Érase una vez la cámara

Los liderazgos gremiales se diluyeron z Pocos asumen ahora un rol político frente a las acciones del Gobierno. Los comerciantes dividen sus posturas

01 feb 2015 / 22:12

Eran otros tiempos. Eran otros liderazgos. La política se la hacía en las calles. Era 1964. Un año antes, los militares se habían tomado el poder. La inestabilidad marcaba los latidos de Ecuador. Un grupo de empresarios lideraría una marcha que marcaría la historia. Los protagonistas fueron ellos, los gremios.

Las proclamas de hace medio siglo bien podrían ser las de ahora mismo: “descentralización”, “recorte del gasto público”, “excesivos impuestos”. Pero hoy no hay proclamas, tampoco líderes como aquel Joaquín Orrantia González, presidente de la Cámara de Comercio de Guayaquil, que irrumpiera el statu quo.

Las crónicas periodísticas de la época cuentan de un movimiento gremial que derivó en la caída del triunvirato militar formado por Ramón Castro Jijón, Luis Cabrera Sevilla y Guillermo Freile Posso.

Aquella marcha de las damas, que fueron violentamente reprimidas por la Policía Nacional, cambió la visión de la disputa, que hasta ese entonces era Gobierno-empresarios. Y pasó a ser Gobierno-pueblo de Guayaquil, refiere el historiador Willington Paredes. Dos semanas después de ese incidente, en marzo de 1966, la junta militar entregaba el poder.

¿Qué pasó con esa Cámara de Comercio de Guayaquil? Hasta no menos de quince años protagonizó algunas manifestaciones en contra de políticas públicas que no solo afectaban la actividad comercial de la urbe.

El activismo político y la actividad empresarial no siempre se mezclan bien. Pocos son los que, saliendo de un gremio, alcanzaron notoriedad política. Sin duda, el mayor de ellos fue León Febres-Cordero, que fue presidente de la Cámara de Industrias de Guayaquil, de 1972 a 1979. Otros, salieron del gremio para ser congresistas, ministros de Estado o funcionarios en dependencias relacionadas con la actividad.

¿La Cámara de Comercio dejó de ser política? El tema es manejado con cautela aún por los mismos empresarios.

Pablo Arosemena, presidente del organismo, a sus 35 años, tiene claro el panorama. Estudió Economía, consiguió un doctorado y tiene una maestría en Política. “De alguna manera están interrelacionadas”, dijo, refiriéndose a sus especializaciones. En el plano gremial, diferencia el proselitismo político. Allí considera un error que un empresario ingrese en ese campo.

“Si lo asociamos al tema partidista, la Cámara no debe hacer política; pero si hablamos de manera académica, no, porque acá sí hay una opinión política. Más allá de eso, históricamente, esta Cámara, que cumple 126 años, ha asesorado a los gobiernos”, puntualizó.

Arosemena apunta directamente. “La política en la Cámara se diluye por la visión del actual Gobierno. Ellos arman una trampita. Si usted hace política, va a recibir una respuesta política. Es decir, si me tocas, te pego. Es una trampa. No he visto persecución. Creo que hay mucha percepción”.

La Cámara fue un trampolín político. Arosemena lo reconoce, pero se desmarca. “Tengo que pensar en hacer esto bien. Se tergiversó la militancia política. Una cosa es que se trate de usar esta institución para fines personales”.

“Acá hay 10.000 socios. Una buena parte quisiera que yo le lance un misil a Carondelet y otra parte desearía que yo le ponga alfombra al presidente. Estoy exagerando. Lo que todos quieren es que la Cámara sea útil para ellos”, dijo.

Olmedo Álvarez, exdirector de la Cámara de Comercio, vivió los años 80 al frente del organismo.Recuerda que los gobiernos se hacían con más apoyo de los empresarios. “El Gobierno no comparte con la empresa privada que es la que genera el desarrollo”.

¿Qué pasó con los empresarios? Álvarez, en su experiencia, sentencia: “Creo que se recogieron, como un caracol, a seguir haciendo lo suyo, lo que sabe, y no quiere exponerse”. La Cámara no es lo que era.

El contexto

Hace una semana, tres dirigentes gremiales de Guayaquil, por primera vez en muchos años, salieron al frente para rechazar las últimas reformas tributarias aplicadas por el Gobierno. ¿Será que se abre una postura más confrontadora? La historia tiene su peso.

Claves

Sin vínculo

La debacle o el debilitamiento de los partidos tradicionales deja sin interlocutores a los empresarios.

Medios y marketing

La política dejó de ser la del balcón, la calle y la concentración y se traslada a los medios de comunicación.

Crisis

No hay liderazgos. Los dirigentes de los gremios no logran sintonizar las necesidades de la clase media.

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