¿Por qué ser mujer debe doler tanto?

21 ene 2019 / 10:00

    Cada línea de la noticia de Martha dificultaba todavía más la respiración. Era inaudito lo que había pasado y era monstruoso el hallazgo de la policía. A Martha le desgarraron el alma, le trastocaron la vida y como si fuera poco no faltaron las dudas sobre su inocencia.

    Sí, también la desnudaron, la violaron, la empalaron y su sangre se encontró hasta en una botella de cerveza. ¿Es acaso Martha la primera? No, no lo es y desafortunadamente tampoco será la última. Lo que sucede es que tenemos la memoria corta y siendo autocríticos, tal vez Martha en unos meses sea un caso más del archivo. Así, sucedió con tantas otras.

    A Rosa Elvira Cely, por ejemplo, la dejaron en un barranco sin ropa y sin poder moverse. Rosa pudo llamar a emergencias en más de una ocasión pidiendo auxilio, la ayuda llegó tarde pese a que suplicó varias para que la salven.

    Al cuarto día Rosa falleció porque su cuerpo no soportó las infecciones producto de la violación. Su agresor, quien ya contaba con antecedentes por haber abusado sexualmente de sus propios hijos, le introdujo ramas por la vagina y el ano destruyendo sus intestinos y órganos pélvicos. En su caso, no bastó con ser la víctima de su compañero de colegio sino que también fue víctima de las autoridades en Colombia.

    Dicen que la culpa a veces recae en las mujeres por no denunciar. Al parecer en ciertos casos ni las denuncias logran hacer un cambio significativo como sucedió con Ana Medina en Bolivia. Ana tenía 21 años y denunció varias veces que era víctima de agresiones por parte de su marido.

    Una noche él decidió rociarla de gasolina mientras dormía y posteriormente le prendió fuego. Las quemaduras alcanzaron el 70 % de su cuerpo y falleció producto de las infecciones en las heridas.

    A Wanda Taddei también le prendieron fuego, pero en lugar de gasolina su esposo usó alcohol. El hecho conmocionó a Argentina y en el mismo modus operandi fallecieron varias mujeres más por quemaduras. Recordamos algunas: Mailén Aldana, Mayra Ascona, Ivana Correa, Alejandra Rodríguez, Norma Rivas y Fátima Catán.

    En Chile, a Nabila Rifo la encontraron a tres cuadras de su casa en estado de shock y sin ojos. También tenía el cráneo fracturado y le faltaban algunos dientes. Los cuerpos de María José Coni y Marina Menegazzo fueron encontrados envueltos en plástico y con cinta de embalaje.

    Y así, con todos los casos que ya se conocen, hay personas que todavía no entienden que las mujeres son las víctimas y no las culpables. No es culpa de la ropa que llevemos, la hora que sea o el lugar donde estemos.

    Ayer fue Martha, pero mañana puede ser nuestra amiga, nuestra hermana o nuestra hija. Que no nos siga ganando la memoria corta y que cada agresión marque un precedente. Aunque nos indigne y no entendamos, ¿por qué ser mujer todavía debe doler tanto?

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