Gritos para replantear el turismo urbano de Guayaquil

El desarrollo de atractivos tiene sus focos de concentración en los malecones. Líderes barriales y expertos piden diversificar la oferta.

05 nov 2019 / 00:01

Un nuevo feriado se sumó al calendario guayaquileño. Fueron cuatro días de asueto. El turismo local, como siempre, se concentró en los malecones y el cerro Santa Ana, destinos favoritos de los residentes, según un sondeo que este Diario llevó a cabo el fin de semana.

De un universo de 319 consultados, el 70 % aseguró que su apuesta para turismo urbano eran los malecones y el Puerto Santa Ana. El 15 % eligió las escalinatas, el 12 % Guayarte y el 4 % los parques.

Las estadísticas levantadas no sorprenden si se toma en cuenta que en los últimos tres años se intensificó la construcción de proyectos turísticos en los atractivos que están junto al río y el estero. Están en la lista la noria, levantada a la altura de la calle Loja; los juegos mecánicos de los malecones, las salas de teatro al pie del Salado y la presencia de nuevos lugares de comida y bebida en el Mercado del Río y el Puerto Santa Ana.

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Sobre este nuevo fenómeno que atiborra solo ciertos sectores, se agradece la rehabilitación de zonas que hace poco lucían solitarias, como el Salado, pero inquieta a algunos expertos que el foco del desarrollo turístico únicamente concentre sus esfuerzos en estas áreas.

Aquello, en consecuencia, entrega a Guayaquil un turismo urbano paupérrimo, con un reducido número de puntos de atracción, opina el experto en diseño urbano Carlos Salvatierra, catedrático de la Espol.

Desde su perspectiva, al parecer existe un interés de “concentrar las visitas en ciertas zonas que se puedan administrar para satisfacer las concesiones privadas que obtienen rentas por el empleo de estos espacios públicos, (como pasa con Guayarte y los malecones)”.

Las cifras institucionales hablan también cuando se analizan las preferencias. María Luisa Barrios, vocera de la Fundación Malecón 2000, confirmó a EXPRESO que en un feriado el malecón recibe un promedio de tres millones de visitas. Así, fechas como el 25 de julio son de alta demanda, con más de 900.000 personas circulando durante el día y la noche.

Gritos para replantear el turismo urbano de Guayaquil
La celebración de Halloween convocó a cientos de entusiastas en las escalinatas del cerro Santa Ana.

Esos números alarman a especialistas como el arquitecto Felipe Huerta, que trabajó durante años en la Dirección de Urbanismo y sostiene que si Guayaquil tiene dos extensos ejes hacia el norte y sur, y este y oeste, se debería establecer un adecuado balance urbanístico en regeneración recreacional y movilidad racional.

En el sondeo que EXPRESO realizó, algunos ciudadanos coinciden en que la oferta turística es reducida. Boris Forero critica que las intervenciones en los malecones ha permitido atiborrar de negocios la vista al río y al estero. “Nos falta cultura contemplativa, recreación pasiva”. Paola Koppel, por su parte, resalta la necesidad de repotenciar a los afluentes como destino para deportes acuáticos y paseos en yate.

Al tanto de estas inquietudes, la presidenta de la Empresa Pública de Turismo, Gloria Gallardo, explica que no es que se concentren los proyectos turísticos en algunos sectores, sino que se ha logrado avanzar por tramos y hay que ir priorizando otros focos.

“Recuerde cómo eran los malecones. Solo servían para caminar. La gente quiere salir y quiere llegar a sitios donde ofrezcan otras distracciones, como hoy. El Municipio piensa ya en otras zonas para potenciar el turismo, ahora mismo preparamos todo un plan para la reactivación del centro (ver recuadro a la derecha)”, indica la funcionaria.

Desde las direcciones barriales de Guayaquil, el grito de la necesidad de diversificar la oferta turística llega desde varios tramos que se sienten relegados por la autoridad. Y una de las zonas que más reclama es el sur.

Raúl Rodríguez es el presidente del Comité Barrial de Las Tejas y reconoce que todos los proyectos incrementados en las administraciones de León Febres-Cordero y Nebot han sido recibidos con beneplácito, porque han logrado convertir a Guayaquil en un referente, pero que en esa agenda, lamentablemente, el sur continúa con una mala reputación.

Del sur es la obra del monumento de bronce, de 15 metros de largo y 15 de ancho, que rinde tributo al Cristo del Consuelo. Está ubicado en el Cisne II y fue inaugurado en 2016; pero no es exitoso por la inseguridad. Allí hay que tomar medidas, sugiere el dirigente.

Gritos para replantear el turismo urbano de Guayaquil
Uno de los juegos mecánicos del Safari junto a la noria.

Y no solo es el Cisne II. Tenemos el puerto, repotenciado ahora con el dragado, zonas de manglar, camineras ahora abandonadas y que bien podrían servir como un atractivo turístico. “El problema es que hasta hoy ninguna autoridad ha cogido el toro por los cuernos para hacerse cargo de las potencialidades que tiene esta zona”, añade.

Y se cuestiona. “¿Cómo hacer turismo en un sector si no se protege al turista? En algún momento se instaló y adecuó el parque Viernes Santo, la piscina pública de la 25 de Julio y la Playita del Guasmo, pero nunca pudieron surgir como atractivos”, recuerda.

Al respecto, Gallardo resalta que la Dirección de Urbanismo ha agendado tres proyectos turísticos al sur de Guayaquil, pero que sobre aquellos dará detalles a este medio hoy, martes 5 de noviembre.

Desde el otro extremo, Geofredo Calle, del Comité de Vecinos de Urbanor, lamenta que tampoco se impulsen planes para visitas en esa zona, que cuenta con galerías de arte y programas culturales.

En Urbanor está la cancha sintética más grande del norte de Guayaquil. La hizo la comunidad. “Podemos trabajar para hacer crecer nuestra ciudadela, pero un impulso municipal sería un gran apoyo complementario”, señala.

Para descongestionar el centro de la ciudad, hace falta que el Cabildo atienda las áreas a la salida. Hay un jardín botánico en las orquídeas un tanto descuidado y una vía a la costa con potenciales naturales en donde no se ha intervenido aún, critica Guillermo Ayala, presidente de la Federación Urbanizaciones de Vía a la Costa.

Gallardo está consciente que todos los ciudadanos tienen sus aspiraciones de proyectos, y asevera que apoyará las propuestas aterrizadas, y no “las que hablen de trenes que vuelan”. Sobre vía a la costa, observa que ya está desarrollado el producto de naturaleza y senderismos, y propone a la comunidad presentar otros planes para analizar la factibilidad.

Adelanta, asimismo, que se ha contratado desde la entidad que preside una consultoría con la Universidad Espíritu Santo para llevar a cabo el plan de desarrollo turístico de las zonas rurales, que luego del proyecto de la calle Panamá es lo que estará en agenda.

El presidente de la Cámara de Turismo, Holbach Muñetón, cree que lo que realmente hace falta en Guayaquil es un máster plan de seis y ocho años que se enfoque en repotenciar todas las zonas turísticas y se desarrolle por etapas, pero que se desligue de agendas de otras administraciones, para así no interrumpir su desarrollo. Hasta que eso ocurra, Guayaquil espera ansioso la rehabilitación de su centro. Gallardo dice que 2020 es el año.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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