Lourdes Tibán contrajo matrimonio en una boda celebrada en español y en quichua

Diversos personajes de la política acompañaron a la asambleísta

14 feb 2015 / 23:46

A pesar de estar a cuatro horas de su matrimonio, la asambleísta de Pachakutik, Lourdes Tibán, dejó fluir el sentido del buen humor. Recibió a Diario EXPRESO a las 06:45, de ayer, en la comuna Chirinchi, Mulalillo (en la provincia de Cotopaxi) lugar donde se crió con sus padres, Segundo Tibán y Adela Guala junto a sus siete hermanos. Mientras preparaba el chocolate compartió los rituales que tiene la comunidad indígena antes de contraer matrimonio.

La celebración empezó a las 08:00 con la llegada del novio, Raúl Ilaquiche, quien llegó acompañado de toda su familia para pedir la mano a su prometida. Los parientes de él caminaron con regalos para la familia de Tibán. En ese momento se escuchó la música del grupo Los Libertadores de Jesucristo (una banda de pueblo). En la puerta los esperaba Guala, de quien dependía el ingreso del que sería su yerno. “Le dije que si me va a llevar traiga algo bueno si no, no bajo”, dijo la novia. Y, es que si los obsequios no son del agrado de los padres de la prometida podrían suspender el noviazgo. Ante la amenaza, Raúl llegó con ganado, frutas y licor. Pasaron treinta minutos y bajó la abogada, vestida con un traje blanco bordado con hilos. En lugar de un velo que adorne su cabello lució una cinta blanca. No tuvo una fina gargantilla, pero sí un collar típico que costó 800 dólares. Esta última fue la prenda más cara que utilizó porque sus tacones solo le valieron 20.

Tibán consiguió uno de sus retos. “Pensé que me quedaría solterona, a los 30 años estuve a la pesca y a los 31 encontré a Raúl”, reveló en medio de una carcajada. Con el docente universitario comparte una relación de 15 años y tienen tres hijos; Kaya, Ayan y Sanny, de 10, 8 y 4 años respectivamente. Los infantes también fueron parte de la celebración ya que en la iglesia San Buenaventura de Pujilí fueron bautizados. La boda fue celebrada en español y quichua. Monseñor Mario Ruiz hizo énfasis que no hay que perder la identidad. “No debemos avergonzarnos por lo que somos, es el peor complejo de inferioridad”, dijo.

La fiesta, entre cuyos invitados estaban Cristina Reyes, Martha Roldós, Ivonne von Lippke, Gonzalo Ruiz, entre otros personajes políticos, concluyó en Salcedo, con un banquete para 5.000 personas. Varias comunidades prepararon los 25 cerdos, 600 gallinas, además de cuyes y conejos. JVC

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

A LA CARTA