Las historias de frontera

Salir de su país no ha sido nada fácil, los motivos de su decisión para dejar a sus hijos, esposas, padres es relatada por los venezolanos que llegan a Ecuador.

Quito /
12 ago 2018 / 00:01

Miles de venezolanos abandonan su país cada día huyendo de la situación económica, política y social. La situación de los extranjeros ha cambiado drásticamente. Médicos, abogados o empresarios tratan ahora de ganarse la vida como pueden en otros países, entre ellos el Ecuador, en donde miles se han quedado, y otros han hecho un país de paso obligado en su travesía hasta los diferentes países de más al sur del continente.

La agencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para refugiados calcula que desde comienzos de año unas 550 mil personas ingresaron al Ecuador provenientes del país llanero. Solo el 20 % de los que llegan se queda en Ecuador, los otros continúan hacia Perú y Chile, según la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur)

El hecho de que en el Ecuador la moneda oficial es el dólar, se vuelve muy atractivo para los venezolanos para enviar remesas a su país, donde un sueldo básico es de 5,9 millones de bolívares (1,60 dólares a la tasa del mercado negro).

Dormir en la calle y aguantar hambre y frío, el sufrimiento de los venezolanos que buscan un futuro fuera de su país natal. Las historias de cada uno de ellos son diferentes. La única constante que se escucha es la necesidad de “mejorar” su situación actual en favor de su familia. (Ver recuadros).

Son miles de ciudadanos que a diario van llegando al puente fronterizo de Rumichaca, en Tulcán, provincia del Carchi, en donde, como lo contó EXPRESO, hay personas que deben esperar hasta cinco días para cruzar los 500 metros de longitud que tiene el puente. La mayor demora es en el lado colombiano, en donde deben sellar su pasaporte para poder dejar el país del norte.

Reconocen que ya en nuestro país la cosa cambia, “ya que hay una mejor organización” por parte de las autoridades de migración y de la Policía. Si bien deben esperar, estos espacios han servido para que entre los mismos venezolanos se ayuden y junten para ya no tener que viajar solos o solas. Las mujeres siguen siendo las más vulnerables, por lo que han recibido mayor atención de sus compatriotas y de las autoridades.

Los relatos de un viaje sin retorno

Las historias de frontera

Jesús Rojas

24 años

Estado de La Caramuca

Licenciado en Ciencias

Un día, ante la falta de comida y trabajo, decidió salir de Venezuela con el objetivo de establecerse en Perú, en donde espera encontrar un trabajo. Sin embargo, su primer destino, y en donde ya lleva ocho días, ha sido Ecuador, en donde se ha puesto a vender los billetes venezolanos. Inició con apenas tres millones de bolívares (menos de un dólar) y de acuerdo con lo que iba vendiendo cambiaba a sus compatriotas por más billetes, ha logrado reunir 21 millones de bolívares, los que sigue vendiendo para reunir 50 dólares para mandar a traer a su esposa y sus dos hijos. “No es fácil, vendo los billetes de mi país porque no valen nada, y así poder reunir lo que necesito para traer a mi familia, cuando ellos estén acá iniciaremos el viaje juntos para Perú”.

Las historias de frontera

Andreina

22 años

Maracaibo

Bachiller

Es madre de dos pequeños, uno de dos y otro de cuatro años, con quienes decidió dejar Maracaibo con el dinero que le envió su esposo, quien hace ocho meses está trabajando en el Perú. “Mi esposo no sabe que estoy viajando para allá, él está ahorita en alta mar en sus faenas de pesca y le queremos dar la sorpresa con mis dos hijos. Me dijo que no viajara, pero la situación es cada día más complicada, no tenía ni para el desayuno de los niños, así que decidí tomar dos maletas y aventurarme. Sé que con la ayuda de Dios voy a llegar hasta donde está mi esposo y reunir nuevamente a la familia. Los niños lo extrañan mucho, sé que le va hacer feliz que lleguemos, aunque estamos sufriendo mucho, ya que no se come bien, y los niños incluso tienen dolor de estómago, dependiendo lo que les hayan brindado”.

Las historias de frontera

María Esther

20 años

Caracas

Farmacéutica

“La salida de Venezuela fue horrible. Junto con mi hermano decidimos salir porque la situación es insostenible; sin embargo a mi hermano no lo dejaban las fuerzas de seguridad del Gobierno de Nicolás Maduro, por lo que tuvimos que separarnos y mi hermano se escapó por unas trochas (pasos clandestinos) para salir de mi país. Ahora acá en Ecuador ya nos reunimos nuevamente y estamos de camino a Chile, en donde tenemos unos familiares que nos van a ayudar. Mis papás se quedaron en Venezuela con mi bebé de dos años, y la última vez que hablé con ellos fue cuando aún estaba en Colombia, deben estar preocupados, pero no tengo dinero para poder llamar. Mi hermano consiguió unas chupetas (chupetes) que estamos vendiendo para reunir dinero para llamar a decirles que estamos bien, y que seguimos viajando para Chile”.

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Yoneiber Sánchez

19 años

Estado de Baroja

Universitario

“Mi tío es pastor y con él aprendí a tocar la guitarra, ella ha sido mi compañera y la que me ha permitido hacer amigos, más ahora en este viaje que decidí hacer para ayudar a mi familia que se quedó en Venezuela. Salí solo desde mi tierra, pero gracias a que toco la guitarra varios compatriotas se han acercado, ahora ya somos un grupo de ocho, entre hombres y mujeres, con quienes estamos avanzando, unos para Perú y otros para la Argentina. Ya no pude seguir estudiando, a mis papás no les alcanzaba para nada, ni siquiera para comer tres veces en el día. A pesar del dolor que tengo no podía seguir viendo cómo mis padres hacían lo que podían para seguirme apoyando. Sé que fuera de Venezuela voy a conseguir trabajo y salir adelante para enviar dinero a mis papás y ayudarle con mis hermanos menores”.

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Antonio Pabón

29 años

Maracaibo

Ingeniero

El salir de Venezuela ha sido lo más traumatizante que hemos pasado con mi familia. Los guardias del Gobierno venezolano nos trataron como delincuentes por el simple hecho de querer salir de mi país por la situación económica, social y política que vive. Nos requisaron todo lo que pudieron, se llevaron platos y cámaras, y a los niños también los trataron mal, al igual que a las mujeres. Imagínese de cómo está de tan mal la situación que todos los venezolanos estamos felices de haber dejado esa dictadura en la que ahora está sumida Venezuela. Solo en mi caso, somos 10 en mi familia, está mi esposa y mis dos hijos, mi tío y su esposa, , mi hermano con su familia, no hemos dejado nada allá, todos decidimos salir para buscar mejores días en favor de nuestros seres queridos.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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