La negligencia estatal afectó la reconstrucción

La Vicepresidencia no controló el uso de préstamos y donaciones por el terremoto. Las carpas se deterioraron por falta de cuidado.

Quito /
29 sep 2018 / 00:01

Ni las cuentas por el terremoto se salvaron. Las falencias del gobierno anterior se hicieron evidentes, nuevamente, en el control de los recursos y bienes que fueron donados y prestados para la reconstrucción de Manabí y Esmeraldas, tras el terremoto del 16 de abril de 2016.

El informe DNA1-0048-2018, de la Contraloría General del Estado, demuestra que hubo desorden, inoperancias y errores que permitieron que las donaciones se deterioren en bodegas en lugar de llegar a los damnificados. También hubo escasos o nulos controles en el uso y destino de los recursos generados.

La Vicepresidencia de la República, en la era del ahora sentenciado Jorge Glas, estuvo a cargo de la elaboración y coordinación del Plan Anual de Control de 2017 pero, a decir de la Contraloría, no hizo su labor o, al menos, dejó varios vacíos en la supervisión de los bienes y recursos.

Según el informe, enviado a la Vicepresidencia el 12 de septiembre de este año, el gobierno del expresidente Rafael Correa no separó lo que ingresaba como recaudación tributaria, préstamo internacional y donaciones. El resultado del desorden es que no se puede identificar en qué se usó el dinero prestado por organismos multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Unos 302 millones de dólares ingresaron por créditos pero todos los recursos se mezclaron para gastos y transferencias poco transparentes.

Contraloría solicitó al entonces ministro de Finanzas, y ahora asesor del gobierno de Nicolás Maduro, Patricio Rivera, que presente una matriz que muestre cómo se usaron los préstamos y las donaciones. Ese detalle no existe, según el organismo de control.

Rivera no fue el único que incumplió. Otros funcionarios del Ministerio de Finanzas tampoco entregaron la información. Ellos podrían recibir sanciones administrativas, civiles o penales.

El informe ordena al actual ministro del ramo, Richard Martínez, la creación de subcuentas que permitan supervisar el destino de los recursos que siguen ingresando para la reconstrucción.

Al problema de descontrol financiero se suma la falta de gestión. En Manabí y Esmeraldas hay bodegas que todavía contienen las donaciones que se hicieron para los afectados por el terremoto. Están podridas u oxidadas, según el documento que analizó las acciones aplicadas de manera incorrecta del 16 de abril de 2016 a julio de 2017.

La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos acumuló bienes y productos que debían llegar hasta los damnificados y permitió que se dañen por un cuidado incorrecto. En una inspección del equipo auditor de la Contraloría, del 8 de noviembre de 2017, se evidenció que lavabos, carpas, señalización, baños, frigoríficos, bombas y tanques de agua “se encontraban a la intemperie, sin hallarse en grupos, varios bienes se localizaron junto a otros dañados y rotos, que por hallarse a la exposición al sol y el agua y no encontrarse cubiertos o almacenados, iniciaron un proceso de deterioro y oxidación”.

Todo eso mientras aún persisten los reclamos de los habitantes de las zonas afectadas que no cuentan con los servicios básicos para vivir.

El descuido siguió incluso con los bienes que sí se utilizaron para la emergencia de las dos provincias. Las carpas que se colocaron en los albergues ahora están deterioradas, maltratadas y oxidadas. No se podrán utilizar para atender nuevas catástrofes porque no hubo un correcto almacenamiento por parte de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos. Dichas carpas fueron donaciones de gobiernos como China, Japón y de organismos humanitarios como Unicef.

Irregularidades

Citibank

Las Misiones Diplomáticas efectuaron depósitos por 6,9 millones de dólares en una cuenta del Citibank. El destino de esos fondos tampoco fue transparentado.

China

El desorden provocó que recursos de préstamos chinos, para construcción de escuelas pluridocentes, vayan a otros destinos dentro de la emergencia por el terremoto.

Ministerios

La documentación de respaldo “que sustentó los gastos efectuados por la emergencia en el Ministerio de Transporte y Obras Públicas, no fue entregada en forma completa” por falta de archivo.

Los protagonistas

Jorge Glas, como vicepresidente en la era de Rafael Correa, debía presentar un plan de control para las operaciones, gastos y medidas para la reconstrucción. No cumplió la labor.

El exfuncionario no creó una subcuenta para registrar los ingresos económicos de préstamos o donaciones. Tampoco justificó sus decisiones ante la Contraloría General.

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