La ciudadanía universal que no acaba de cuajar

En diez años de vigencia la libre movilidad sufre varios tropiezos. El Gobierno busca adaptar la idea a la realidad migratoria regional

Quito /
30 ago 2018 / 00:00

Un concepto “magnífico” que palidece cuando choca con la realidad. El masivo éxodo de los venezolanos que huyen de la crisis de su país y los requisitos que se imponen en Ecuador para que puedan ingresar, reviven el debate sobre la aplicación del postulado de ciudadanía universal, escrito en la Constitución.

En el gobierno del presidente Lenín Moreno hay conciencia de que la aplicación de este principio supera la buena voluntad de un solo país y que el planteamiento, que fue promocionado como uno de los avances más importantes de la década pasada, necesita ajustarse a las circunstancias del momento que vive el mundo.

El canciller José Valencia calificó a la idea de la ciudadanía universal como inédita y sujeta a ajustes. “Este concepto que parece magnífico y superpositivo necesariamente tiene que asentarse en la realidad de un mundo extremadamente difícil. Ecuador, de alguna manera, lo ha adoptado, pero a futuro tenemos que ver cómo se lleva a cabo, cómo se lo concreta para evitar que haya usos indebidos de gente que se quiera aprovechar de esta situación”, dijo el martes pasado.

Palabras como ciudadanía universal, libre movilidad, no criminalización o no discriminación surgieron con fuerza en la Constitución de 2008 y procuraban la supresión de fronteras para que ninguna persona sea considerada ilegal por su estatus migratorio.

Pero al año se produjo el primer choque entre lo dicho y lo hecho. El gobierno del expresidente Rafael Correa revisó la medida y empezó a exigir visas de turismo a ciudadanos chinos, afganos y nigerianos. Esto porque se detectó que Ecuador se convirtió en punto de paso hacia Brasil y Estados Unidos, lo que generó cierta tensión.

De ahí en más, la ciudadanía universal de Ecuador ha sufrido varios reveses. En 2013, el Gobierno puso a funcionar un centro de detención para migrantes que es conocido como el hotel Carrión de Quito. Ahí fueron ‘alojados’ decenas de cubanos, a los que se impuso la visa desde 2015, que luego fueron deportados.

En 2016 también fueron deportados 40 ciudadanos haitianos en situación “irregular”, palabra que, en el papel, pretendía ser eliminada, según la Constitución.

El abogado y defensor de los derechos humanos, Farith Simon, considera que este principio de ciudadanía universal fue aprobado, en Montecristi, con base en una imagen idealizada del mundo, algo que no se ajusta, ni antes ni hoy, a la realidad. Considera que una de las razones para que no haya progresado la idea es porque se trató de una decisión unilateral que no encuentra reciprocidad de otros países que aplican reglas migratorias mínimas.

“Como ideal y aspiración se debe mantener el concepto, pero no se puede ser ingenuo en dejar de aplicar medidas de control de flujos migratorios. Debe haber una combinación del objetivo a alcanzar con la necesidad de regular”, dijo Simon a EXPRESO.

En Ecuador, las autoridades pasaron de pedir el pasaporte a los venezolanos, medida que fue disuelta por la justicia, a exigir la cédula acompañada de un certificado que valide su autenticidad. Esto para garantizar la seguridad de los ecuatorianos y de los migrantes, asegura el gobierno de Moreno.

El tema migratorio se debate a nivel mundial en diferentes contextos, aunque siempre relacionados al incremento de la pobreza y la violencia. En España, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, justificó ayer la expulsión de un centenar de migrantes que saltaron una valla fronteriza de Ceuta.

“Hemos puesto en marcha una política migratoria basada en el respeto a los derechos humanos y la firmeza en el cumplimiento de los compromisos como Estado soberano y miembro de la Unión Europea, pero humanidad no es igual a permisividad”, declaró Grande-Marlaska.

La OEA sesionará el miércoles

nEl consejo permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) tendrá una sesión extraordinaria “para considerar la crisis migratoria originada por la situación en Venezuela”. Será el 5 de septiembre, en Washington.

Según el orden del día publicado ayer, la reunión convocada a solicitud del secretario general de la OEA, Luis Almagro, contará con la participación de los Estados miembros, así como de representantes de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) y de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

La semana pasada, Almagro solicitó la reunión advirtiendo que la situación en Venezuela es desesperante. Según dijo, el Gobierno dictatorial de ese país “está demostrando su incapacidad absoluta para asegurar la satisfacción de las necesidades básicas de la población”. Pidió una respuesta regional.

Venezuela fustiga a tres países

El Gobierno de Venezuela acusó ayer a sus similares de Colombia, Ecuador y Perú de no ser decentes, dignos y solidarios con sus compatriotas.

El ministro de Comunicación venezolano, Jorge Rodríguez, dijo que el presidente Nicolás Maduro ha recibido solicitudes de retorno de venezolanos que habrían sido víctimas de xenofobia, odio y agresiones físicas en los tres países.

Rodríguez dijo que Venezuela ha dado cobijo a miles de ciudadanos de otros países. “Un 20 % de los habitantes de Venezuela -de 30 millones- son colombianos, peruanos y ecuatorianos”, señaló.

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