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Situación. Así lucieron algunos locales en el mercado de las 4 Manzanas hace unos días.Juan Daniel Ponce / EXPRESO

Coronavirus: No todos los puestos de los mercados abren sus puertas

Vendedores dicen que no atienden por miedo a contagiarse; otros por escasez de productos. La situación obliga a los usuarios a la venta informal.

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Abren sus puertas a las 06:00, pero adentro no todos los comerciantes atienden. Son las escenas que se registran a diario en diferentes mercados de la ciudad. La ausencia de los vendedores, según sus compañeros, se debe a dos principales motivos: miedo a contagiarse de coronavirus y por la escasez de productos.

Una situación que preocupa tanto a los trabajadores como a los usuarios, quienes desde tempranas horas hacen fila para ingresar a los centros de abastos utilizando mascarillas y guantes para prevenir el contagio del mortal virus.

Por ejemplo, en el Mercado Central, ubicado en la calle 6 de Marzo, entre Clemente Ballén y 10 de Agosto, en el centro de la urbe, EXPRESO comprobó que solo dos locales de venta de carne atendían, asimismo, habían pocos vendedores de mariscos. “La mayoría no viene porque están cuidando a familiares enfermos del virus”, dijo una vendedora de legumbres que prefirió el anonimato.

La última vez que fui al mercado de la Caraguay no todos los locales estaban abiertos. Se percibía preocupación y con el alza de precio se crea el caos y desorden.

Josephline Nieto Zavala, residente de la Pradera 3

En otro punto de la urbe, en el mercado de las 4 Manzanas, los comerciantes coinciden en que los dueños de los puestos cerrados no van a trabajar porque “no llegan todos los productos y se hace difícil la movilización tanto para ir como para regresar a la casa”.

Algo similar ocurre en el mercado Gran Colombia, situado en las calles Camilo Destruge y Guerrero Valenzuela. Cristina Llaguno, habitante del sector, menciona que de las decenas de locales que tiene el espacio solo hay unos 15 abiertos y que los precios están por las nubes. “¿Qué hace que hayan los productos y los controles de sanidad cuando los precios están elevados?”, analiza.

A este comentario se suma Aldair Álava, residente del Guasmo sur, quien confirma que la mitad de los negocios que conforman el mercado de la zona, situado en la cooperativa Guayas y Quil, tienen abiertas sus puertas para la venta. “Les he preguntado a los vendedores por qué los otros no han venido y me han dicho que algunos han fallecido, en su mayoría los mayores de edad”, sostiene.

No están atendiendo todos los locales de los mercados, por eso es que tengo que ir a mercados populares o a las calles que están los productos a menos precios.

Cristina Llaguno, usuaria.

En tanto que para Lelis Pinargote, habitante de la Isla Trinitaria, hacer las compras en estos días define que no es una tarea sencilla, sino “una odisea”. Así lo considera porque, a su juicio, en las últimas semanas se ha registrado alza de precios en los productos de primera necesidad, y al observar los negocios cerrados no le queda otra opción que dirigirse a buscar los productos “a la calle u otro lugar”, puntualiza.

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Por su parte Gustavo Zúñiga, director de Mercados del Municipio, reconoce la falta de algunos vendedores en los puestos de los mercados de la ciudad, pero asegura que se está permitiendo que los dueños alternos o sus familiares atiendan “cuando ellos así lo deseen”, indica.

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Hecho. La ausencia de los comerciantes se debe a dos principales motivos: miedo a contagiarse y escasez de productos, aseguran sus compañeros.Juan Daniel Ponce / EXPRESO

Además, agrega que el horario de atención es determinado por los comerciantes, ya que no todos cierran a la misma hora. Por ejemplo, hay unos que permiten la entrada de usuarios hasta las 11:30 y otros, en cambio, hasta las 13:00.

En el mercado municipal de la Isla Trinitaria hay aglomeraciones, no se respetan las filas para ingresar y existe falta de cuidados de los vendedores y compradores.

Ruth Marmolejo, reidente de la Isla Trinitaria.

“Una vez que ellos han logrado vender toda su carga se procede a la limpieza y conjuntamente con el administrador cierran porque ya no tienen nada que vender y se retiran a sus respectivas casas porque la distancia de su domicilio les toma más de una hora, y así se cumple con el toque de queda”, explica.

Y en lo que concierne a la escasez de productos para el respectivo expendio, Zúñiga remarca que “venimos de dos días de paro nacional, de falta de circulación, y ya se está normalizando porque hay circulación”.

Para Reynaldo Torres, administrador de mercados de Guayaquil, el pánico que se genera en las redes sociales en relación al virus también ha contribuido a la ausencia de los trabajadores. Sin embargo, afirma que con la instalación de los túneles de desinfección en el ingreso de los centros de abastos se espera “que todos se fortalezcan mentalmente”.