El robo y la mendicidad nacen junto a la antigua maternidad

Pocos negocios sobreviven en los alrededores del cerrado complejo hospitalario. La inseguridad se apodera de la zona. La esperanza de resurgir se mantiene.

05 mar 2018 / 00:02

Los rostros reflejan inconformidad. Pertenecen a los comerciantes callejeros y dueños de negocios que, aunque pocos, resisten. Mantienen la esperanza de que pronto la edificación se convierta nuevamente en una institución concurrida.

Hace más de año y medio que la maternidad ‘Enrique C. Sotomayor’, donde a lo largo de 67 años hubo cerca de 1’617.000 nacimientos, cerró sus puertas. Con ello se redujeron las fuentes de ingresos de muchos y dejando a la deriva locales como los cíber, restaurantes, panaderías, laboratorios y otros más.

Ángela Cobo, quien hace 10 años trabaja para un consultorio médico de los pocos que sobreviven, fue una de las afectadas. Su labor consiste en conseguir clientas en gestación para que se realicen diagnósticos por ultrasonido. “No tenemos sueldo. Ganamos por comisión y hay días en los que no se hace ni un eco”. Cuando ella consigue clientas de $ 10, le dan $ 3 por consulta. Si es de $ 15, recibe $ 5.

Antes de que la Junta de Beneficencia traslade la maternidad a las instalaciones del hospital de la mujer ‘Alfredo G. Paulson’ (ciudadela La Atarazana), Ángela conseguía hasta seis ecos al día. Ahora, con suerte, engancha uno o dos.

Un pequeño cíber también sobrevive. Su dueño es Cristhian Márquez. “No solo era local de Internet, también tienda de ropa y zapatos. Aparte alquilaba parqueo para doctores y pacientes que venían a la maternidad”.

Él calcula la reducción de su negocio en un 90 %. “Ahora en todo el día por cíber y llamadas me hago 15 dólares. Antes nos hacíamos un promedio de 80 dólares diarios”, detalló.

Otras de las afectadas es Emma Villavicencio. Tiene 75 años y lleva 32 trabajando en el lugar. A las 8 de la noche recoge en una bolsa lo que vende para regresar a casa. Sin querer, se ha convertido en un símbolo de la resistencia de los comerciantes del sector: es la única vendedora que ofrece prendas para recién nacidos.

“Antes del cierre éramos muchos con este tipo de negocio. Todos tuvieron que buscar otros lugares”, dice triste, como quien extraña viejas épocas.

Emma indica que antes se hacía de $ 15 a $ 20 diarios. Ahora, con un poco de suerte llega a los $ 5. No busca otro lugar donde vender sus prendas, porque vive a una cuadra de ahí y su edad no le permite recorrer otros sitios.

La edificación tiene nuevos dueños

Ante la preocupación de los moradores y comerciantes sobre el destino que tomará la edificación de la antigua Maternidad de Guayaquil, EXPRESO pidió a la Junta de Beneficencia una entrevista.

Sin embargo, a través de un comunicado, esta institución guayaquileña reveló que la edificación fue vendida en un lapso intermedio entre el cierre del lugar y la presente fecha. Por lo tanto desconocen qué acciones tomarán los nuevos dueños con aquel complejo.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

A LA CARTA