Alfredo Gregor: “Ese edificio lo construimos como Dios manda”

17 jul 2011 / 00:37

Alfredo Gregor Delgado fue una de las primeras personas que arribó el jueves pasado al auditorio del Centro Empresarial Las Cámaras.

Se ubicó en uno de los últimos puestos, pero llegado el momento, se levantó y pidió la palabra. Hasta entonces había escuchado detenidamente las exposiciones de los panelistas invitados por el Colegio de Ingenieros Civiles del Guayas y la Cámara de la Construcción de Guayaquil al foro denominado “Análisis de la demolición del edificio del Magap en 20 segundos”.

De lo que se habló precisamente esa noche es acerca de la obra que su empresa, la Compañía General de Construcciones, edificó en la década de los 70, y sobre la intención del gobierno de demolerlo por considerarlo que presenta corrosión y fisuras en el hormigón y que las columnas tienen afectadas sus bases.

“Ese edificio lo construimos como Dios manda, porque nosotros, como Compañía General de Construcción, sabemos cómo hacer las cosas bien. Quedó bien, ahí está, no se ha caído y ni se caerá”, agregó este constructor guayaquileño.

En una entrevista realizada en los días previos al foro, el ingeniero Gregor aclaró que su empresa fue la constructora, pero que el cálculo y los estudios técnicos de ese proyecto fue entregado por los contratantes (el Estado) y había que someterse según las normas y especificaciones estipuladas en las bases de contrato.

Gregor Delgado es considerado por la Cámara de la Construcción como uno de los ingenieros de mayor prestigio de la ciudad, con una amplia hoja de vida. Entre las edificaciones construidas por él, aparecen el Estadio Monumental y el Centro Empresarial Las Cámaras.

Sobre el edificio, reconoce que tuvo que trabajar sobre un proyecto que lo consideraba “feo, mal dispuesto arquitectónicamente, pero no nos quedó otro remedio que hacerlo”.

Los estudios, según aclaró, los hizo una empresa de la capital. “Fueron ingenieros de Quito, no una empresa en particular, creo que el cálculo lo hizo el ingeniero (Hernán) Estupiñán”, agregó.

Reconoce que el edificio presenta fallas terribles y se refiere específicamente al espacio que hay entre un piso y otro. “Es demasiado corto”.

Acerca de las vicisitudes que se presentaron durante su proceso de construcción, aseguró que la ejecución demoró mucho, “dos o tres periodos presidenciales; diez o doce años, porque se hacía lentamente. No había reajustes. El edificio se terminó por el esfuerzo que hicimos nosotros, no por el que hizo el Gobierno”.

La obra fue contratada por el gobierno del general Guillermo Rodríguez Lara, como parte de una propuesta de promover un eje de desarrollo a lo largo de las avenidas Quito y Machala, que quedó inconcluso. Se las entregó en 1978, durante la administración del ingeniero León Febres-Cordero.

Gregor mencionó que cuando se les entregaron los planos, debieron contratar a varios ingenieros calculistas, uno tras otro. Uno de estos fue Francisco Vera, quien recién había llegado de México; otro fue un mexicano y un chileno. “Estos determinaron que habían fallas que tenían que cambiarse. En Quito se negaban”.

Al final, Estupiñán, el calculista, aceptó hacer los cambios y así inició la construcción del edificio que el actual gobierno intenta demoler. (MVM / RGS)

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

A LA CARTA