Ecuador tiene síntomas de estancamiento económico

El BCE baja la previsión de crecimiento para este año, de 1,4 % a 0,2 %. Se ha trabajado en ordenar las finanzas, pero la reactivación sigue siendo un pendiente.

19 jun 2019 / 00:01

El anuncio del Banco Central del Ecuador (BCE) de bajar su previsión de crecimiento económico para este año, de 1,4 % a un 0,2 %, no genera sorpresa en el mercado. Con un ajuste en sus cuentas fiscales, dicen analistas económicos, la desaceleración era algo previsto. No obstante, lo que llama la atención es que poco o nada se esté haciendo para evitar que esos números se sigan estancando o que, incluso, lleguen a pisar terrenos negativos. Este año o los venideros.

Una vía para evitar que este estancamiento sea profundo o largo, dice Mauricio Pozo, exministro de Economía, es reactivando al sector privado, pero en eso, acota, no se ha venido trabajando. “Y eso lo vemos por la coyuntura que vivimos. No tenemos la suficiente liquidez, las ventas no han crecido como debían”.

En eso concuerda Alberto Acosta B., director de la revista Análisis Semanal, a quien le llama la atención el débil actuar del Gobierno para empezar a mejorar la competitividad, uno de los puntos clave que compromete al país, en el acuerdo aprobado en marzo pasado con el Fondo Monetario Internacional (FMI). “Allí se menciona la necesidad de tener una economía más abierta, aranceles mucho más competitivos, que permita abaratar los precios internos. Pero en ese ámbito, no se ha actuado mucho”.

Acosta destaca que el Gobierno trabaje en poner en orden las finanzas y en aplicar una reforma laboral, pero dice que eso es insuficiente. Aún se requiere de medidas certeras que permitan bajar los costos de producción para que el país sea más competitivo. De no hacerse nada, dicen, es probable que el país siga viendo las consecuencias en su tasa de desempleo y en otros indicadores que se exponen a continuación.

Reserva, aún inestable

La reserva internacional, que respalda el dinero que circula en el país y que además cubren los depósitos bancarios en caso de emergencia, sigue sin estabilizarse. Hasta el 14 de junio pasado este indicador sumó $ 3.738 millones, superando levemente el nivel con el que empezó el año ($ 3.635 millones). El Gobierno está a la espera de que multilaterales faciliten recursos al país y que esto ayude a fortalecerla. El acuerdo con el FMI plantea que estos recursos, al final del año, deben sumar $ 5.000 millones, pero la cifra aún está en revisión.

Los créditos, a menos ritmo

A mayo de este año, los bancos privados del país sumaron una cartera bruta de $ 28.172 millones, eso significó un crecimiento en la colocación de crédito de 8,2 % si se lo compara con igual mes del año pasado, muy por debajo del doble dígito al que venía creciendo anualmente. Esto porque la recepción de depósitos sigue con poco aliento. A mayo de 2019 alcanzaron $ 29.454 millones, un alza del 3,9 %.

Mercado en deflación

Los precios siguieron de capa caída hasta mayo. De los últimos 13 meses (mayo 2018 a mayo de 2019) ocho han sido negativos, según el último informe del Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (INEC). Alimentos y bebidas fue el segmento que más incidió para que el índice mensual de mayo cerrara en -0,004 %. En este sector, la inflación fue de -0,0532 %, debido a que los precios de los bienes más importantes de la canasta familiar no se han ajustado al alza, esto por una baja en el consumo dentro de los hogares.

Prolifera el empleo precario

Las últimas estadísticas del INEC demuestran que el mercado laboral tuvo un mayor deterioro. En Guayaquil, la tasa de empleo adecuado, durante el primer trimestre del año, bajó de 51,3 % a un 49 %. A nivel nacional, la disminución fue mayor, al ir de 41,1 % a 37,9 %. Una reducción que significó una destrucción de 262.000 empleos formales.

Débiles ventas y recaudación

La mayor fuente de ingresos del Estado, la recaudación tributaria, crece a un ritmo conservador. Hasta mayo, el cobro alcanzó los $ 6.598 millones, un 2,4% más si se lo compara con igual periodo del 2018. El IVA, el indicador que refleja de la dinámica de las ventas, sumó $ 2.094 millones, versus los $ 2.114 millones que se habían previsto.

El saldo comercial se agrava

A abril de este año, las exportaciones no petroleras continuaron reflejando su debilidad, con un crecimiento que apenas alcanzó el 0,4 %. Las ventas hasta ese mes sumaron $ 4.362 millones, muy por debajo de lo que lograron facturar los importadores ( $ 6.012 millones, un 3,4 % si se lo compara con el 2018). Este escenario siguió empujando el déficit de la balanza comercial no petrolera: De enero a abril este alcanzó los $ 1.408 millones, versus los $ 557 millones del 2017.

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