Un guayaquileño de tres siglos

Un viejo edificio del sur ha sido identificado como el más antiguo de la ciudad. Es anterior al incendio grande de 1896

03 jun 2018 / 00:02

Guayaquil es una ciudad que fue golpeada por fuegos enormes que borraron su historia arquitectónica a finales del siglo XIX. De aquella época solo sobrevivía, ínfimamente, la cárcel municipal, también afectada por el gran incendio de 1896, pero que, hasta este 2018, representaba la estructura más antigua de la urbe, reconstruida a inicios del siglo XX.

Un reciente hallazgo de la Fundación Bienvenido Guayaquil, sin embargo, arrebata el cetro de la antigüedad a la emblemática cárcel -hoy sin uso y en condiciones de riesgo- y cede el trono a una edificación que hasta inicios del 2000 fue usada por la Armada del Ecuador como comisariato.

Se trata de un antiquísimo edificio ubicado al sur de la urbe, en Vacas Galindo y Vivero, esquina, frente al Comando de Operaciones Navales, que había quedado olvidado en el tiempo, pero que se dejó descubrir por la inspiración de un libro de historia que pretende recontar el sector que lo colinda, el barrio de El Astillero.

‘El astillero, recuerdos lejanos de un barrio noble’, es una reedición de la obra de Luis A. Quintero, producto de la investigación de Fernando Mancero, presidente de Bienvenido Guayaquil, junto con el abogado Jorge Aycart, y aún no se publica.

En el texto, que recoge a personajes y lugares icónicos de ese sector, se habla de esa edificación, pero la ubican en otro sitio y con otras características. “Hablan de una aduana de fierro”, explica Mancero. “Para la investigación, caminamos el barrio de día y de noche. Fue un trabajo de hallazgo tipo forense que se extendió por dos años”. El arqueólogo Pedro Valero fue quien dio la voz de alarma: “Creo que aún existe el edificio de la aduana en la zona naval”.

Un guayaquileño de tres siglos
Fernando Mancero, tercero a la izquiera, junto a los expertos, en las instalaciones de la Aduana de Fierro, durante un reciente recorrido.

La organización del Guayaquil a toda vela fue el pretexto. Personal de las Fuerzas Armadas convocó a Mancero, quien también es parte del Comité Pro Centro, y este llevó una fotografía de “la aduana de fierro”. Al identificar la estructura y compararla con la que otrora fue el comisariato, cantó bingo. Aquel fue el inicio de lo que hoy podría convertirse en uno de los proyectos más emblemáticos del Bicentenario.

Sabían que era antiguo y que era contemporáneo con el Mercado del Sur (actual Palacio de Cristal, que data de 1905), pero no había más detalles. Así que se armó un recorrido. Asistieron los arquitectos Parsival Castro y Javier Castillo, el abogado Jorge Aycart, el arqueólogo Pedro Valero, el contralmirante Darwin Jarrín, comandante de Operaciones Navales y de la Primera Zona, y, por supuesto, Mancero.

Allí comprobaron que aquella estructura, ahora en desuso, era el edificio de la foto de 1892. “Tiene el tipo de construcción, diseño y materiales propios de la época. Sin soldaduras a nivel estructural y con remaches con pernos”, describe el investigador.

Los datos que se tienen de la época lo describen como un edificio totalmente metálico. Por ello el nombre de Aduana de Fierro. Era una edificación destinada a ser estación de tráfico y control de materiales inflamables, ubicada en el extrarradio de la ciudad, en un marco histórico previo a la Revolución Liberal, que tenía como presidente a Antonio Flores Jijón, con un entorno relativamente convulso.

Luego de fungir de aduana, el edificio funcionó como estancos de alcoholes (lugar donde se pagaba el impuesto a licores); pero esa actividad desapareció y quedó el edificio. “Pudo ser hasta los sesenta”.

Desde allí se empieza a perder el rastro de la aduana. La Armada trabaja ya en indagar cuándo pasó a sus manos. El almirante Jarrín explicó a EXPRESO que hace mes y medio encontraron una escritura que data de 1971.

“No teníamos idea de la joya histórica y arquitectónica que tenía a diario frente a mi oficina. Se trata del edificio en pie más antiguo de la ciudad y por eso debemos recuperarlo. ¿Y qué mejor pretexto que el Bicentenario?”, adelanta.

Esta semana habrá una reunión de los involucrados con el alcalde Jaime Nebot. “Propondremos un gran complejo histórico marítimo naval, que comprendan no solo la aduana, sino también la casa Dillon y la casa Piana”, sostiene Jarrín.

De concretarse, debería entrar en la partida presupuestaria de los años venideros. Al respecto, el director de Cultura del Municipio, Melvin Hoyos, explicó que de lado de la entidad también hay entusiasmo. “El haber descubierto el edificio más antiguo de la ciudad es un hito. Reconstruirlo es importante”.

Se trata de un hallazgo increíble, insiste. “Considerando la historia de una ciudad que se ha quemado tantísimas veces, esto es una lotería”.

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