Crece el rechazo por la eliminación de subsidios

Los gasolineros reportan menores ventas. Los atuneros y camaroneros insisten en advertir un fuerte impacto de costos.

05 sep 2018 / 00:01

El Gobierno se apresta en estos días a anunciar más detalles de lo que será su plan de eliminación de subsidios a los combustibles. Pero mientras eso sucede, las quejas desde varios sectores crecen en contra de esta política. Ayer, los gasolineros denunciaron una merma de hasta un 70 % de los despachos de gasolina súper; los camaroneros y atuneros, por su parte, advierten de la pérdida de competitividad que podrían tener, si en las próximas horas, las autoridades aprueban también retirar el subsidio al diésel que utilizan.

La racionalización de la ayuda estatal a los combustibles empezó el pasado 27 de agosto, con un retiro parcial del subsidio a la gasolina súper, lo que hizo que el costo del galón pasara de $ 2,10 a $ 2,98. Este incremento, según lo anunció ayer la Cámara Nacional de Distribuidores de Derivados de Petróleo del Ecuador (Camddepe), ha hecho que la demanda de este combustible se redujera entre un 30 % y 70 % en las provincias del país y que sucediera lo advertido: una migración de consumidores a la gasolina ecopaís, la que más subsidio tiene. “Tenemos datos preliminares, tal vez no sean exactos, pero que reportan una baja desde el 30 % hasta el 70 %, dependiendo de la zona”, dijo Francisco Silva, presidente de la Camddepe. La caída más drástica está en las provincias de la Costa, como Guayas y Manabí. Estas menores ventas, dijo, se traducen también en pérdidas para las estaciones de servicio que dependen de la venta de este combustible, más aún cuando el porcentaje de ganancia que actualmente tienen las comercializadoras de combustibles, lleva años sin modificarse.

Con la reducción del subsidio en este campo, el Gobierno busca ahorrar cerca de $ 130 millones de sus gastos y, con ello, mermar su déficit fiscal.

El siguiente paso, según lo ha anunciado, es aplicar la misma medida al diésel que utiliza el sector industrial. Pero esta intención preocupa a representantes camaroneros y atuneros que ayer, reunidos en una rueda de prensa en Guayaquil, rechazaron públicamente esta medida que, según dicen, afectará sus costos de producción y por ende a la competitividad de ambos sectores que, juntos, generan $ 4.500 millones de ingresos para el país, por concepto de exportaciones.

Elevar el costo del galón del diésel industrial a niveles del costo internacional ($ 2,20) se traduce en encarecer en cada libra de camarón en $ 0,10. José Antonio Camposano, presidente de la Cámara Nacional de Acuacultura, dijo que este incremento resulta importante si se lo mide por el volumen vendido y sobre todo, si se lo llega aplicar en un momento en el que ese sector reporta pérdidas económicas debido a la caída del precio del mercado externo: solo en el primer semestre sumó $ 110 millones, una tendencia que tiene indicios de continuar en los próximos meses del año. El momento, dijo, “no es el adecuado”.

En el caso del sector atunero, sucede igual. Encarecer el diésel, explica Rafael Trujillo, director de la Cámara Nacional de Pesquería, elevaría el costo de la tonelada de atún en $ 216, pues el diésel hoy está representando aproximadamente el 20 % de la estructura total de costo de este producto.

Ambos gremios pidieron al Gobierno reconsiderar el efecto de esta medida que incluso podría generar un mayor impacto en pequeños y medianos productores. Aún está por conocerse el alcance que podría tener esta nueva disposición, pero desde estos sectores ya se piensa en un plan B, si las autoridades no dan marcha atrás. Una alternativa es exigir compensaciones económicas, que podrían llegar vía tributos o vía devolución. Eso sí, aclaró Camposano, esta ayuda debe ser “inmediata”.

La electrificación en fincas, aún no es solución

La eliminación del subsidio al diésel reaviva la importancia del plan de electrificación de fincas camaroneras. No obstante, desde este gremio se afirma que esta vía aún no es una alternativa. Su desarrollo, dicen, se ha estancado por falta de políticas que incentiven la inversión. No establecer un techo en los precios de electricidad, genera inseguridad jurídica.

El efecto por sectores

En el atún

Una tonelada de atún tiene un costo operativo de $ 1.200, un aumento del precio de combustible llevaría este valor a $ 1.400 y más. Este incremento haría que el producto sea menos competitivo y atractivo en el mercado internacional y que, otras industrias derivadas, también sientan el efecto.

En el camarón

Incrementar el costo del diésel en este sector equivaldría a sumarle $ 0,10 por libra producida de camarón. Ese incremento, dice el sector, les afectará su rentabilidad. En el país existen cerca de 215.000 hectáreas de cultivo de este crustáceo, asentadas en tierras que no tienen vocación agrícola.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

A LA CARTA