FMI

El mal presagio del Fondo Monetario

El 4,5 % de decrecimiento económico que pronostica para este año el FMI entra en debate - El Banco Mundial estima una caída de 0,9 %, pero ve inconvenientes para salir del problema

14 abr 2016 / 00:00

Hay dos cifras contrarias. El Presupuesto General del Estado está mal hecho. Contabiliza las cuentas como inversión, aunque son gasto corriente. Tampoco la deuda se la registra así. ¿Qué cifras ve el FMI, pero Ecuador no lo hace? (IGV)

Ramiro Aguilar, Independiente

El FMI hace una lectura panorámica de todos. Ecuador tiene un ministerio de Finanzas y otras instituciones para el manejo de los recursos y del presupuesto. La lectura es política y técnica, la baja del precio del petróleo afecta a todos. (IGV)

Gina Godoy, AP

Los ecuatorianos sabemos que estamos en crisis, así lo reconoce el 80 %. El Gobierno se niega aceptar el descalabro económico, no solo por la baja del petróleo, sino por el modelo estatista que ha sido el fracaso. (IGV)

Henry Cucalón, PSC

El FMI supone que el Gobierno hará un recorte adicional de $ 6.000 millones, es decir 7 puntos del PIB. Como resultado de eso llega al decrecimiento. Ese es el programa económico que plantea el Fondo pero no es el programa del Gobierno. (IGV)

Patricio Rivera, Ministro

Cada día es más difícil que el Gobierno cumpla con su programación por la falta de recursos. La cifra de crecimiento económico del régimen no concuerda con la realidad que se mira. Se farreó todo y no ahorró. (IGV)

Milton Gualán, Pachakutik

Creo que la economía tendrá un crecimiento negativo, porque con esta nueva reforma tributaria estará afectado el empleo; además de que el precio del petróleo no se recupera y al país le está costando financiarse. (IGV)

Larry Yumibanda, Coleg. economistas

Escenario

Banco Mundial: poco espacio para maniobrar

La nueva proyección económica se conocería el próximo 8 de mayo, pero mientras tanto, el Banco Mundial es más optimista o -mejor dicho- menos pesimista que el Fondo Monetario Internacional (FMI). Ayer lanzó sus cifras y predijo que este país caerá, pero a una tasa de -0,9 %.

Pero, ¿qué pasaría con la economía, si descendiese un 4,5 %? Eso significaría entre 3.500 y 4.500 millones menos a la vena económica. Depende del tamaño del PIB. El Ministerio de Finanzas habló de 101 mil millones, pero se predice ya un PIB nominal menor.

El pinchazo lo sufriría el mercado laboral. “De cumplirse dichas predicciones, los efectos en nuestro país serían sumamente preocupantes, pues aquellos factores económicos que el año anterior bajaron, tales como la construcción, empleo pleno, producción y comercio, podrían verse nuevamente afectados”, dijo Carlos Morlás, decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Ecotec.

Aquello obligaría a las autoridades monetarias de nuestro país, “a buscar nuevos endeudamientos externos e internos”, lo que agravaría la situación de las finanzas públicas en los siguientes años.

El Gobierno, dijo, debería revertir esta situación con confianza y estabilidad, con incentivos al sector privado para que tenga una mayor participación. “Hay que reducir el gasto público”.

“Mi previsión inicial de caída de 1,5 % en 2016 queda corta frente a números del FMI. Tocará ir revisando”, dijo ayer, temprano, en su cuenta de Twitter, el exministro de Finanzas, Fausto Ortiz.

En su informe del martes, el Banco Mundial señala que “a medida que América Latina y el Caribe se adentran en su quinto año de desaceleración económica, y su segundo año de contracción, gracias a un entorno externo particularmente adverso para los exportadores de materias primas de América del Sur, los países enfrentan problemas para lograr un equilibrio entre reducir el gasto y minimizar sus efectos sobre la actividad económica y las conquistas sociales que tanto costaron”.

“El espacio de maniobra se redujo marcadamente para los gestores de políticas -en particular en América del Sur- a medida que se ven atrapados por la disyuntiva de hacer lo que quisieran (estimular la economía) y lo que están obligados a hacer (reducir el gasto)”, manifestó Augusto de la Torre, economista en jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe. De la Torre es ecuatoriano y fue gerente del Banco Central. durante el gobierno de Sixto Durán-Ballén.

“En contraste con la crisis financiera de 2008-09, cuando los precios de los commodities se recuperaron rápidamente, la región ahora se enfrenta al fin del auge de los commodities que derivó en una reducción bastante duradera del ingreso y el poder de compra”, anota. WMA/GLC

El histórico

La última predicción de gran crisis fue en 1999

El FMI previó el último hundimiento de la economía ecuatoriana. En 1999, con el feriado bancario como punto de inflexión, el organismo internacional auguró a inicios de año que ese ejercicio la economía se contraería un 5 %. Casi el mismo valor que ahora predice en plena crisis por la caída de los precios del petróleo y la apreciación del dólar. Aquel año, su pronóstico fue acertado y el Banco Central de Ecuador confirmó, tras cerrar el ejercicio, que la economía cerró en un -4,7 %. Esta vez, el FMI tiene delante una cifra oficial mucho más optimista (un -0,4 %, del BCE), que no se confirmará o desmentirá hasta finales del año.

El ministro coordinador de la Política Económica, Patricio Rivera, atajó ayer las previsiones emitidas por el FMI por “no atinarle nunca”.

Para medir los aciertos o desatinos de las predicciones del Fondo, podría aceptarse como margen de error un punto de diferencia entre la previsión y el resultado final. Así, se puede decir que el FMI tuvo buen ojo en 10 ocasiones y se equivocó en otras siete. Sin embargo, nunca (de los 17 años revisados) ha ofrecido una cifra que coincidiera exactamente con el crecimiento del PIB real anual. Y, aunque el nivel de coincidencias y desaciertos ha sido similar en la época pre Correa (cinco aciertos, tres errores) frente a la del Gobierno actual (cinco aciertos, cuatro errores), lo cierto es que tres de los cuatro errores de cálculo más abultados (de entre 2,3 hasta 4,7 puntos porcentuales) se dieron después de 2007. En 2008, el FMI predijo que Ecuador crecería al 2,9 y sin embargo, el país cerró el año en 6,4 % del PIB.

Un año después, con otra crisis petrolera en contra, el país resistió con un crecimiento del 0,6 % frente a las previsiones de -2,0 %. El último desajuste grave fue en 2011: el FMI se equivocó en 4,7 puntos. De un 3,2 % de previsión, el PIB creció el 7,9 %.

Esos tres ejemplos fueron los citados por Rivera para reflejar la falta de atino del FMI en sus predicciones. No hay que olvidar que el FMI ha sido más veces pesimista que optimista en cuanto al desempeño de Ecuador. En 12 de los últimos 17 años -desde la última gran crisis- el organismo ha anunciado en su primera previsión anual -la más alejada al resultado final- que Ecuador crecería menos de lo que finalmente en realidad creció. Pero tampoco han faltado ocasiones de generosidad. Cinco años ha sido más optimista de lo que el desempeño permitió al cerrar las cuentas anuales. Coincidencia o no, dos de esas veces fueron en los últimos ejercicios.

En 2014, anunció un 4,2 % pero se expandió un 3,7 %. En 2015 previó un 1,9 % que se quedó en un 0,3 % final. SE

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