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Honduras
Dos motocicletas pasan frente a un mural que retrata a tres mujeres víctimas de violencia de género hoy, en Tegucigalpa (Honduras).EFE

La violencia en Honduras deja a diario una mujer muerta

Así lo explica el Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma del país centroamericano (Unah)

La criminalidad en Honduras está dejando un promedio diario de una mujer muerta, dijo este miércoles a Efe la directora del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma del país centroamericano (Unah), Migdonia Ayestas.

"En lo que va del año son más de 150 casos de muertes violentas de mujeres", subrayó Ayestas, quien además considera que "de nada sirve que haya leyes que protejan los derechos de las mujeres, si no se cumplen".

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Agregó que hasta mayo se habían registrado 130 muertes violentas de mujeres y que en los primeros quince días de junio hubo catorce, lo que equivale que en promedio "una mujer pierde la vida en Honduras cada día".

CONFINAMIENTO POR PANDEMIA DE COVID-19 AUMENTÓ LA VI0LENCIA                             Señaló además que muchas mujeres hondureñas y niñas están siendo víctimas de violencia física, sicológica y sexual en sus propios hogares.

Esa situación se ha agravado durante el confinamiento por la pandemia de covid-19 que sufre el país desde marzo de 2020, aunque el encierro ya no es tan drástico como en los primeros meses de la peor crisis sanitaria que ha vivido el país en toda su historia.

"Esto se vuelve una preocupación, porque la pandemia lo único que hizo fue encerrar a las mujeres y las niñas con sus agresores, con el agravante de que no hay acciones que permitan la prevención de la violencia, solamente medidas de reacción ante el delito, que son más capturas, pero nada de prevención de la violencia", enfatizó Ayestas.

En su opinión, la prevención evitaría "estar enviando tanta gente a los depósitos humanos, que son las cárceles".

La titular del Observatorio de la Violencia dijo que el incremento de la violencia doméstica e intrafamiliar también se ha visto reflejado en las denuncias solicitando ayuda hechas a través del 911, con unas 282 diarias al cerrar 2020.

"En los primeros cinco meses de 2021 se han registrado unas 306 denuncias diarias, con un aumento de 24 casos, lo que también es muy preocupante", expresó Ayestas.

Sobre la violencia criminal en general, indicó que con respecto a 2020, en 2021 ha habido un incremento, aunque según fuentes policiales, ha disminuido.

Algunas fuentes calculan que el país registra un promedio de 14 homicidios diarios.

ALTA INCIDENCIA DE VIOLENCIA CONTRA LA MUJER

En promedio, en 2020 el país registró 38,7 homicidios por cada 100.000 habitantes, pero con el incremento que ha tenido la criminalidad, en 2021 podría cerrar con 40 por cada 100.000 habitantes, según las proyecciones del Observatorio de la Unah.

Ayestas dijo además que sobre la violencia contra la mujer, en 2019 se registraron 3.606 casos de agresión física y femicidios, en un rango de los 0 a los 29 años, y que de 401 casos que fueron llevados a los tribunales, solo 25 fueron judicializados, el resto quedó en la impunidad.

Fotografía original del individuo 24 encontrado en el yacimiento de Tsukumo. EFE/Laboratorio de Antropología Física de la Universidad de Kioto.

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La mayor parte de la violencia contra las mujeres son femicidios y agresiones sexuales, que afectan además a un alto porcentaje de menores entre los 10 y 19 años.                          Sobre dos recientes crímenes con armas de fuego y granadas registrados en junio en dos cárceles denominadas de máxima seguridad, que dejaron al menos cuatro muertos y decenas de lesionados, lo que no es nuevo en el país, Ayestas indicó que "el problema en los centros penales es de gestión y administración".

"El Estado no ha asumido totalmente esa gestión, precisamente porque los que gobiernan dentro de las cárceles son los mismos reos", añadió.

Las cárceles, según Ayestas, en vez de ser centros para "resocializar", se han convertido en "escuelas del crimen".

A los privados de libertad no se les brindan las condiciones para que puedan convivir, viven en espacios reducidos, inseguros, en hacinamiento e insalubridad, todo lo contrario de lo que supone su rehabilitación social, acotó la directora del Observatorio de la Violencia de la Unah.