El Espresso: Tu orden de café

14 feb 2019 / 12:43

    Esta columna es para ti, pensada apenas me dijiste que creías que San Valentín era una fecha comercial, un día más, un gasto y regalo innecesario... simplemente, otro día del año.

    “Todo está lleno”, te quejaste, “qué vamos a hacer”. No eras la única voz en el coro. Muchos más, entre hombres y mujeres, confesaban que no le veían la finalidad a celebrar el día de de los enamorados, de los amigos y todos sus derivados.

    Y por todo este antecedente, te quiero responder, con la única manera que se me ocurre responderle a una alma cafetera como la tuya. Te voy a responder con mi regalo.

    Por San Valentín, me aprendí tu orden de café.

    Me preparé unos días antes (meses antes si soy honesta) y estuve atenta al diálogo que tienes con el barista, el protocolo que sigues antes de ese momento del café en tus manos.

    El Espresso: Tu orden de café

    No te asustes, mi intención no es ser una acosadora, es adelantarme la próxima vez que vayamos por café y pedir por ti.

    Para sorprenderte, para dejarte sin palabras, para que el barista también sonría, para que San Valentín dure todo el año (completamente en contra de tu voluntad).

    Lo primero que noto es que eres variado, pues tu pedido cambia dependiendo de la cafetería y de la hora.

    Coincides conmigo en pedir un macchiato en Lúcuma, con la cuchara siempre reposando en el platito para no dejar la espuma al final. Suelo pelearte y decirte que prefiero el del Mono Goloso, que también tiene este pequeño espacio en mi corazón. Lo hago para que te pongas bravo, porque a mí me gustan los dos. Quiero escucharte decir una vez más “no hay nada como el macchiato de Lúcuma”. Mientras yo agrego un “pero contigo”.

    En Sweet and Coffee, sabemos que el espresso cappuccino jamás falla. Un espresso con un poquito más de leche que un macchiato y ese toquecito de canela que lo convierte en cappuccino pero en pequeño.

    Pero, sé que tu café favorito es el café americano de Lúdica, el cual consideras perfecto para el diario por su cantidad y ese sabor semi-amargo y rico que tiene. Aún no hemos ido juntos allá, pero es algo que tenemos muy pendiente, para otra conversación y una nueva historia para contar.

    Si es de noche, te vas por un descafeinado. Me dijiste que no le cuente tu secreto a nadie, pero tranquilo, esta columna no revela identidades. Eso sí, sin importar la hora o el lugar, siempre café sin azúcar.

    Antes de que me digas lo cursi que soy (lo cual acepto completamente) por darme el tiempo de aprenderme esto, quiero que sepas que no soy la única loca.

    Sé que Henry sabe que Sol pide un cappuccino con leche descremada, jamás dejando el sitio sin guiñar el ojo al amigo para un extra shot de canela. Casi siempre lo acompaña de alguna tartita , mientras que Henry decide solamente acompañarla. Lo que él no sabe, es que Sol pide el café en tamaño grande porque Henry siempre le pide un poco para probar.

    Chimi y Karim no cambian Comuna Café por nada en el mundo. Después de probar ese flat white, lo comprendo totalmente. Él casi siempre va por el mismo flat white, y ella por un macchiato. A veces, él se va por un cappuccino y ella por un mocaccino. Es casi una regla no pedir lo mismo, así ambos pueden quitarle “un sorbito” a otro (idea que pronto voy a copiar).

    Pocos piden igual, y entre estos están Alejandra y Brito, que van directo al punto: dos macchiatos, jamás para llevar. Si están de acuerdo en algo, es que ir por por café es instalarse a conversar.

    También están los que prefieren quedarse en casa, como Gabriela y Roberto. Ella sabe exactamente como a él le gusta su iced coffee o americano fríos: bien concentrado, con mucho hielo, un chorrito de leche y un sobre de azúcar para que quede dulzón.

    Sin importar el pedido o el lugar, todos los anteriormente mencionados saben lo es querer a alguien y decírselo con cafeína.

    Luego de aprenderme tu orden y de sorprenderte en nuestra próxima cita, le diré a todos que hagan lo mismo con la persona que quieren.

    Eso es algo que también puedo hacer por San Valentín para acompañar el cafecito: decirte que te quiero...cada día más.

    Hasta el siguiente espresso (o macchiato, o espresso cappuccino, o americano),

    María Silvia

    Ilustración: Edwin Bowen

    LAS OPINIONES VERTIDAS EN LOS BLOGS Y ARTÍCULOS DE OPINIÓN RECOGEN EL PUNTO DE VISTA DE SUS AUTORES Y NO NECESARIAMENTE LA POSICIÓN DE ESTE DIARIO.

    TE RECOMENDAMOS
    A LA CARTA