitizar la salud. En estos diez años del correísmo -recalca- sacaron a todos los buenos médicos de estos organismos y pusieron a los políticos en su lugar. Entonces los que están dirigiendo no son necesariamente los mejores especialistas, pero sí los amigos de los políticos, “que es lo que a ellos les interesa”.

Respecto a la deuda, que hoy tiene en el limbo a más de un centro, como el León Becerra, donde se han generado varios despidos a causa de ello, los consultados coinciden en la necesidad de que el Gobierno convoque a una reunión urgente con técnicos para comenzar a hacer los cambios desde ahora.

Algunos, como el alcalde Jaime Nebot, proponen establecer un plan de pago a mediano plazo y con papeles que los acreedores puedan negociar para definir la cadena de reembolso, cuya interrupción les ha generado problemas. Y otros como el sociólogo Andrés Martínez, sugieren hacer una posterior planificación de cómo deben laborar los hospitales afectados. A su juicio, sería prudente definir si a la Junta de Beneficencia y a Solca les conviene trabajar mejor por autogestión, como siempre lo hicieron, que en conjunto con el Estado. “Habría que planificar y ver resultados. Si son entes privados, no pueden depender solo del MSP o el IESS. Esto debe analizarse bien”.

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