Silvia Buendía: “la violencia de género se le fue de las manos al país”

“El Estado tiene que garantizar una vida sin violencia hacia las mujeres y no lo cumple. No hay una política fuerte, trazada con brújula”.

25 jun 2017 / 00:00

Abogada y activista por los derechos de las mujeres, Silvia Buendía recibe a EXPRESO para abordar una realidad alarmante y que intenta cambiar desde la organización a la que pertenece.

- Mitad de año y ya tenemos 68 femicidios. Solo en esta semana tuvimos cuatro casos. ¿Por qué está sucediendo esto?

- El principal problema es que se ha invisibilizado el asesinato de mujeres solo por el hecho de ser mujer.

- ¿De qué manera?

- Se lo ha llamado violencia intrafamiliar, que no es. Violencia doméstica, que tampoco es. Crimen pasional... Esto no está pasando necesariamente en la casa o en la familia. Esto está sucediendo en los ámbitos estudiantiles, en el barrio, por desconocidos, por el novio, por el marido, por el exmarido. Matan a las mujeres por una relación jerárquica de dominación. Sin embargo, no debió llamarse femicidio, si no feminicidio.

- ¿Cuál es la diferencia?

- La diferencia es que el femicidio es el asesinato de una mujer por su género. En el feminicidio, que es lo que está pasando en el Ecuador, hay complicidad por omisión o responsabilidad del Estado. El Estado tiene que garantizar una vida sin violencia a las mujeres y no lo cumple. No hay una política fuerte, trazada con brújula. Hubo una campaña, pero se la dejó ahí. Si quieres cambiar un patrón sociocultural y ya diagnosticaste el problema, entonces hay que comunicarlo.

- ¿Se ha perdido el tiempo?

- Es que ya te digo, no hay una brújula. Antes teníamos el INFA y el Consejo Nacional de la Mujer. En el 2014 las organizaciones de mujeres pedimos que no se elimine la Ley 103, las comisarías de la mujer, y las sacaron. Con esas comisarías, las mujeres violentadas iban a denunciar sin necesidad de abogados, audiencias, pruebas. Iban y les daban la boleta. Nos quitaron algo que más o menos funcionaba por algo que no funciona y que no tiene presencia en todos los cantones.

- Y si el problema ya estaba identificado, ¿por qué cambiar lo que sí funcionaba?

- Primero, porque no escuchan a las organizaciones sociales. La Asamblea, especialmente la que terminó, se caracterizó por ser totalmente sorda ante las voces de la comunidad interesada en estas leyes, en este caso las mujeres. Y estas son las consecuencias. El feminicidio es uno de los pocos crímenes que son 100 % previsibles. El feminicidio no empieza cuando el marido te mató con 17 puñaladas. Inicia mucho antes, con golpes, gritos, etc.

- Pero las autoridades dicen que como pasa dentro del hogar, nadie lo puede prevenir si no se denuncia...

- Sí se puede. A los policías les falta también recibir talleres en este tema del enfoque de género. Hay una serie de cosas que están mal y que nosotros recogimos en un informe.

- ¿Y por qué no se han atendido esas observaciones?

- Esa es nuestra realidad. Cero autocrítica, cero ganas de que esto realmente sea una política pública. Hay impunidad. ¿De qué nos sirve tener 26 años de cárcel para un asesino si no hay sentencias? Es mentira que están haciendo algo y que están muy preocupados, no es cierto. La verdad es que en estos casos parece que no les importa.

- ¿Estos trámites que ahora debe hacer la mujer para denunciar hacen que quiera desistir?

- Sí y eso es la muerte. Cuando necesitas quejarte el trámite debe ser rapidito. El artículo 81 de la Constitución lo dice: trámite especial y expedito para casos de violencia contra la mujer. ¿Cómo puedes imaginar que cuando reforman el COIP se les olvida incluir el trámite expedito?

- ¿El problema se le salió de las manos al Gobierno?

- Sí. Yo no le puedo echar la culpa a una persona o a un gobierno, pero sí te puedo decir que los índices de violencia se incrementaron en los últimos 10 años. Porque en nuestra política hubo un personaje que solo podía comunicarse a través de la violencia en su discurso y ese es Rafael Correa. Especialmente y específicamente contra las mujeres. Si tenemos a un actor político de ese tamaño que habla de una forma violenta contra las mujeres, tenemos hoy un país al que la violencia de género se le fue de las manos.

- ¿Cuál es el camino que tenemos que tomar?

- Escuchar a las organizaciones feministas. Tomar nota de las observaciones que nos hacen las organizaciones de derechos humanos. Aprender de la experiencia, tener autocrítica. Pero si seguimos diciendo que aquí no pasa nada, no llegamos a ningún lado.

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