Nacionalizados: Una pasión, dos corazones

En los Juegos Panamericanos que hoy culminan en la capital peruana, hubo más atletas que las 41 banderas oficiales. Por necesidad, el deporte dio a muchos la oportunidad de brillar con países distintos a los de su nacimiento.

Perú /
10 ago 2019 / 21:43

Jiaji Wu nació en China, apenas entiende el español y aunque sus rasgos digan lo contrario, es un dominicano como el que más en estos Juegos Panamericanos.

No baila bachata, ni merengue, pero se sabe el himno de República Dominicana, país que hace poco más de cinco años le abrió las puertas y le permitió desarrollar una habilidad que adquirió desde pequeño.

La noche del martes pasado, cuando el mesotenista disputaba el pase a las semifinales del singles masculino, el grito de una barra que lo alentaba llamó la atención, más que por la bulla, porque algunos no podían ni pronunciar su nombre. Lo que sí sabían era que el asiático tenía entre su palmarés haber ganado el Mundial Juvenil 2011, motivos suficientes para que la Isla del Encanto decida “adoptarlo” y sumar una medalla más en Lima con la plata que finalmente consiguió.

De acuerdo con los reglamentos de la Organización Deportiva Panamericana (Panam Sports) para que un deportista de otro país pueda representar a una nación debe tener al menos cinco años de residencia ininterrumpida. Wu, quien juega en la liga francesa de mesotenis, lo cumplió. Hoy es uno de los impulsores más destacados de este deporte.

Como él, muchos son los países que acogen a deportistas de otras naciones, quienes por oportunidad o por necesidad deciden renunciar a la tierra que los vio nacer para echar raíces en otros lugares y defenderlos con lealtad.

En los días de competencias del tenis de mesa de los Juegos Panamericanos, se contabilizaron más de 20 deportistas con apellidos, nombres y rasgos que no correspondían a las banderas que estaban defendiendo. Brasileños con apellidos Takahashi, estadounidenses Kanak o canadienses Wang fueron los ejemplos más palpables.

Si bien no existe un número oficial de cuántos deportistas nacionalizados hubo entre los 6.800 participantes de esta edición, sí se pudo hacer un sondeo rápido que dejaba un aproximado de 100 atletas con procedencias distintas a las de la patria que hoy defienden.

En Ecuador, en este apartado se encasillan el canoísta argentino-ecuatoriano César de Cesare y la saltadora triple cubano-ecuatoriana Liuba Zaldívar.

De Cesare llegó al país en 2009 luego de sortear momentos económicos difíciles en su natal Morón, Argentina, donde aparte de dejar el canotaje, trabajó como chofer de taxis y camiones de mudanza, hasta que su hermano (Sebastián) lo trajo para que lo ayude en los entrenamientos, pero finalmente terminó formando parte de la selección nacional como deportista.

“Este país (Ecuador) me lo ha dado todo. Confió en mí y lo mínimo que puedo hacer es retribuirle con triunfos deportivos”, dijo De Cesare, quien este año en Lima ganó plata y es señalado como el responsable de popularizar el canotaje en el país, tras conseguir títulos mundiales nunca antes obtenidos, e incluso fue escogido como el abanderado de Ecuador en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Con Zaldívar, la historia es muy similar, dejó su natal Cuba para establecerse hace cuatro años en Quito y recién en enero de este año recibir la carta de naturalización con la que no dudó en competir y lograr la clasificación a Lima 2019 como ecuatoriana.

“Llegué cargada de sueños y los estoy consiguiendo de a poco. Ecuador es la patria por la que ahora me debo y lo voy a hacer de la mejor manera”, dijo Liuba, quien ahora solo piensa en buscar la clasificación al Mundial de Atletismo en Catar como tricolor. Luego pugnará por el cupo para los Juegos Olímpicos del 2020 en Tokio.

Perú agilizó trámites para tener más refuerzos

Perú es una de las que mayor cantidad de “refuerzos” presentó este año por los Juegos: casi una docena. ¿Cómo así? Dos meses antes de la justa deportiva, el Congreso aprobó una ley para nacionalizar de manera exprés a deportistas de alto nivel, entre los cuales se incluyeron nombres en disciplinas tan variadas como béisbol, softbol, judo, equitación, entre otras.

En el caso de softbol, “fichó” a Eyzer Antony Mujica Gil y Daniel José Ramírez Martínez, nacidos en Venezuela, y a Katia Coello Salazar y Meiber Cabrera Peña, nacidas en Cuba; quienes se sumaron a la larga lista de peruanos que ya cuentan con su Documento Nacional de Identidad (DNI).

“Yo llegué a trabajar en un restaurante y ahora juego los Panamericanos. Hoy represento a un país que no es el mío, pero sea de la nacionalidad que sea, yo voy a aportar el 100 % donde esté. Me tocó aquí en Perú, que es el país que me ha abierto los brazos, y di el todo por el todo. Yo soy venezolano, pero mi corazón pertenece a Perú”, aseguró Mujica.

El reto más difícil de estos deportistas puede llegar a ser cuando deben rivalizar con personas nacidas en su país. Ese fue el caso de estos últimos cuando en los Juegos tuvieron que enfrentarse a la selección de Venezuela con la camiseta de Perú.

“Fueron muchos sentimientos encontrados. Conozco a muchos de la selección. Cantaron el himno con sentimiento y sentí una nostalgia demasiado grande. Las lágrimas se me salieron. Hace ya cuatro años que no voy a mi país”, acotó el deportista sobre el partido que Perú perdió 0-3.

También se benefició de la misma ley la judoca Yuliana Bolívar, de 29 años, que durante dos años había intentado obtener sin éxito la nacionalidad por la vía convencional, tras llegar a Perú para ejercer de fisioterapeuta en un policlínico.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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