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Quito. Los pacientes del Hospital Carlos Andrade Marín se quejan por la falta de medicinas.Henry Lapo

Los hospitales del IESS compran medicina cara

El paracetamol se adquiere en $ 7,7, mientras que otros centros pagan $ 1 En las pujas aparecen los mismos proveedores

La falta de medicamentos en los hospitales de la red del Seguro Social (IESS) responde, entre otros factores, a la compra de fármacos caros.

Mientras que en los hospitales Docente de Riobamba y Carlos Andrade Marín, en Quito, se adquiere metformina de 1.000 mg, un producto para tratar la diabetes, en $ 0,09 o hasta $ 0,17, en el Hospital General Guasmo Sur, en Guayaquil, se paga $ 1,00.

El paracetamol inyectable de 100 mg/ml y 50 mg/ml es uno de los fármacos más utilizados en el sistema de salud. En todas las unidades médicas, grandes y pequeñas, se lo usa como analgésico de acción inmediata y por lo tanto es una de las drogas más compradas.

Entre 2018 y 2021, el paracetamol líquido de 10 mg ha sido adquirido por el Hospital Carlos Andrade Marín en $ 1,12 y en el Hospital Militar en $ 2,24. Pero en el IESS de Manta se lo compró en $ 7,73, según detalla el Servicio de Contratación Pública (Sercop).

“Por cada medicina con precios hasta tres veces más altos que los del mercado, se niega la atención de otras personas”, concluye Carlos Figueroa, vocal alterno del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social y miembro de la Federación Médica Ecuatoriana. Desde el 2011 ha investigado estos hechos y en octubre denunció estos casos en la Fiscalía.

En la web del Sercop están todos los procesos, pliegos, convocatorias, actas de aperturas de ofertas, contratos y facturas. Una de las facturas a nombre del Hospital del Día Sur Valdivia, en Guayaquil, es del 17 de abril pasado.

Se detallan 10 productos, entre estos el ácido alendrónico de 70 mg, que sirve para prevenir la pérdida del hueso en las mujeres con menopausia. Por este fármaco, el centro clínico del IESS pagó $ 1,63. Mientras que este mismo año, el Hospital Básico Yantzaza, en Zamora Chinchipe, lo compró en $ 0,30 y el Hospital Básico de Antonio Ante, en Imbabura, lo adquirió en $ 0,27.

La diferencia parecería de unos centavos. Para Verónica Vanegas, la falta de metformina significa que cada mes debe pagar 10 dólares por las 60 pastillas. Las ingiere dos veces por día para controlar la cantidad de glucosa en su sangre, ya que padece diabetes tipo 2. “Uno dice que 10 dólares no es mucho, pero yo soy madre soltera y gano el (salario) básico. Para mí, muchas veces es comprar medicinas o hacer maromas para completar los pasajes para ir al trabajo”.

Doscientos dólares cuesta el tanque de oxígeno de 6 litros que compró Rosa Cáceres para que su abuela pueda recibir el alta del Hospital Carlos Andrade Marín. “Como jubilada, mi abuela merece un mejor trato. Trabajó 40 años como obrera y no es justo que tenga que costearse su propia medicina”.

A una escala más general, la Contraloría ha enviado en este año 128 informes con indicios de responsabilidad penal por anomalías en la compra de medicamentos e insumos en la primera fase de la emergencia.

De hecho, el Reporte de Control Público sobre 268 procesos de compras determinó irregularidades en el 94 % de las adquisiciones.

Entre las conclusiones, los auditores hallaron que en los hospitales, tanto del Ministerio de Salud como los de la red del IESS, se adquieren medicamentos sin permisos para distribuir, sin registros sanitarios en el país o se adjudican a compañías que no tienen experiencia en el ramo.

Estas irregularidades no solo se dan en los contratos por emergencia. En las subastas inversas electrónicas se ha detectado la simulación de pujas.

Esta modalidad de contratación tiene como objetivo que el Estado obtenga un ahorro, ya que los proveedores pujan hacia la baja del precio ofertado. Lejos de esta definición, la realidad es muy distinta.

En 26 pujas que fueron revisadas por este Diario se determinó que el ahorro fue, en promedio, del 1 %. Aunque en el país existen más de 10.000 proveedores de fármacos calificados por el Sercop, las subastas se realizan solo entre dos y tres personas o empresas. Casi siempre el mismo grupo.

Una de las pujas comenzó el 4 de diciembre de 2019 entre los proveedores Katherine Galarza Becerra, Romario Solórzano Campuzano y la empresa Medical Servic. Siete meses antes, el 12 de abril de 2019, esta compañía inscribió su Registro Único de Contribuyentes (RUC) en el SRI.

Es decir, antes de la puja no tenía ninguna experiencia ni había emitido ninguna factura. Sin cumplir los requisitos, el Hospital General de Machala le adjudicó el contrato SIE-IESSHGM-043-2019 por un valor de $ 337.252.

Lo que ese centro compró fueron 16 medicamentos, entre estos paracetamol líquido de 10 mg a un costo de $ 6,1. Ese mismo año, el Hospital público María Lorena Serrano, en El Oro, pagó por ese fármaco $ 1,9. Tres veces menos.

Un dato que llama la atención es que Medical Servic puja con los mismos competidores en otros procesos de los centros del IESS.

Este Diario se ha contactado con su representante, Carlos Vallejo Cantos, a través de los números y correos registrados en la Superintendencia de Compañías. Pero no ha respondido.

El 20 de marzo de 2020, Medical Servic volvió a ganar una subasta por $ 198.650, en la que de nuevo concursó Romario Solórzano Campuzano y la proveedora Tanya Llanos Sandoval, quien además es esposa de Vallejo Cantos, representante legal de Medical Servic.

El centro que hizo la compra es el Hospital General de Ambato. A las 08:51 se abrió la aplicación en la página web del Sercop. Solórzano arrancó con una oferta de $ 204.900. Minutos después, Medical Servic planteó su propuesta en $ 204.890. Tanya Llanos Sandoval propuso $ 204.850. Durante poco menos de una hora el precio del contrato fue bajando y terminó en $ 198.650, lo que significa un ahorro de $ 6.250 (del 1 %).

Ese mismo día y a la misma hora, el Hospital General de Ambato abrió otro proceso: SIE-IESSHGA-009-2020. De más de 10.000 proveedores, fueron calificados cuatro. Otra vez aparecen Tanya Llanos Sandoval y Romario Solórzano Campuzano. La adjudicación es por $ 287.018. Ninguno ganó, pues se lo llevó la firma Interbiotik.

El 28 de abril de 2020, el Hospital General de Ambato comenzó otra puja. Los dos únicos oferentes fueron Romario Solórzano Campuzano y Medical Servic. Esta vez ganó Solórzano Campuzano y firmó un contrato por $ 337.200. El proceso fue el SIE-IESSHGA-010-2020 y consta en el Sercop.

Este Diario revisó 11 contratos a favor de Medical Servic realizados entre diciembre de 2019 y diciembre de 2021. En total ha vendido medicinas por $ 1,5 millones. Todas, en subastas inversas electrónicas.

El 25 de septiembre de 2019, el Hospital General de Machala, que también es del IESS, abrió una subasta para adquirir 33 tipos de drogas, entre estas azitromicina de 500 mg, uno de los fármacos más usados para tratar infecciones bacterianas como bronquitis, faringitis, enfermedades de transmisión sexual e infecciones de los oídos.

Ese día volvieron a coincidir en la puja Tanya Llanos Sandoval y Romario Solórzano Campuzano. Este último ganó con una oferta de $ 164.552.

Este Diario les envió correos electrónicos a las direcciones registradas ante el SRI, pero ellos tampoco respondieron.

En el contrato de Solórzano consta que la azitromicina de 500 mg fue comprada a un valor de $ 1,62. El mismo año, el Hospital Básico de Guaranda la adquirió en 18 centavos. En los últimos tres años, este contratista ha ganado cuatro subastas por un total de $ 968.126.

El pasado 29 de noviembre, la Policía y la Fiscalía realizaron dos allanamientos en Latacunga y Ambato, en una investigación en contra de dos funcionarios del Hospital de Ambato sospechosos de peculado, entre estos el jefe financiero.

MINISTERIO DE SALUD EN (7092437)

Las farmacéuticas piden una reunión a Salud para conocer sobre la compra de medicinas

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Otros hospitales que son investigados por la Fiscalía son el General de Machala, Los Ceibos y el Teodoro Maldonado.

En este último, pacientes que reciben tratamientos para enfermedades catastróficas se congregaron en los exteriores del área de consulta externa, el pasado 1 de diciembre.

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    Guayaquil. En el Teodoro Maldonado se hizo un plantón por la carencia de medicamentos para enfermedades catastróficas.Miguel Canales
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    Fármacos. El IESS recibió el viernes la donación de Nitrimed.Henry Lapo

Con pancartas y gritos denunciaron que llevan hasta un año sin sus medicamentos.

Dora García, de la Asociación de Pacientes Renales Caminando Hacia la Luz, dijo que cada mes debe buscar dinero para comprar hasta complejo B, que es parte de las medicinas básicas que debería tener ese centro de salud. “Luchar contra la enfermedad es una cosa, pero luchar contra el sistema de salud es más desgastante. No queremos más explicaciones, necesitamos que se abastezcan de la medicina”.

Junto a ella, otros pacientes trasplantados, con insuficiencia renal, hemofilia, miastenia gravis, reumáticos y otras enfermedades expusieron que tienen que autofinanciar su tratamiento. EXPRESO ha pedido una entrevista al IESS desde el 7 de diciembre y la respuesta del área de comunicación es que “se está gestionando”.

Para Figueroa, la compra de medicina cara o con posible sobreprecio es una práctica de redes de corrupción estructuradas. Pero más allá de la interpretación legal, “esto evidencia que la corrupción afecta a la falta de medicamentos, insumos, lo que conlleva el agravamiento de muchas enfermedades y aumento de mortalidad por la falta de varios productos”.

El médico sostiene que mientras sigan los abusos en compras a precios mayores a los referenciales de mercado, el Gobierno no podrá resolver el desabastecimiento.

Germán Rodas, de la Comisión Nacional Anticorrupción, recuerda que el organismo civil ha denunciado en la Fiscalía a 11 proveedores que acaparan las pujas. Dice que se trata de “una mafia” que opera con la complicidad de directores médicos, jefes financieros, personal de bodega y gracias a las falles o huecos en la Ley de Contratación Pública.

El detalle

Control. El Fondo Monetario Internacional pidió a Ecuador que fortalezca la transparencia de los recursos públicos, que derivan del préstamo de $ 6.000 millones.

Drama

Sin insumos para cirugías

“Los remedios que tomo cuestan $ 9,80 y me duran para completar un tratamiento de 21 días. Eso ha sido lo más barato, pero para la cirugía que me hicieron compré todo: sueros, alcohol, vendas, catéteres, todo. Es molestoso, claro, porque yo soy mensajero. Estoy trabajando, tengo un contrato y todos los meses me descuentan lo del IESS

Mi familia, en medio de estas circunstancias, ha tenido que buscar dinero de donde no hay. En cinco días mi esposa, que es la que compra todo, gastó 380 dólares en remedios y otras cosas que nos pedían porque dicen que no tienen nada. Ahora viene el tratamiento de recuperación y también voy a tener que poner de mi dinero”. Paciente: Luis Tiguango.

Indignación

Pagar para seguir viviendo

“Casi todos los medicamentos que me recetan no hay en farmacia. Yo soy una persona trasplantada y debo usar el ciclosporina para evitar que mi cuerpo rechace el órgano. Hace unos cuatro meses vengo pidiendo que me den ese fármaco, pero me toca pagar de mi bolsillo para seguir viviendo. Necesito $ 200 al mes solo para este medicación. Me causa indignación y no es justo que a los pacientes nos traten así. Yo trabajo, aporto al Seguro, y realmente me molesta mucho tener que rogarles para que se consuelan. Pierdo el tiempo porque vengo todos los días para ver si hay o no medicación. Aquí nunca nos dan una respuesta, solo dicen que debemos esperar”. Paciente: María Pumisachi, 47 años.

Sin respuesta

Pacientes están cansados

A mí me han atendido en dos hospitales del IESS y desde hace tres meses me dicen que no hay la levotiroxina. Yo la uso para la tiroides. La única respuesta que me dan es que no hay en stock. Ahora tuve otra cita con psiquiatría y de nuevo me recetaron paroxetina, pero tampoco hay. Como soy operada de la tiroides también tomo calcio todos los días. Ahora gasto cada tres meses entre $ 40 y 50 para costear mi tratamiento. Más que indignante me da tristeza ver cómo otros pacientes, en peores condiciones, salen de aquí con las manos vacías. Mientras en las noticias se oye que hay medicina caducada en las bodegas, que terminan desechando en los basureros. Paciente: María Valladares, 61 años.

Para saber

  • Otras denuncias. En 2020, un informe de la Comisión Anticorrupción detalló que 11 proveedores recibieron contratos por $32 millones entre siete centros del Ministerio de Salud y de la red del IEES.
  • Las compras. Los contratos se realizaron entre 2019 y 2020 y la modalidad fue la subasta inversa electrónica.
  • Contraloría.Halló 128 informes con indicios paneles en este año.