Juan José Jaramillo: “Socio Vivienda estuvo mal concebido desde el principio”

Un reportaje de EXPRESO este lunes abordó el tema desde la perspectiva de uno de los cuatro cabecillas expendedores de droga del sector. Una solución demanda a varias entidades.

17 abr 2019 / 00:01

En medio del desorden, la inseguridad y la anarquía que atraparon a Socio Vivienda 2, a pocos años de que los moradores de las orillas del sur del estero Salado fueron trasladados al lugar, los ‘mea culpa’ saltan a la luz. Juan José Jaramillo, director provincial del Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda, entidad constructora de la obra, reconoce que este plan habitacional que pretendía dignificar el estilo de vida de cientos de familias “estuvo mal concebido desde el principio”.

- Cuando en 2014 fueron trasladados los moradores del sur del estero Salado a Socio Vivienda 2, no había ni agua ni medios de transporte... ¿Fue falta de planificación?

- Esta es una administración nueva (empezó en mayo de 2018). Estamos aprendiendo de los errores.

- ¿Cuáles fueron esos errores?

- Socio Vivienda estuvo mal concebido desde el principio. No se pensó en la problemática que ocasiona el trasladar familias desde un extremo de la ciudad a otro. No se tuvo en cuenta que estas personas ya tenían problemas, que vivían en el segundo barrio más peligroso del país. Ellos fueron reasentados, aislados de transporte, de equipamiento, de salud... Por eso es en Socio Vivienda 2 donde hay más percepción de la violencia. Incluso geográficamente están más aislados que los otros dos complejos del proyecto.

- ¿En qué no se pensó?

- Al principio la obra se veía bien, pero si no dotas los espacios públicos de un ambiente sano, que tenga diferentes actividades, estos corren el riesgo de transformarse en zonas para delinquir, como ocurre en Socio Vivienda 2. Fue como encerrar a los más malos en un solo lugar. Esto sin estigmatizar al resto de moradores de la zona.

- Pero se los estigmatiza. Gente que no tiene nada que ver con la delincuencia está siendo excluida de forma cruel.

- Es cierto. Se ha creado un estigma. Existe una realidad y se ha trastocado. Taxistas que no quieren ir a la zona, empresas que evitan contratar a moradores de allí... De hecho, a la tercera etapa, recientemente inaugurada, se la bautizó como Nuevo Ceibo, para evitar esos prejuicios.

- ¿Qué solución se plantea ahora?

- Reubicar a seis mil familias es imposible. Urge un trabajo interinstitucional para atacar los problemas. Esto ha desbordado la capacidad de un solo ministerio. Hay que hacer un trabajo fuerte con la comunidad sin dejar de lado que hay niños que están creciendo allí y que su realidad es la delincuencia, el balazo, el asesinato... Cambiar eso no será fácil. Es necesario estar conscientes de esa realidad.

- ¿Ahora mismo se hace algo?

- Como Miduvi, mantenemos acercamientos con coordinadores del sector. De esa forma hemos podido entrar. Solicitamos, además, mesas de trabajo, pero que tengan resultados. Esperemos que sea posible de la mano de la Gobernación. Ha habido algunos intentos, pero las acciones quedan cortas ante la problemática grave que aqueja al sector.

- A nivel de infraestructura, ¿cuáles son los pendientes?

- El tema del agua queda solucionado gracias a un convenio con Interagua. Queda la titularización, que está en camino gracias a un convenio con el Municipio de Guayaquil.

- Hay nueve parques completamente destruidos y muchos pendientes de mantenimiento de infraestructura urbana, ¿quién es responsable?

- No se entregó la obra al inicio. Este no es un proyecto normal, como ya lo expliqué, nació con errores. Han pasado años. Hay cosas que hacer. Miduvi entregará la obra y desde allí será de administración municipal.

- Tras los problemas de seguridad de Socio Vivienda 2 ofrecieron recoger datos poblacionales. ¿Ya hay resultados?

- Hemos identificado 40 casos de mal uso de viviendas: alquiler, ocupación por un tercero, abandono... Serán analizados para reversión, esto es, quitar a los responsables el beneficio de la posesión. Hay muchas familias que viven del trabajo informal, labores de oficio, tienen pequeñas tiendas. Y, como ya se sabe, hay un serio problema de armas que se tiene que atacar.

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