‘Guayagris’, una ciudad sin sombras

El índice del verde urbano hecho por el Cabildo tiene reparos de expertos. La falta de árboles y plantas nativas, entre las principales críticas.

07 ene 2019 / 00:01

Cada atardecer, cientos de golondrinas se estacionan en postes, semáforos y cables de la avenida Portete. Anidan en postes y semáforos. Creen que los árboles que algún día existieron en el suburbio siguen allí, es lo que observa el biólogo Bruno Yánez. Pero los árboles frondosos de Guayaquil son solo un recuerdo en algunas zonas.

El gris y la falta de sombra no solo han llegado a incomodar al suburbio. Entran en la lista de desafortunados, sectores como los Guasmos, la vía a la costa y muchísimas calles del centro y norte.

Guayaquil empezó a perder el verdor desde la década del 50, con el desarrollo urbano. Y donde antes hubo samanes, guayacanes, almendros y mangos, no hay nada o solamente palmeras, lo que a decir de Yánez viene siendo lo mismo porque “es un tipo de flora que no sirve para lo que debe servir en una ciudad como esta: atenuar los efectos del clima”.

Y pese a que hay avenidas que aún conservan parte de su verdor, no se puede considerar a Guayaquil una ciudad verde, sentencia la experta en urbanismo Lisseth Mena Molina, quien incluyó esta problemática en su maestría en Ciudad y Arquitectura Sostenible. “Guayaquil es una urbe desprovista de espacios públicos y, sobre todo, de vegetación. Estos dos elementos parecen haber estado fuera de la planificación de la ciudad durante su historia”, sostiene.

Según el Índice Verde Urbano de 2010, Guayaquil tenía 1,13 metros cuadrados de área verde por habitante (m2/hab), de una media nacional de 4,69 m2/hab. En su tesis, terminada en 2015, Mena analizó cada distrito de la ciudad y concluyó que Guayaquil tiene en áreas verdes tan solo 2 m2/hab. “Es uno de los casos más graves del Ecuador, considerando que el mínimo requerido, según la Organización Mundial de la Salud, es de 9 m2/hab”, explica.

Aquí entra un debate que lleva años en páginas y foros: el contraste de las cifras que manejan expertos como Mena, universidades, observatorios urbanos, organismos internacionales (BID, CAF, Cepal, ONU-Hábitat) en comparación con las estadísticas del Municipio de Guayaquil.

Un estudio realizado por la Consultora Ecosambito clasificó de forma cuantitativa y cualitativa las áreas verdes de la urbe, estableciendo un inventario biótico (especies vegetales) y abiótico (mobiliario), información que fue considerada para establecer el índice verde urbano acorde a la metodología aprobada por el INEC en 2012. “Allí se determinó que esta ciudad cuenta con 25 metros cuadrados de área verde por habitante”, defiende el director de Parques y Áreas Verdes del Cabildo, Abel Pesantes.

El arquitecto y catedrático de la Universidad Católica Ricardo Sandoya lo refuta: “El Municipio incluye bosques, manglares, reservas y estuarios en sus estadísticas. Sin estos elementos, el IUV sería de 9 m2/hab, es decir que cumple con lo sugerido por la OMS. Pero en los medios académicos este valor municipal ha generado controversia, ya que ha sido imposible verificar la fuente del estudio”.

La cifra del INEC, en cambio, tuvo que ser más específica e indicar cómo calcular. Es sabido, por ejemplo, que se incluyen los parterres verdes donde hay literalmente vegetación, adoquín u hormigón. Esta falta de criterio técnico hace que los estudios carezcan de rigor, insiste Sandoya.

Y entre cifras y contracifras, una realidad innegable que llega en la voz del creador técnico del Plan de Ordenamiento Territorial de la ciudad, el urbanista y catedrático de la Universidad de Guayaquil Felipe Espinoza: “El centro y las áreas consolidadas no tienen espacios peatonizados verdes para los ciudadanos, salvo los poquísimos parques. Por ello Guayaquil está por debajo de convertirse en una ciudad verde”.

Respalda esta postura el especialista en regeneración urbana y magíster en Gestión Pública David Hidalgo. “Guayaquil tiene déficit en arbolado urbano y carece de áreas verdes, entiéndase por ello: grama o césped en su suelo urbano. Esto fácilmente se comprueba con una vista aérea de la ciudad de Guayaquil en Google Earth”.

Una ciudad verde, por ejemplo, es Maringá, en el estado de Paraná, al sur de Brasil, que supera en índices verdes a Curitiba. “Mientras en el discurso oficialista local sigan llamando área verde al cascajo colocado en sus parques entregados, la ciudad jamás va a lograr estándares verdes deseados. Así de simple”.

Guayaquil cuenta con más de tres mil espacios destinados para áreas verdes. La gran mayoría de estos son parques que demandan una media de cinco millones anuales para su mantenimiento. Otros cuatro millones se destinan a la construcción de estos lugares de esparcimiento en zonas donde aún hay déficit. Cada año se edifican unos 60, especifica el director de Parques y Áreas Verdes del Municipio.

Pesantes discrepa con el urbanista en su observación sobre los árboles en los parques. “La mayoría de parques cuentan con arborización. Y en los casos en los que no se han establecido árboles, es debido a las características del sector, como por ejemplo la infraestructura civil”.

El funcionario resalta la arborización de avenidas como Narcisa de Jesús, de las Américas, Las Aguas, Juan Tanca Marengo, Guillermo Cubillo, Francisco de Orellana, entre otras, donde se han sido contabilizados 32.000 árboles, en los que se incluye a nativos e introducidos.

En respaldo, el director de Urbanismo, Avalúos y Ordenamiento Territorial, José Miguel Rubio, admite que aún hay mucho por hacer y que desde su departamento, además de haber identificado áreas verdes que no estaban dentro de los activos de la ciudad, se gesta ahora el proyecto ‘Huella verde’, que pretende incentivar la construcción de edificios con acabados naturales.

Será una forma de contribuir al ambiente, a la atmósfera y al sistema ecológico de Guayaquil, para disminuir la huella de carbono y la radiación solar.

Quienes se acojan a la opción de construir terrazas verdes o fachadas naturales recibirán incentivos. Pero se necesitará más que eso para cambiar el escenario de la ciudad.

Los expertos entrevistados coinciden en que es preciso dar un giro a la gestión administrativa. El arquitecto Espinoza explica que de mantenerse el escenario actual, Guayaquil al 2050 tendrá 3,6 millones de habitantes, que requerirán cerca de 30’000.000 de metros cuadrados de áreas verdes en toda la superficie.

La nueva administración deberá, entre otras decisiones, tener un norte. “El Plan de Ordenamiento no ha sido compartido ni puesto en valor ante los diferentes actores sociales: academia y colectivos. Es hora de plantear resultados a largo plazo con acciones concretas a corto y mediano plazo que permitan su ejecución”, sugiere Sandoya.

La implementación de áreas verdes es ley

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Falta. En la ciudadela 9 de Octubre se juega voleibol en la calle.

La falta de áreas verdes en la ciudad tiene su parte legal. En abril de 2018 entró en vigencia el Código Orgánico de Ambiente (COA), regulado por el Ministerio de Ambiente (MAE); y es precisamente a ese reglamento al que recurre Inés Manzano, abogada de temas ambientales, para afirmar que las áreas verdes deben de tomarse muy en serio.

“En Guayaquil son insuficientes. No hay que contar con las áreas naturales declaradas por el MAE. El principal problema ha sido el crecimiento de la ciudad sin una planificación centrada en el ser humano”, recalca la especialista.

El COA señala claramente en su artículo 29 la competencia de los municipios en cuanto a estos espacios. Es una obligación para los cabildos del país el incremento de los mismos, que deben ser naturales e integrales, es decir que deben conservar la biodiversidad. Este código indica que los planes de arborización tienen que estar contemplados en el ordenamiento territorial.

“Los municipios no se han sumado con fuerza a ese sistema nacional”, señala Manzano. “Lo importante es reconocer que las áreas verdes son una necesidad para la comunidad”. Porque incluso, ante la falta de esos espacios recreativos, los ciudadanos invaden sitios destinados a otras funciones, como se aprecia en la foto: personas haciendo deporte en la calle.

Por otro lado Rafael Pástor Vélez, abogado especializado en temas ambientales, concuerda en que sería idóneo tener más áreas verdes en la ciudad, pero recalca que es fundamental que el próximo burgomaestre “incentive y promueva el cumplimiento de la normativa ambiental por parte de las empresas, así como también una mayor consciencia referente al reciclaje”.

La ciudadanía reclama más árboles

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Sombra. El parque de la Pradera 2 es concurrido solo en las noches.

Para este reportaje, EXPRESO recorrió varias plazas y parques de la ciudad y constató que muchos de ellos carecen de árboles frondosos que protejan del sol a los visitantes. “Suelo venir a este parque en las noches a practicar deporte, pero en las tardes no vengo porque no hay cómo cubrirse del sol. Además no puedo venir con mis hijos a sentarnos en el césped porque tampoco hay espacios así. Este lugar es bonito, pero tiene más cemento que áreas verdes”, manifiesta María Parrales, moradora de la ciudadela Pradera 2, al sur de la ciudad.

“Cuando me ejercito en las máquinas me veo obligado a hacerlo bajo sol porque no hay árboles con copa grande que me cubran con su sombra. Por ese motivo no suelo venir en las tardes”, dice Patricio Sánchez, también de la Pradera 2.

Situación similar viven quienes acuden en las tardes al parque Huancavilca, centro de la urbe. “Aquí solo hay un par de techos que no dan la misma frescura ni sombra que un árbol”, comenta Ángel Gualli, quien vive en las calles Padre Solano y García Moreno.

Al norte, la piscina de Sauces 6 es un punto de recreación en el que solía pensar Yesenia Valencia para llevar a sus hijos los fines de semana, teniendo en cuenta la cercanía del sitio a su casa, en Sauces 3, aunque “últimamente no he ido porque después de nadar no hay dónde tomar sombra”.

Más al norte, en el parque Samanes, aunque con muchas áreas verdes, los deportistas también se quejan de la falta de sombra. “Vengo a correr en las mañanitas porque en la tarde el sol me lo impide”, afirma Naima Angulo, residente de Mucho Lote.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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