Aborto: Cuesta fijó el debate

La asambleísta de Fuerza Ecuador pateó el tablero. Ella se opone al aborto pero está de acuerdo con despenalizarlo en casos de embarazo por violación.

Quito /
16 ene 2019 / 00:01

María Mercedes Cuesta salvó el día. Parecía que el debate sobre la despenalización del aborto en casos de embarazo por violación iba a terminar como empezó, el pasado 3 de enero: con la imposibilidad de las partes de escucharse una a la otra y de siquiera ponerse de acuerdo sobre el tema en discusión. Entonces la asambleísta por Fuerza Ecuador, que es una aguerrida militante antiaborto por cuestiones de convicción religiosa, pidió la palabra y puso el dedo en el punto exacto del debate: “La pregunta -dijo- no es si estamos de acuerdo o no con el aborto. La pregunta es si estamos de acuerdo con que una mujer sea enviada a la cárcel después de haber sido violada y embarazada por esa violación”. Y, con la voz temblorosa de quien está al borde de las lágrimas, concluyó: “no estoy de acuerdo”.

El tema del aborto en casos de violación es el más polémico de cuantos integran el cuerpo de reformas al Código Penal, cuyo primer debate en el Pleno de la Asamblea concluyó ayer con la presencia de las bulliciosas barras feministas que enarbolaban pañuelos verdes e interrumpieron varias veces la sesión con gritos contra el heteropatriarcado.

A María Mercedes Cuesta le costó explicar su posición. No solo por el conflicto personal que le representa, sino por el rechazo del que fue objeto mientras hablaba. “Soy una persona de fe”, empezó diciendo, y eso bastó para que las barras que ocupaban la galería superior del hemiciclo legislativo arrancaran a gritar. Dos veces tuvo que interrumpirse y hasta la presidenta de la Asamblea, Elizabeth Cabezas, se sintió obligada a intervenir para pedir silencio y respeto. Pero los militantes feministas habían decidido no escucharla y no lo hicieron. Ni siquiera cuando dijo “Reconozco y respeto que el Ecuador es un Estado laico y que la religión de ninguna manera puede inmiscuirse en la legislación”. Se lo perdieron.

En cambio, y como para confirmar aquello de que las masas carecen de perspicacia, las intervenciones correístas fueron recibidas con ovaciones sonoras y festivas. A nombre de ese bloque tomó la palabra Esther Cuesta, quien parece haber olvidado que la penalización del aborto en casos de embarazo por violación, contra la cual hoy dice cosas tan bonitas para halagar los oídos de la galería, fue un invento de su partido y de su líder. Hasta asambleístas castigadas por el tribunal de disciplina correísta hubo cuando se aprobó esa medida.

También ayer, como en la primera parte de este debate, varias voces de fuera de la Asamblea fueron invitadas para intervenir. Jaime Arturo Pallares, del colectivo Pro Vida, dijo que “El aborto es un negocio que no paga impuestos ni hace facturas”, observación que quizás muchos verán, precisamente, como una razón más para legalizarlo. Carlos Arsenio Larco, del Movimiento Vida y Familia, quiso desvirtuar lo que llamó “aquella cacareada idea del Estado laico” y profetizó cual Jeremías: “¡Habrá más muertos que en una guerra civil y la sangre de esos muertos clamará a Dios desde la tierra!”. Finalmente, la defensora del pueblo, Gina Benavides, puso algunos puntos sobre las íes: con una vehemencia que mantuvo al Pleno en vilo, recordó que la despenalización del aborto en casos de violación está prescrita en los instrumentos internacionales de derechos humanos y que estos no son retórica: “generan obligaciones”.

Lo demás transcurrió sin sorpresas. El conservador Roberto Gómez y la revolucionaria Viviana Bonilla coincidieron en su rechazo al aborto por cualquier causa que sea, aunque evitaron hablar de las mujeres violadas que tendrían que ir presas si se aprueba su postura. Los asambleístas de SUMA dejaron entrever que cada quien votará de acuerdo a su conciencia: Guillermo Celi se opone a la despenalización; Sebastián Palacio, la aprueba. Y Marcela Aguiñaga, presidenta de la Comisión autora de las reformas, la de Justicia, recordó el espinoso tema que falta por debatir: hasta qué momento de desarrollo del embarazo será factible el aborto. Todo quedó para el segundo debate que, desde ya, se adivina encarnizado.

Abigeato

Ganaderos intranquilos

Otra reforma al Código Penal que genera expectativas, especialmente en el sector rural, tiene que ver con el abigeato (robo de ganado) Francesco Tabacchi, de la Asociación de Ganaderos del Litoral, y Rodrigo Gómez de la Torre, de la Cámara de Agricultura, se presentaron para pedir el incremento de las penas.

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