Sin clientes y cerrados lucen locales cerca a universidades

Las protestas de los últimos días y las vacaciones estudiantiles han originado bajas en sus ventas. Los propietarios buscan alternativas para atraer clientes.

11 oct 2019 / 00:00

El trajín constante que a diario se observa en los alrededores de varias universidades de la ciudad se ha transformado en un ambiente de calma y desolación.

Las protestas originadas desde la semana pasada, tras el anuncio de las medidas económicas, así como las vacaciones de los estudiantes, ha obligado el cierre de negocios cercanos a los centros de estudios; mientras que los pocos locales que mantienen sus puertas abiertas, han visto reducidas sus ventas por la falta de clientes.

Rafael Armendaris, quien tiene un negocio de impresión y fotocopiado en la avenida Delta, frente a la Universidad de Guayaquil, recién ayer abrió las puertas de su local. “Lo cerré el jueves pasado ante el temor de sufrir algún saqueo, ahora estoy a la espera de clientela”, cuenta el propietario de ‘Pinto Printshop’, para quien la época de vacaciones es un problema, ya que el sector se ‘muere’ sin los estudiantes.

“Del 100 % que se vende en días normales, en las vacaciones la demanda baja casi al 20 % o 30 %”, dijo un poco preocupado, ya que la próxima semana debe pagar el alquiler del local y ni siquiera ha sacado para pagar la quincena de un ayudante que tiene a su cargo.

En cambio, Ana Bastidas, quien a las 09:00 abre su local ubicado en el paso peatonal de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, dice que en las vacaciones prefiere cerrar su pequeño negocio de salchipapas y empanadas, porque la inversión que hace no se recupera con las ventas. “A diario vendo unos 80 dólares. Pero en vacaciones las ventas bajan totalmente, solo hago 20 dólares al día”, indica con tristeza.

Pero las vacaciones estudiantiles no son el único problema que enfrentan estos negocios por estos días.

Khaled Elsery tiene un local frente a la Universidad Politécnica Salesiana (UPS), campus Centenario, en donde oferta desayuno, almuerzo y merienda. Cuenta que su negocio es conocido y eso le ha permitido seguir en el lugar. “Pero desde que se iniciaron las protestas, las ventas bajaron en un 60 %, porque pocos clientes vienen ante el temor de que se produzca algún desmán; y además porque la universidad cerró sus puertas para precautelar la integridad de los estudiantes”, menciona, al mostrar las mesas y sillas que permanecen vacías.

Ahora él, al igual que su vecino Ramón Pérez, quien vende encebollado, están ofreciendo combos para atraer comensales. El primero vende el segundo almuerzo a mitad de precio: mientras que el otro, regala el chifle, el pan o la gaseosa. Con esta iniciativa esperan reactivar las ventas.

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