Mario Canessa: “Para corregir el concurso, hay que ir contra grupos muy grandes”

Entrevista al radiodifusor Mario Canessa con respecto al otorgamiento de frecuencias.

17 mar 2019 / 00:01

El radiodifusor Mario Canessa recibe a EXPRESO en Radio Caravana, especializada en noticias deportivas, para tratar de explicar en palabras llanas qué pasa con las frecuencias y por qué hay un desfile de autoridades. Habla con tono templado, pero lanza un mensaje denso.

- ¿Por qué es tan difícil de entender y de corregir la polémica de las frecuencias?

- Porque todo el entorno del sistema de otorgamiento de frecuencias ha estado cargado políticamente desde su nacimiento y en este momento, la contraparte, que es la ejecución de las observaciones de la Contraloría, pues también tiene un peso político. Es el resultado de que el concurso de frecuencias fue ejecutado como un acto político para administrar los recursos sobre la intelectualidad de la prensa con el fin de apoyar o no a un gobierno. El concurso fue para hacer pelear y discutir cosas ilegales. Fue traumático. Fue hecho políticamente para castigar y para beneficiar a los que apoyaban la causa política.

- ¿Tras el cambio de Gobierno, qué carga política tiene más peso?

- Es una combinación entre los intereses de grandes empresas de la comunicación. Es también el resultado de una manera perversa de concursar con beneficiarios y perjudicados. Al revisar los elementos del concurso, se han dado cuenta que unos sí han cumplido los requisitos y otros no. Quien tenga que corregirlo necesitará la directriz superior para ir contra grupos muy importantes y eso sí tiene su peso. Por eso digo que todo tiene una carga política.

- ¿Las autoridades que han salido del cargo no tenían suficiente apoyo de arriba o suficiente voluntad?

- No conozco el detalle de por qué ha salido el ministro. Consumo la misma noticia que usted. Pero da la impresión que no ha cumplido con las exigencias de la Contraloría, porque no solo piden su destitución sino que le multan por errores administrativos. Uno entiende que todos los que han estado en esos cargos, en Arcotel, no han querido cumplir la disposición de la Contraloría. Por eso digo que hay una carga de intereses poderosos detrás de todo esto.

- Con otras personas con más voluntad, ¿habría sido diferente?

- Hace falta decisión. Verse suficientemente protegido. Entender por qué la Contraloría detectó lo que detectó. Estudiar profundamente. La Contraloría dice que el ministro no ha cumplido con el compromiso de revisar 225 frecuencias. Hay que ver si ha tenido el tiempo, si ha tenido la voluntad... No sé que haya pasado con cada autoridad que ha ido perdiendo el cargo. Vimos una autoridad que se declaró capaz de hacer todo y duró cuatro horas. No se entiende qué está pasando ahí. Uno, como espectador, piensa que hay grandes intereses y poderes políticos que están influenciando en esto.

- O sea, este Gobierno sigue metiendo la mano en la comunicación...

- Entre lo que vivíamos y lo que vivimos ahora hay una diferencia sustancial. Estamos experimentando otra etapa donde disfrutamos una libertad. El tema es que, conjuntamente con esa demostración clara de esa libertad, se extiende al otorgamiento de nuevas frecuencias. Entonces volvemos a repetir lo mismo y se hace un concurso, pero hay medios de comunicación que han cumplido la antigüedad, los requisitos, la estabilidad, etc. y ahora deben someterse de nuevo al concurso. Se está castigando a los buenos y a los malos. Esa es la gran verdad y es lo que hay que hacer entender.

- Explíquese...

- Por ejemplo, en nuestro caso, ¿por qué tengo que ir a un nuevo concurso? La ley dice que hay que ir a concurso, pero que se respetará la antigüedad y se verificará si ya se han cumplido todos los requisitos. El problema es que nos imputan los años en que fuimos prorrogados en base a ese stand-by que hizo el Gobierno anterior. ¿Por qué? Si yo, cuando hace 15 años venció, solicité se me haga la renovación. ¿Sabe que dijeron? No, lo vamos a prorrogar para ver qué pasa. Y después inventaron el concurso y seguimos en el limbo. Pero ocurre que yo sí tengo que tener la estabilidad laboral para los empleados, estabilidad jurídica para nuevas inversiones, ir a los bancos a buscar créditos para modernizar mis estudios... Pero no estoy renovado, ni yo ni el vecino... Medios de comunicación que tienen 15, 20 o 30 años y siguen sometidos al concurso. ¿Por qué hicieron un reglamento donde se imputa la moratoria de parte del Gobierno, del Estado, no del radiodifusor?

- ¿Y cómo deberían castigar solo a los malos?

- Aplicando la ley a los que no cumplen. Todos tienen que cumplir todos los requisitos, como nosotros.

- En esa guerra de poderes, ¿quién está en cada bando?

- Me imagino que en todos los países existen los grandes poderes económicos. Eso no es problema. El tema es manejar bien la comunicación. O sea, los poderes económicos no tienen por qué estar exentos de tener medios de comunicación si saben manejar la ética, los códigos deontológicos, etc. Ya aquí, en Ecuador, el cumplimiento de la norma no debe variar si el medio es comunitario, es público, o es un medio privado, si tienen más o menos recursos. El tema es cómo se respeta la profesión. Lamentablemente, no se ha estado determinando por eso.

- Entonces, que un medio tenga una línea editorial no está reñido con la ética periodística...

- Eso enriquece la democracia. El problema es que, en este país en la última década, el Gobierno tenía un concepto diferente de lo que quería de los medios. Muchos tenían que someterse para tener privilegios. Los que no se sometían estaban en la congeladora. Y los que eran opositores, eran perseguidos. Más de 10 años. Hoy las balanzas se están tratando de equilibrar. Eso va a costar mucho. No en dinero sino en superar estos traumas.

- Todo se hizo en defensa del ciudadano, ¿terminó afectándole?

- El ciudadano siempre tiene la libertad de elegir el medio, pero este proceso limitó sus posibilidades porque sometió a los medios, los presionó o condicionó. Eso es lo que hacía el Gobierno anterior bajo la sanción, registrando lo que se decía, seleccionando a quienes estaban a favor y no en contra, con multas, renovaciones, notificaciones de incumplimiento por fallas técnicas que eran mentira y solo querían hacer saber que te están revisando, visitas de inspectores del seguro, laborales, etc.

- ¿Cuánto dinero había en juego?

- Es incalculable: el tiempo, los recursos, el trauma de pelear los concursos. En nuestro caso, que llevamos 30 años, peleamos contra una radio comunitaria. ¿Eso es lógico? Estoy de acuerdo que haya radios comunitarias pero que pelee por el espacio con otra radio comunitaria en la frecuencia que el país pueda dar. El Estado no se preocupó de lo que se gastaba y aún no se está preocupando. ‘Póngalo a pérdidas’, dicen.

- ¿Hay espacio para todos?

- El régimen técnico de las frecuencias sí da para repartir de acuerdo a la nueva fórmula. Hay para las comunitarias, para la pública -pero que sea un medio del Estado mas no del Gobierno- y para los privados que son los que invierten.

- ¿Y qué hacer con la concentración de frecuencias?

- Esto es técnico. Deben despojarse políticamente. Si se sometieron a la normatividad técnica y cumplieron los requisitos, entonces tienen derecho. Si hubo razones políticas al darles el espacio, entonces estamos confundiendo los procesos, que es lo que se ha vivido últimamente. Las autoridades han de ser suficientemente claras en que no obedezcan a cargas y sobrecargas políticas.

- ¿No están siendo muy claros?

- La inestabilidad de autoridades lo dice. Con tantas personas que han pasado por esos cargos, por algo ha de ser.

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