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18 años dolarizados, pero con baja competitividad

A la moneda oficial se le atribuye el logro de estabilizar a la economía del país. Pero, a criterio de algunos expertos, la falta de políticas minan su real poder.

03 feb 2018 / 00:01

Acaba de cumplir su mayoría de edad, pero a la dolarización aún hay quienes le atribuyen el ‘mal comportamiento’ de haber hecho del Ecuador un país caro. Quienes promovieron la implementación de esta moneda en el año 2000 salen nuevamente a la luz para desmentir esa teoría y para explicar que la falta de mejores resultados se debe a la ausencia de políticas que permitan al país ser más competitivo y tener un buen manejo de sus finanzas públicas.

Carlos Julio Emanuele, exministro de Economía y uno de los principales precursores de la adopción de esta moneda, fue invitado el pasado jueves por Fundación Ecuador a analizar este tema. Emanuele recordó que la implementación de un sistema dolarizado impidió que el Gobierno de turno siguiera emitiendo sucres devaluados y que con ello el país detuviera su alto índice inflacionario. Este pasó de un 12,5 % a menos de un 1 %, en estos últimos 18 años. Eso no solo permitió que el ecuatoriano comenzara a tener mayor poder adquisitivo, sino que confiara más en el sistema financiero, que se elevaran sus depósitos y con ello la reactivación y consolidación del sistema crediticio.

No obstante, el dólar no lo es todo. Desde su implementación, dijo, era necesario trabajar en estrategias que permitieran al país reducir los costos para producir y hacer negocios, un efecto que difícilmente se logra si en la última década se ha impulsado 22 reformas tributarias que promueven el pago de 65 tipos de impuestos.

Mientras duró la Ley de Responsabilidad Fiscal, que obligaba al Estado a tener sus propias reservas, la dolarización tuvo un efecto positivo también en las finanzas públicas. El déficit promedio entre 1990 y 1997 fue equivalente al 1,7 % del PIB, un resultado que se vio socavado con una política de mal manejo financiero que en la década de la revolución ciudadana estuvo basada en el alto endeudamiento y en el “despilfarro de recursos”. Del 2000 al 2017 el gasto aumentó de $ 3.410 millones a $ 28.060 millones.

Para algunos economistas, esa oferta de recursos generó una falsa dinámica económica y con ello el descuido por trabajar en el desarrollo de sectores productivos que son más prometedores para el país. Francisco Swett, exministro de Finanzas y uno de los oyentes de esta charla, citó a la agroindustria como uno de los más olvidados. “No es cierto que la exportación de productos agrícolas o primarios nos condena al subdesarrollo. Si fuera así, Nueva Zelanda, Australia serían países subdesarrollados y no lo son”, dijo Swett, quien conmina a este Gobierno a poner su foco en el fomento y modernización de este sector.

Qué consiguió el país

MENOS INFLACIÓN

Es para los economistas, el mayor logro de la dolarización, en el campo social. La inflación se redujo de más del 90 % a fines de 1999 al 12,5% en el 2002, a un dígito a fines del 2003. Esto generó mayor poder adquisitivo en la gente.

MÁS DEPÓSITOS

Los depósitos bancarios se incrementaron significativamente al recuperarse la confianza del público. En 18 años, estos fueron de $ 1.554 millones a más de $ 25.000 millones. El usuario sabía que una moneda fuerte como el dólar difícilmente se devaluaría.

ESTABILIDAD

En los primeros 16 años de dolarización, el PIB creció un promedio del 3,9 % y en los 6 primeros años al gobierno de Rafael Correa, un 4,8 %. Una expansión que no pudo mantener en su gestión de una década, aún teniendo cuantiosos ingresos.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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