Las primeras mujeres acuarteladas

500 chicas se presentaron ayer en el Centro de Movilización de Guayaquil para realizar el servicio militar voluntario, pero solo había 74 cupos. A nivel nacional ingresaron 199 jóvenes.

05 ago 2018 / 00:00

Con cédula en mano, cientos de jóvenes de distintas ciudades de la costa centro y sur del país empezaron a ingresar la mañana de ayer al Centro de Movilización Occidental, ubicado en el norte de Guayaquil.

Las filas registradas en días anteriores no se comparaban con la magnitud de mujeres y hombres que, a las 06:00 del sábado, ya se aglutinaban en las manzanas adyacentes al establecimiento militar.

El ambiente era intenso y los sentimientos de duda y esperanza se reflejaban en las caras de los familiares, especialmente luego de que los chicos cruzaban las primeras mallas de control, que habían sido colocadas la noche del viernes.

“Tengo la confianza de que entrará. Ella está segura de que está lista para este proceso y hemos pedido a Dios que le dé la oportunidad de pasar las pruebas”, dijo a EXPRESO Susana Piguave, madre de una de las 500 mujeres que acudieron al registro en el Puerto Principal.

“Hoy es un día especial. Por medio de un acuerdo ministerial se dispuso que se realice un plan piloto para el acuartelamiento femenino. Esperamos que todo ocurra de la mejor manera, hasta ahora hay buena acogida de la ciudadanía”, señaló el capitán Edgar Maldonado, comandante de la Base de Movilización Occidental.

Ya en el interior, las chicas debieron pasar por la revisión de antecedentes penales, registro de datos, exámenes psicológicos, de VIH y chequeos médicos generales y ginecológicos. En cualquiera de las pruebas podían ser declaradas no idóneas para el servicio, pero el examen psicológico era el que, hasta el mediodía, había descartado a más jóvenes.

“La parte clínica es vital. Tenemos que revisar si no tiene tensión nerviosa o problemas de depresión que puedan influir en su desenvolvimiento. A veces ellas se crean una idea de la institución que no es la real, entonces tenemos que preguntarles las razones por las que quieren ingresar”, contó el doctor Jimmy Dávalos, psicólogo clínico del hospital militar.

De esas 500 jóvenes, solo 74 podían ser declaradas idóneas, ya que las otras 125 deben salir de los centros de movilización de Quito, Cuenca y Manta.

“Yo les dije que había estudiado en un colegio militar y que siempre había querido estar aquí. Hasta ahora he pasado todas las pruebas médicas”, mencionó un poco nerviosa Samantha Noriega, de 18 años, mientras hacía la fila para ingresar a la última evaluación.

Cerca de las 10:00 empezaron a salir las primeras jóvenes aceptadas. Milena Castro, de 18 años, y Odalis Nazareno, de 20, lloraron de felicidad luego de que uno de los oficiales les entregó su certificado de aprobación. “Nos hemos amanecido para ser parte de este acuartelamiento y nos sentimos agradecidas”, comentó Nazareno, quien llegó el miércoles desde el Batallón del Suburbio.

Castro contó que hace un año quiso ingresar a las filas policiales, pero no la aceptaron, por lo que puso todas sus esperanzas en esta oportunidad. “Estoy feliz y tengo muchas ganas de llegar muy alto en esto. Ha sido duro, un día tuvimos que aguantar lluvia, pero ya tenemos la recompensa”.

Luego de ellas, tres primas llegaron con sus certificados de idoneidad. “Mi padre es militar y mi hermano también, así que lo llevo en la sangre. Me he preparado mucho y estoy dispuesta a asumir todos los retos que se vengan. Este logro es de mi familia”, dijo Victoria Tarira, quien además indicó que otros dos parientes también hacían la fila para ingresar.

Luego de completar los 74 cupos, las mujeres fueron llevadas a la Base Naval Norte y al Fuerte Militar Huancavilca, en donde permanecerán y se formarán durante un año. El personal femenino ocupará puestos administrativos.

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