Una peligrosa broma en WhatsApp suspende cuentas de miles de usuarios

El cambio del nombre de un grupo en la ‘app’ puede llevar al cierre de números sin apenas capacidad de reacción.

11 oct 2019 / 11:23

El simple cambio de nombre en un grupo de WhatsApp puede provocar que la compañía bloquee el número de teléfono de todos sus miembros. La peligrosa broma consiste en cambiar el nombre del grupo por un término como “porno infantil”, “child porn”, para los que WhatsApp tiene una política de “tolerancia cero”, según sus términos de servicio.

Los mensajes de WhatsApp están cifrados, con lo que la compañía no ve lo que se comparte en cada grupo. Se guía por tanto por el nombre o la imagen del grupo para saber si allí ocurre algo ilegal. “Para ayudar a prevenir imágenes de explotación infantil, WhatsApp confía en toda la información sin cifrar accesible, incluidos los informes de usuarios”, explica la empresa. Mediante este sistema, WhatsApp ha bloqueado 250.000 números cada mes durante el último trimestre. Una parte de esos casos han sido víctimas de una broma o reto macabro.

Los usuarios tienen al menos dos opciones para protegerse. Uno, los administradores pueden limitar la posibilidad de que los otros miembros del grupo puedan cambiar el nombre. Dos, salir de todos los grupos donde alguien pueda hacer la gracia para fastidiar. No parece de momento que WhatsApp vaya a modificar sus políticas por una broma viral.

Los usuarios que realmente usan WhatsApp para compartir imágenes ilegales emplean también variantes con nombres en código, como las iniciales “CP” o palabras que desarrollan esas iniciales como “caldo de pollo” o con erratas voluntarias, “child pron”.

Facebook no aclara si va a intentar resolver la situación de las víctimas de estas bromas. La compañía no ve ni sabe qué se comparte dentro de esos grupos. “Desde el soporte técnico que ofrece WhatsApp solo nos mandan un mensaje a todo el mundo y no nos dan ninguna solución, utilizan un sistema de bot automático en el que, aunque solicites una revisión manual, contestan directamente con otro mensaje automático”, dice Machuca.

Esta broma pone de relieve también el reto inabarcable para empresas que tienen más de 1.000 millones de usuarios con una actividad constante en su herramienta: apenas hay humanos al otro lado para contestar quejas o explicaciones de tanta gente. “Como consumidor, me siento ninguneado por las compañías de este tipo. Es cierto que sus servicios son gratuitos y que desde el primer momento el usuario acepta que puedan expulsarlo sin más del sistema”, dice Fernando.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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