Una política sazonada con tensión y sorpresas

Los ingredientes de las decisiones en los últimos dos años. Venezuela, Julian Assange, cambios de vicepresidente y otros.

23 may 2019 / 00:01

Alejarse de los amigos, acercarse a nuevos y giros de timón. La política durante estos dos primeros años de gestión del presidente Lenín Moreno ha sido como subirse por primera vez en una montaña rusa: llena de sorpresa y tensión.

Aún no terminaba de acomodarse en Carondelet y la relación con su antecesor, Rafael Correa, ya era tensa, aspecto que muy pocos vieron venir. Cinco meses después, su entonces vicepresidente sin funciones Jorge Glas estaba detenido y procesado por asociación ilícita (posteriormente sentenciado). Así empezó.

A la destitución de Glas le siguió la designación de María Alejandra Vicuña en su reemplazo, quien renunció un año después por acusaciones de cobro de diezmos en su época de asambleísta. Ahora está procesada por concusión. La designación de Otto Sonnenholzner como segundo mandatario cerró un período de crisis institucional en la Vicepresidencia. Todo esto mientras el quiebre con el correísmo avanzaba.

La militancia del movimiento PAIS se dividió, así como el bloque parlamentario, y sus consecuencias se sintieron casi dos años después en las elecciones seccionales de marzo pasado y en la de autoridades en la Asamblea Nacional. El oficialismo pasó de 10 prefecturas en 2014 a 2 (con alianzas) en 2019. Y de tener los votos necesarios para colocar autoridades en el Legislativo, a pactar con CREO (uno de sus opositores) y con los bloques minoritarios para no perder la Presidencia de la Asamblea Nacional.

Un llamado a consulta popular dio paso al cambio institucional. El Consejo de Participación Ciudadana transitorio fue la piedra angular para sacar la sombra del correísmo de los diferentes organismos. Uno a uno fueron cayendo los rostros afines al expresidente bajo el argumento de incumplimiento de funciones.

En el interior perdía amigos, pero los ganaba en el exterior. La visita a Ecuador del vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, fue la prueba definitiva del descongelamiento de la relación con el país norteamericano. Ahora son aliados. Estos gestos y varias declaraciones separaron poco a poco a Moreno de la línea del socialismo del siglo XXI hasta que unas desatinadas declaraciones del ministro de Comunicación del régimen de Nicolás Maduro, Jorge Rodríguez, en su contra, rompieron definitivamente la relación con ese Gobierno.

Expulsó a la embajadora venezolana en Ecuador, lo mismo hizo Maduro con la encargada de Negocios ecuatoriana en Caracas. Pero un nuevo capítulo en este libro de decisiones política inició cuando Moreno se unió a cerca de 50 naciones del mundo que reconocieron a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela. Tanto así que lo recibió en el balneario de Salinas.

Ecuador volvió al ojo público mundial cuando Moreno decidió retirar el asilo diplomático al fundador de WikiLeaks, Julian Assange, quien permaneció por casi siete años en la embajada de Ecuador en Londres. El caso reabrió el juicio político en contra de la excanciller y actual presidenta de la Asamblea General de la ONU, María Fernanda Espinosa, quien aún espera una resolución final.

Todo esto en dos años y aún falta la otra mitad.

Gabinete

Fusión y supresión de ministerios

Otra de las decisiones del presidente Lenín Moreno fue reducir el número de ministerios y secretarías nacionales con las que gobernó su antecesor. Suprimió, por ejemplo, la Secretaría Nacional de Inteligencia y la Secretaría Nacional de Comunicación que pasaron a ser instituciones adscritas a la Presidencia de la República. Esto produjo reducción de personal.

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