La maternidad, un título que celebrarán de por vida

El embarazo sorprendió a Érika Vásquez e Iliana Bowen en plena carrera deportiva. Ambas disfrutan de estas dos facetas que les llena el corazón.

12 may 2019 / 00:00

Formaron parte del equipo ecuatoriano que clasificó por primera vez a un Mundial de Fútbol Femenino (Canadá 2015), salieron campeonas en el último torneo nacional con Unión Española y, ahora, disfrutan de la profesionalización del certamen local con la camiseta de Deportivo Cuenca. Logros y emociones les sobran, pero nada las conmueve más que ser madres.

Las semejanzas entre ellas no solo se refuerzan por lo que consiguieron, ni tampoco por que concentren juntas en la ciudad austral. Iliana Bowen y Érika Vásquez, decidieron aceptar la responsabilidad de afrontar el partido más importante de sus vidas, uno que les aseguró una victoria eterna.

“Ser madre me cambió la vida, es ser todo. Antes pensaba que jugar fútbol era lo más lindo que me había pasado, que lo disfrutaba mucho, pero ahora siento que nada se compara con esto”, dice Bowen, lateral guayaquileña de 24 años. “Tengo un niño de 7 meses”, agrega, como si le estuviese hablando directamente a él.

Para Vásquez, en cambio, es más complicado inclinarse por una de las dos facetas que le dividen el corazón. “Ser madre es lo mejor de mi vida, pero no podría quedarme con una sola etapa”, indicó sin evitar soltar una que otra risa. “Amo a mi hija, pero también amo el fútbol”, aclara.

Para Iliana, la noticia llegó de sorpresa, justo en uno de sus topes deportivos. Se preparaba para disputar la Copa Libertadores Femenina 2018 —con su exequipo Unión Española— cuando se enteró de su embarazo.

“A pesar de aquello, para mí fue una bendición. El cuerpo técnico me dijo que debía esperar y luego volver. Tenía claro que solo era una pausa”, describió Bowen, quien tuvo que dejar de jugar por casi un año, debido a que su recuperación postparto le tomó cuatro meses porque su intervención requirió de una cesárea.

A Érika, con una niña de 6 años de edad, la novedad le sorprendió mucho más que a Iliana. Ella no sabía de su estado de gestación y seguía ejerciendo la profesión, a pesar de que sus sospechas se intensificaban porque su periodo menstrual tenía ya un mes de retraso.

“Tenía un mes y medio de embarazo y seguía jugando”, cuenta y recuerda una anécdota que ahora le saca unas cuantas carcajadas. “No presté mucha atención a lo que me pasaba. Aunque luego por precaución decidí hacerme la prueba, se lo comenté a mi comadre Madelín Riera —también futbolista nacional— y me recomendó que me la haga. Y dicho y hecho, salió positiva”, continúa Vásquez, quien además dice que durante ese periodo sentía que “corría más en la cancha”.

Iliana y Érika, a cuatro horas de distancia de sus familias, deben acoplarse a viajes continuos para que la ausencia no se sienta. Sin embargo, su actualidad deportiva le permitirá a cada una disfrutar de este 12 de mayo —Día de la Madre— a su manera. La primera, deberá permanecer concentrada en Cuenca, por fechas del Superliga femenina, pero su esposo viajará hasta la ciudad austral, junto con su hijo Joaquín. La segunda, por una molestia muscular, está en Guayaquil haciendo rehabilitación, situación que, después de todo, le permitirá estar cerca de su hija Brithany.

Criadas con el fútbol como parte de la canasta básica, tanto Iliana como Érika adquirieron valores que ahora tienen la oportunidad de transmitirle a sus personas favoritas. Ambas convergen en la “disciplina y responsabilidad” como la base de ser madres y, a su vez, futbolistas. Feliz día.

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