‘Locuras’ que dejaron huella

Además de su talento con el balón, ellos decidieron romper esquemas. Son los irreverentes del fútbol, quienes se negaron a pasar por el mundo como “uno más”

11 jun 2017 / 00:02

Algunos los llaman excéntricos, otros genios y hay quienes los consideran irreverentes, pero en lo que todos coinciden es que sus ‘locuras’ marcaron su paso por el rey de los deportes.

Desde las memorables frases del norirlandés George Best, pasando por la ‘picadita’ del uruguayo Sabastián Abreu en la definición por penaltis en el Mundial de Sudáfrica 2010, las originales celebraciones del ecuatoriano Otelino Tenorio, hasta el espectacular ‘escorpión’ del colombiano René Higuita en plena ‘catedral’ de Wembley, la historia del balompié recoge pasajes de quienes se negaron a ser “uno más” y dejaron su huella dentro y fuera de las canchas.

El libro ‘22 locos’, publicado recientemente en Argentina, repasa la vida de los futbolistas “más fascinantes” de la historia, algunos de ellos populares, como el francés Eric Cantona, y otros desconocidos, como el inglés Robin Friday.

“Hay distintos tipos de locos. Tienes los revolucionarios, como Sócrates, los autodestructivos, los depresivos, los egocéntricos, de todo. Son jugadores distintos al resto, piensan distinto, viven distinto, viven como en un mundo propio”, explicó Pablo Cheb, uno de los autores de la obra.

Cheb considera que la ‘locura’ ayudó a algunos a ser mejores futbolistas porque “tener una forma particular de ver el mundo” los hizo “únicos”, “especiales” y “distintos al resto”.

Resaltó el caso de Cantona, quien “hizo grande” al Manchester United y “cambió la historia” del club inglés.

“Pero a muchos otros la ‘locura’ les arruinó la carrera. Hay jugadores que no se entrenaban, no se cuidaban, no se preocupaban por nada, ni siquiera por el fútbol, pero que cuando jugaban eran los mejores”, añadió.

“En 1969 dejé las mujeres y la bebida. Fueron los peores 20 minutos de mi vida”, una de las frases de George Best, respalda ese criterio.

La ‘locura’ no tiene límites. Muchos recuerdan los extravagantes uniformes del exgolero mexicano Jorge Campos o los originales bailes con los que Otelino celebraba sus goles. No le hacían daño a nadie y daban alegría con sus ocurrencias, ratificando aquello de que el fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes.

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