Una fecha que los une más allá de lo deportivo

Barcelona y Damián Díaz festejan cada 1 de mayo. A pesar de los 61 años que los diferencian, aparentan estar hechos a la medida.

01 may 2019 / 18:02

Barcelona tiene suerte, una que le permite conservar a uno de los últimos jugadores de una especie casi en extinción. Además de que asista y anote —a pesar de sus idas y vueltas—, se mantiene vigente en una institución que olvida rápido. Quizás su destino era ese o simplemente fue una coincidencia.

Damián Rodrigo Díaz nació en Rosario el 1 de mayo de 1986. Pero 61 años antes (1925), en el mismo día del mismo mes, Barcelona Sporting Club ya se establecía como equipo profesional de fútbol, institución en la que, vestido de amarillo y negro, supo reafirmar ese lazo con cualidades que no se acostumbra ver en cancha.

Este miércoles 1 de mayo de 2019, ambos celebran su cumpleaños. El Kitu, ya recuperado de una lesión que lo mantiene relegado desde octubre de la temporada pasada, ansía su regreso. Mientras que el Ídolo, en su aniversario 94, disfruta de un arranque con su mejor promedio anotador (27 tantos) desde 2010, en 11 fechas disputadas.

Durante estos casi 8 años, desde su arribo a Guayaquil en 2011, Díaz se encargó de devolverle al equipo una dinámica que aparentaba estar perdida. Una temporada después, fue partícipe indispensable de la estrella 14, misma que llegó tras otros 14 años de sequía.

“Barcelona y Guayaquil son el lugar en el mundo de mi hijo”, aseguró en su momento César Díaz, padre de Damián. Su afirmación no fue producto de la situación, sino más bien una respuesta consciente y anticipada de actuaciones que estarían por llegar.

Una fecha que los une más allá de lo deportivo
Damián, luego de anotar su segundo gol de chilena, ante Cobreloa por Copa Sudamericana.

Ejecutó penales al estilo Panenka (picó el balón para que entre lentamente hasta el arco), se atrevió a convertir dos goles de chilena en un mismo año y se cansó de pasear a sus rivales. Suficiente para que la hinchada amarilla se rindiera a sus pies. Y sí que lo estaba.

La afinidad era inquebrantable. Ni siquiera pudo dispersarse cuando el Kitu decidió ir a jugar por casi tres años a Emiratos Árabes Unidos. Los aficionados lo despidieron, lo aclamaron y hasta le imploraron su regreso cada que el equipo no andaba bien.

En 2016 concretó su vuelta, una vez que José Francisco Cevallos y Carlos Alejandro Alfaro Moreno asumieron la gestión torera, y la situación se mantuvo intacta. Conquistó un nuevo campeonato local y vivió la hazaña en Copa Libertadores del año entrante, cuando fueron semifinalistas.

Actualmente, a punto de volver a sumar minutos con la amarilla, su nombre se intensificó ante la espera de quienes lo aclaman en cancha. Y entonces la historia vuelve a la normalidad, con un vínculo que con el paso del tiempo se acrecienta.

“Lo más lindo es ponerte cada domingo la camiseta que amas”, declaró Díaz al ser consultado por su afinidad con el club. Su respuesta fue rápida y sin titubeos, tal como las que emite en el verde césped del Monumental.

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