El puente de los lamentos y la ira

El pedido de visa para los ciudadanos venezolanos está en vigencia desde el lunes a medianoche. Quienes no tenían el documento protestaron en la frontera.

27 ago 2019 / 00:01

Son solo cien pasos. Inalcanzables. Doscientos metros convertidos en una muralla sin agujeros... El puente internacional de Rumichaca (Carchi) que une a Ecuador y Colombia fue, sin ojos y sin boca, el testigo de los lamentos y la ira de un pueblo que huye. Los venezolanos. A las 00:00 del lunes terminó el paso libre. A partir de ayer un requisito los frena en seco: la visa.

Estaban advertidos desde el 25 de julio. Sin ese documento, que mediante un decreto presidencial se volvió obligatorio, no había poder alguno (ni plegaria ni canto) que les permitiera caminar esos cien pasos y, solo entonces, comenzar una travesía por el norte del país. Dicen que en busca de sueños. Como muchos que ya han ingresado en los dos últimos años.

Así fue. No hubo paso. Y no tenían visa porque guardaban la esperanza de llegar a tiempo. Hasta antes de las 00.00. Pero no. Como en el cuento de la Cenicienta, a la medianoche la carroza se marchó. Se cerraron las puertas. Lo dijo Carlos Bastardo, de 67 años y nacido en Cumaná, quien llegó con tres minutos de retraso. Tres minutos que le han costado 10 horas de incertidumbre.

Desde el lado colombiano, el hombre, con su nieto de seis años jugando a un lado de su pierna derecha, contó que su intención no era quedarse en Ecuador. Que su objetivo estaba en Perú. Que pretendía llevar a su nieto con su padre. Que no se han visto desde hace mucho. Que...

Pasó la madrugada en un refugio. Tuvo suerte. Alexandra Rengel, de Caracas, no. Durmió a la intemperie, con sus dos pequeños de cinco y seis años, y solo con una cobija que apenas alcanzaba para cubrirlos a ellos. Con los ojos rojos, cansada, la mujer viajó para encontrarse con su esposo. Llegó hasta la frontera norte. Y le costó. Cuatro días, 500 bolívares, 600 pesos. Nada sirvió.

Sentada en el puente, como otros 300 extranjeros, esperaba que algún policía, algún funcionario de Migración, algún ‘ángel’ quizás, se acercara a decirle que pronto estaría con su marido, a salvo, lejos del sol de la mañana y del frío congelante de la noche. No pasó.

El gobernador de Carchi, Cristian Edin Moreno, habló del control de la migración irregular y su colaboración. Dijo que el sábado, antes de que los venezolanos necesitaran visa, entraron al país 6.098. El domingo hubo una baja en la tendencia de ese mismo flujo. Y ayer lunes la policía dijo que el ingreso se redujo hasta en un 95 %. Los que lograban pasar se apostaban en los exteriores de Migración de Ecuador, donde, por cierto, en aquella sala que antes permanecía llena de gente, ahora hay tiempo para que trapeen el piso.

Al mediodía un rumor se regó en las filas. Decían que pronto habilitarían el paso. La gente se aglomeró. Pero... ilusiones van, ilusiones vienen. Y debieron volver con sus maletas. Como María Quintero, quien estaba acompañada por su niña, dijo, con capacidades especiales. Renegaba de tener que ir hasta el consulado de Ecuador en Bogotá (Colombia) para obtener el visado.

La ira cobró fuerza pasada la una de la tarde. Tras cinco horas bajo el sol, hubo alboroto. Los venezolanos, sin visa, bloquearon el paso fronterizo entre Ecuador y Colombia. “¡Queremos pasar... No nos dejen en manos de Maduro!”, gritaban. Se pararon frente a los vehículos y, hasta el cierre de esta edición, no hubo paso.

Policías de Ecuador y de Colombia se reunieron allí, entre los extranjeros, para conversar con ellos y llegar a un acuerdo. No hubo. No cedieron. Con sus bebés como escudos, las mujeres se echaron sobre sus maletas y los hombres, sin escuchar razones, permanecieron agitados... hasta caer la noche.

El paso vehicular en el puente fue habilitado aproximadamente a las 19:45.

Frontera

Muere un hombre por un infarto

Ayer por la tarde, según la policía, un adulto mayor de nacionalidad ecuatoriana sufrió un infarto. Pasó el puente de Rumichaca en la mañana hacia Tulcán. Luego, cuando estaba descansando en una hostería, padeció el ataque y fue trasladado a un subcentro de salud, donde falleció. La Cancillería ecuatoriana confirmó el deceso del compatriota y expresó sus condolencias a la familia del ciudadano Luis Alberto Araujo Casamen, cuya muerte acaeció cuando retornaba al país.

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