Para las obras faltaba dinero pero había recursos ociosos

El Comité para la Reconstrucción del Terremoto aclara necesidades. No se hicieron 4.540 casas y se retrasaron obras porque Finanzas no entregó la plata.

13 ene 2018 / 00:01

Los 300 millones de dólares de la cuenta del terremoto, que Finanzas tomó para cubrir gastos corrientes del Estado y que los devolvió entre el jueves y ayer, no eran “recursos ociosos”. Se necesitaban para viviendas y ejecutar proyectos. Su falta provocó la inejecución de los proyectos planificados.

Quien lo dice es Carlos Bernal Alvarado, secretario técnico del Comité para la Reconstrucción y Reactivación Productiva, quien volvió a cuestionar al Gobierno central por la utilización de esos recursos para cubrir la iliquidez en la caja fiscal de diciembre.

En una carta dirigida el jueves al Ministerio de Finanzas, Carlos de la Torre Muñoz, el funcionario deja en evidencia la necesidad que tenían de esos recursos para construir más de 45.455 soluciones de viviendas para atender a los afectados por el terremoto del 16 de abril, cuando se está a escasos tres meses de que se cumplan dos años del sismo más fuerte del siglo que devastó a las provincias de Manabí y Esmeraldas.

Según Bernal, el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda pidió, en octubre del año pasado, 35’853.407 dólares, pero estos no fueron asignados. Esos fondos, dijo, eran para construir 4.540 casas.

En su carta, Bernal habla de la paralización de la construcción del acceso a la ciudad de Bahía de Caráquez y el puente sobre el río Jama por la falta de liquidez en el flujo de las planillas, durante gran parte del segundo semestre del 2017.

Otro cuestionamiento a Finanzas es que no haya coordinado con el comité para la reconstrucción sobre la disminución, entre mayo y septiembre de 2017, del espacio presupuestario para las diferentes entidades contratantes que cuentan con recursos de la Ley Solidaria por el terremoto.

En Manabí, un sinnúmero de familias damnificadas aún siguen esperando la vivienda ofrecida después del terremoto.

Betty Cedeño, coordinadora del grupo “Amores Eternos del 16 A” constituido por los padres y abuelos de las personas que perecieron en el edificio del Centro Comercial Felipe Navarrete (zona Cero de Tarqui, Manta) cuenta que de las 35 familias solo dos recibieron la ayuda. Más que sorprendida, ella está indignada porque durante casi dos años ha tocado las puertas de los entes gubernamentales para pedirles un techo. “No somos los únicos grupos desatendidos, existen otras familias que aún claman por sus casas y han pedido unirse a nosotros a seguir la lucha. Nos hemos reunido con el gobernador de Manabí, los directores zonales del Miduvi; todos nos dicen que esperemos”, dice.

En un improvisado techo de un solo ambiente, con paredes de sábanas y hojas de lata, en la esquina de la calle 108 y avenida 112, de la parroquia Tarqui (Manta), vive la familia Macías Molina de 9 miembros.

Antes del terremoto vivían en una casa de dos plantas que se desplomó, pero a pesar de sus intentos por lograr atención aún no la reciben. “Hicimos todo lo que nos pidieron y solo nos dicen que esperemos. Ya perdimos las esperanzas de que alguien nos ayude”, expresa Diana Macías, una de las moradoras de la covacha.

En similares circunstancias vive Magaly Meza, de Flavio Alfaro. Está cansada de acudir al Miduvi porque siempre le dan la misma respuesta: “la falta de recursos”.

Clara Muñoz, del sitio El Zapallo (Portoviejo) ha recibido tantas negativas que optó por levantar su casa con sus propios recursos económicos.

La prórroga para las entregas

La reconstrucción de las zonas Cero de Manta y Portoviejo, aún avanza a paso lento y, en algunos meses, esos trabajos estuvieron paralizados sin que las autoridades dieran una explicación.

John Franco, presidente de la zona Cero de Tarqui en Manta, quien representa a aproximadamente 60 familias de esa zona, cuenta que hace poco se enteraron que se dio una prórroga para la entrega de los trabajos que debieron terminarse en diciembre. “Son pocas las familias que han recibido la ayuda para las casas, aquí solo se ve terrenos baldíos. En estos últimos días, sorpresivamente hemos visto mucho movimiento en la zona”, dice.

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