Leonardo Ampuero
Leonardo Ampuero.Amelia Andrade

Leonardo Ampuero y sus aventuras como trotamundos

Su cámara y una mochila lo acompañan en sus viajes como fotógrafo documentalista y gestor cultural.

Hace una década aproximadamente, después de abandonar las comodidades de su hogar y trabajo fijo en Guayaquil, Leonardo Ampuero logró darle sentido a su vida. El fotógrafo documentalista y retratista de 38 años, decidió recorrer el mundo con un objetivo en la mira: capturar historias a través de su lente que transmitan un mensaje social y dejen una enseñanza en quienes las vean. Tras su regreso al país para conquistar nuevas aventuras, conversó con SEMANA para hacer un recuento de sus aventuras como trotamundos.

Afición por el arte

Este guayaco de nacimiento, aunque su niñez y adolescencia la vivió en Playas, relata que desde la infancia tuvo interés por la fotografía ya que uno de sus mayores entretenimientos era jugar con una pequeña cámara antigua con rollo que había en su casa.

“Siempre tuve la intriga y curiosidad de ver qué pasaba con esas cámaras y cómo lograban inmortalizar un momento a través del revelado”.

Después de graduarse y ser designado abanderado de su plantel, se mudó a Guayaquil porque obtuvo una beca en la Espol. Estudió Diseño Gráfico y Publicidad, carrera en la que también pudo aprender sobre fotografía, pintura, psicología del color, aerografía y otras áreas relacionadas con el ámbito artístico. Durante la etapa universitaria estuvo por cerca de seis años en TC Televisión. “Primero fui pasante en dos programas y después ingresé a trabajar como el encargado de hacer los banners de las noticias”, menciona.

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Viaje a Beijing, China.cortesía

Su paso por la publicidad

Sus primeros trabajos profesionales fueron en dos agencias publicitarias. Como director de Arte y Creativo de una de ellas, realizó campañas comerciales relacionadas con la venta de productos como celulares o bebidas. Luego de ganar varios concursos locales de fotografía, decidió viajar a España por varios meses para capacitarse en fotografía profesional. A su regreso, siguió trabajando en la agencia pero, pese a que poco a poco iba ganando más reconocimientos en esta área, ya no estaba conforme con lo que hacía. “Me di cuenta de que incentivaba el consumismo y en realidad, estaba más interesado en difundir temas sociales con acciones positivas”. Por eso, a sus 30 años tomó una decisión que dio un giro a su vida: renunció a todo lo que conocía en Guayaquil y decidió mudarse a Chile.

Su primera aventura

Después de su llegada al país sudamericano, estudió un diplomado en estética y práctica fotográfica. Realizó varios trabajos como un fotorreportaje sobre la vida de los artistas del circo fuera del escenario y un proyecto de retratos con jóvenes con discapacidad por Navidad. “Descubrí que me gustaba hacer fotografía documental y retratar a las personas porque podía conocerlas más y nutrirme de sus anécdotas”, resalta.

Además, como su madre es chilena y a él siempre le inquietó por qué ella había emigrado a Ecuador (en la época de la dictadura militar en Chile), decidió investigar más sobre ese país. Realizó el micro documental ‘Hilos de la memoria’, en el que dio a conocer la historia de las arpilleras, técnica de bordado que las mujeres utilizaron, durante la dictadura, para difundir al mundo cómo se violaban los derechos humanos. “Esa historia se estaba perdiendo porque la mayoría de mujeres tenían más de 80 años y padecían enfermedades como alzhéimer y demencia senil. El trabajo fue parte de Festivales de Derechos Humanos en países como Polonia, España y Chile”.

Vivir viajando

Luego de cinco años en Chile, volvió a armar maletas y con cámara en mano, decidió recorrer el mundo para difundir las realidades sociales y culturales de cada país que visitaba. Con ‘Ecuador Artstracto’, obra que mostraba varios paisajes del país, traspasó fronteras. Este trabajo se exhibió en Australia, Japón y España.

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Retrato en el páramo de Oyacachi, Provincia de Napo.cortesía leonardo ampuero
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Hasta la fecha, son decenas de países en los que ha plasmado su arte y aunque no dice el número exacto de cuántos son, reconoce que ha pisadodo casi todos los continentes (excepto Antártida). “No enumero lugares, colecciono vivencias. Todos los lugares tienen su encanto y desencanto. Me gustaría volver a Vietnam porque la gente es superamable a pesar de la pobreza, hay riqueza interna en ellos”, asiente.

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Retrato de mujer rusa en Vladivostok.Cortesía leonardo ampuero

Y, aunque uno de los retos más grandes de vivir viajando es estar separado de su familia, admite que le encanta ser nómada y migrante. “He aprendido a desprenderme de las cosas materiales y darle más validez a las experiencias. Ahora solo tengo una maleta llena de experiencias y fotos que me llenan mucho más el alma”.

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Santuario Itsukushima, Miyajima, Japón.cortesía leonardo ampuero

Su presente

Residirá por un tiempo en Quito para desarrollar proyectos sociales en comunidades vulnerables junto a empresas con responsabilidad social. “Vengo a Ecuador a aportar con un grano de arena para llevar estos temas a discusión. Llegar como sociedad a un entendimiento y decirle no a problemas como la violencia de género o a la discriminación por la discapacidad”. Además, Leonardo trabaja en una exposición que se realizará el próximo año en las islas Galápagos.

Leonardo Ampuero.
Leonardo Ampuero.Amelia andrade

Personal

  • Ha trabajado con municipios, empresas con responsabilidad social empresarial y ONG.
  • Su documental ‘Hilos de la memoria’ fue premiado en el Festival NW de cine documental.
  • Ganó el concurso Nacional de Derechos Humanos, patrocinado por la ONU, en Chile.
Leonardo Ampuero
Tumba de Humayun, Nueva Delhi, India.cortesía leonardo ampuero