La equidad de género un pilar de competitividad

Sumar talentos al staff de trabajadores, sin importar el género, eleva el nivel de productividad entre empresas.

09 sep 2019 / 00:39

Luego de demostrar al mundo que, en demasía, pueden llegar a ser excelentes administradoras del hogar, las mujeres deben asumir ahora el reto de convencer que su presencia y liderazgo en actividades productivas puede ser igual, o incluso, más necesaria que la de los hombres.

Así lo refieren analistas y estudios recientes como el del Fondo Monetario Internacional (FMI), que asegura que cerrar la brecha de género en el empleo podría llevar a los países a incrementar su Producto Interno Bruto (PIB) un 35% en promedio, del cual entre 7 y 8 puntos porcentuales corresponden a aumentos de productividad gracias a una mayor diversidad de género.

“Las mujeres tienen también capacidades y habilidades y sobre todo características que muchas veces se complementan con la de los hombres”, dice Roberto Estrada, socio de la encuestadora Deloitte, que año a año se encarga de medir los avances de este tema en Ecuador. Y acá, refiere, los resultados hablan que cada vez hay mayor conciencia por el aporte que, a nivel productivo, llega a tener este segmento de la población. Un 86 % de los ejecutivos de 94 empresas nacionales y multinacionales encuestadas está convencido de que cuidar la equidad de género en su plantilla de trabajadores contribuye decisivamente a ganar mayor competitividad, tres puntos más si se lo compara con los resultados de la encuesta del año anterior.

Hace una década, dice Estrada, el escenario era completamente diferente, “veíamos que las mujeres no pasaban de una gerencia de área, ese era el tope de una carrera jerárquica. Hoy vemos que hay empresas importantes que incluso llegan a ser lideradas por mujeres”.

El cambio se ha ido dando con el tiempo, pero también a punta de profesionalismo y preparación, dice Ernesto Weisson, vicepresidente Talento y Cultura de Banco Guayaquil. Las conquistas académicas de muchas mujeres, hoy con títulos de hasta cuarto nivel, es lo que ha venido asegurando su inserción en el campo laboral. Su empresa es un ejemplo de eso. De los 2.860 empleados, el 56 % son mujeres.

Ese porcentaje, señala, que en el caso del banco rebasa la equidad, no se ha logrado con una política que fije el número de mujeres que deben ser contratadas, sino porque simplemente en su momento pudieron demostrar que tienen el mejor talento, cubriendo así las expectativas del banco. “Hemos encontrado más mujeres preparadas para cubrir vacantes dentro del área financiera, que es donde operamos. Hoy por hoy la mujer se preocupa mucho de educarse ya no solo con educación universitaria, sino con maestrías”.

La condición de su plantilla, dice Weisson, ha motivado al banco a mejorar ciertos métodos para que sus trabajadores en general puedan laborar adecuadamente. Una de ellas es el programa “Banco de horas”, que permite, además de las vacaciones, poder acumular 12 horas al mes. “Si se enferma el niño, si tiene que ir a alguna presentación en la escuela o tiene que hacer algún trámite específico, entonces se pueden utilizar esas horas. Si bien tanto hombres como mujeres pueden beneficiarse, sin duda este programa ha tenido mayor acogida entre las mujeres”. A esta iniciativa también se unen otros beneficios como horarios flexibles y la adecuación de áreas de esparcimiento para hacer pausas activas o contar con una sala de lactancia. Son políticas que no solo han permitido al banco retener talento, sino ganar reconocimientos: en los dos últimos años, la organización Women for Women catalogó al banco como la empresa de mayor equidad de género en Ecuador.

Para Estrada, cada empresa va hasta donde quiere y desea consolidar esta política, en la medida en que vaya rompiendo esteorotipos y paradigmas. Según Deloitte, el 33 % de las empresas del país dice tener entre un 40 y 60 % de mujeres incorporadas a su staff. El porcentaje disminuye al 24 % si se mide su presencia en cargos como gerente general y al 9 %, en la posición de presidente. Elevar estos porcentajes, junto a la equidad salarial, sigue siendo un desafío.

86 por ciento de empresas encuestadas en el país cree que la equidad de género contribuye a la competitividad.

En contexto

Según el FMI, si los países cerraran la brecha de género podrían incrementar en un 35 % promedio su PIB.

La equidad de género un pilar de competitividad

Las trabas

Igualar salario, tarea pendiente

No hay estudios que determinen con exactitud la brecha que existe en el país, entre los salarios de hombres y mujeres. No obstante, se sabe que esta inequidad a nivel mundial continúa siendo en algunos casos abismal. Esto se da, dice Roberto Estrada, de Deloitte, porque a nivel global aún existen rezagos culturales.

En el país, el 25 % cree que las mujeres no son buenas negociadoras y un 24 % considera que, porque no son la cabeza del hogar, probablemente su aspiración no será la misma que la de un hombre y, por tanto, no deben ganar más. El 18 % no cree que exista una diferencia salarial en la empresa.

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