Silvana Giachero: “El bullying es una mafia silenciosa y la escuela de todas las violencias”

La psicóloga uruguaya Silvana Giachero, investigadora del bullying y abanderada de la lucha contra este fenómeno, analiza los casos suscitados en el país.

20 may 2018 / 00:01

En 2016, Uruguay reportó que al menos el 20 % de suicidios en menores respondía a una salida desesperada al ser víctimas de bullying. Allá, como aquí, la violencia escolar se sufre en silencio, ante la mirada de autoridades que aseguran tener planes de contingencia. Desde ese país -y vía videollamada- la perito forense Silvana Giachero analiza este fenómeno para EXPRESO. Esta psicóloga ha dedicado más de una década a estudiar y luchar contra este problema. Además, creó congresos internacionales para tratar el tema y publicó, entre otras obras, los libros ‘Por la salud mental de nuestros hijos’ y ‘Bulling and Mobbing, haciendo visible lo invisible’.

- ¿Qué tan grave es el bullying?

- El estrés postraumático que causa la violencia psicológica se puede medir a través de una imageneología. Las huellas del bullying quedan registradas en el cerebro. Que no tomemos conciencia del daño que causa solo porque no hay sangre no significa que no existe. Que te humillen y te dejen de lado va contra la naturaleza del ser humano (que apunta a un desarrollo en sociedad) y los niños no la aguantan, por eso se matan y dejan cartas diciendo que no les gusta este mundo. La violencia psicológica es mucho más destructiva que la física. Te mata en vida. El bullying es la escuela de todas las violencias.

- Durante el periodo lectivo 2017-2018, solo en la zona 8 se reportaron 2.102 casos de ‘violencia entre pares’, como le llaman las autoridades. ¿Cuál es su lectura al respecto?

- Es alarmante. Pasa allí lo que en muchas sociedades del mundo, que hay un pacto de silencio con esta problemática y que llega un momento que esto explota (con una muerte o un suicido) y entonces quieren tapar el sol con un dedo. En tu país ni se animan a llamar al bullying por su nombre científico ni reconocen que alguien disparó esta dinámica en la cultura escolar. Teniendo en cuenta que son estadísticas de quienes se atrevieron a denunciar, esa cifra es solo la punta del iceberg. Realmente es muy preocupante. ¿Con qué tranquilidad los padres enviarán a sus hijos a un centro de estudio, sabiendo que se los pueden entregar muertos o destruidos psicológicamente?

- Acá en Ecuador pasa mucho que los padres de familia de las entidades que registran estos casos no se atreven a comentar nada sobre el problema. ¿A qué responde esta conducta?

- Es complicidad. El silencio es omisión. Es ver que están matando a alguien y voltear para un costado; pero lo hacen porque tienen miedo de que a sus hijos les pase, de quedar expuestos... Y cuando ese miedo existe es porque algo gravísimo está pasando. De allí que el bullying es un fenómeno mucho más grave de lo que se piensa. Es como una mafia silenciosa.

- ¿Cuál debería ser el rol del Estado en esta problemática?

- Aunque es responsabilidad 100 % del centro de estudios, el Estado debe brindar las herramientas a los docentes con capacitaciones, para que puedan combatir y prevenir el bullying.

- El Ministerio de Educación argumenta haber creado protocolos de actuación, que permiten detectar, intervenir, derivar y dar seguimiento a los casos.

- Pues deben mostrarlo. ¿Qué es lo que se está haciendo?, ¿cuál es ese protocolo?, ¿cómo se activa?, ¿quién lo activa?, ¿qué especialistas peritan el tema?, ¿cuál es el trato con las víctimas?, ¿las están curando? No servirá de nada que crees campañas una vez al año, hables de valores y conciencies sobre el tema si no ves que el verdadero problema no es ni la víctima ni el victimario, sino la sociedad, la cultura en su conjunto, que ha legalizado esta violencia.

- ¿Qué hacer?

- Hay que generar conciencia, reconocer que no solo la acción nos hace partícipes, sino también la omisión. Las campañas actúan desde afuera y el bullying es cultura escolar. Eso es lo que hay que cambiar. Protejamos a las víctimas y sancionemos a los hostigadores.

- En la entidad donde estudió la niña recién fallecida tras un cuadro de violencia, meses atrás la agresión escolar cobró la vida de otro menor, quien decidió suicidarse por esa causa. ¿Qué ocasiona que los menores lleguen a estos extremos?

- Lo que pasa es que los agresores los acorralan hasta que los niños no soportan. De hecho, hay una investigación que hizo la Organización Mundial de la Salud y la Asociación Internacional de Bullying que dice que para el 2025, de no tomar medidas de prevención, se llegarán a suicidar, en el mundo, 850.000 niños.

- ¿Qué hace que niños violenten a sus compañeros?

- Cada vez hay más personalidades psicopáticas en el mundo. Pero también es asunto de orden. Hay más caos y menos autoridad. Antes, los maestros paraban al abusador, ahora ven la situación como un juego y dicen que es cosa de chicos.

- ¿Esta situación cómo impacta en la vida de los menores?

- Se ven obligados a aprender cómo funcionan las reglas del juego. O pertenecen al grupo que acosa porque lo disfrutan y les da poder o miran al costado y se callan porque tienen miedo, porque no hay ningún adulto que los proteja o que pare esta dinámica. Y de allí viene la responsabilidad del docente, no la culpa. Porque no se trata de culpabilizarlo, sino de hacerlo responsable de prestar atención a este tipo de situaciones y frenarlas.

- ¿Cuál es la manera adecuada de tratar el problema sin victimizar al agresor?

- Eso es un tema que genera mucha sensibilidad por tratarse de niños. Muchas veces nos sensibilizamos más con el hostigador que con la víctima, olvidando que maltrató, abusó, golpeó y a veces hasta mató. Lo hacemos con frases como ‘el niño no nace malo se hace malo’. No importa que sea un niño. Hizo algo que está mal y debe ser castigado. Si no existe castigo lo que se hace es banalizar el mal y, con eso, propiciarlo y multiplicarlo. Hay que sancionar, mostrar el ejemplo y buscar los motivos, para solucionar con terapias, en los casos recuperables. Porque hay casos no recuperables...

- ¿Cómo cuáles?

- Como los de los pacientes con psicopatía, pues poseen un cerebro que no tiene células espejo, no sienten emociones, no tienen empatía y manipulan, usan y cosifican a las personas. Y al menos hoy, no hay nada en la investigación científica que pueda modificar esos cerebros.

- Cuando habla de castigar al agresor, ¿a qué se refiere?

- Eso depende de cada país y cultura. Eso sí, cada territorio debe recuperar sus métodos de sanción de la violencia. Y antes de eso debe identificarla y sobre todo prevenirla. Que aparezca una denuncia significa que todos ya llegamos tarde.

- ¿Cómo se trató este tema en su país?

- Como en las mayorías de los países. En realidad el silencio asusta. Presentamos un proyecto de ley que apunta a la prevención y que sigue en estudio, que está dormido. La respuesta de mi país fue matar al mensajero. Ni los libros ni la investigación ni las conferencias internacionales que se han organizado han logrado abolir la resistencia de abordar el tema con la seriedad que implica.

Un congreso de bullying en Guayaquil

Guayaquil será sede, del 19 al 21 de septiembre, del ‘Sexto congreso internacional de mobbing and bullying, hacer visible lo invisible’, cuya creadora, la psicóloga uruguaya Silvana Giachero, habla hoy en este Diario sobre el acoso escolar. Giachero participará como conferencista junto a otros especialistas locales y latinoamericanos, quienes pretenden entregar herramientas para reconocer y actuar contra esta problemática.

En la lista constan, por ejemplo, el experto en prevención de riesgos psicosociales Fernando García, presidente del comité organizador de esta edición, y la activista por el Centro Costarricense de Atención al Bullying, Ingrid Naranjo. Es la primera vez que el congreso llega a la ciudad. En la web http://www.integrowcorp.com hay detalles de la cita.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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