Un complot contra Cabezas

En su afán por bajarse a la presidenta de la Asamblea, el correísmo recurre a mecanismos impúdicos. El audio difundido en las redes incomoda al Pleno.

Quito /
13 mar 2019 / 00:01

Los correístas quieren la cabeza de la presidenta de la Asamblea y de la ministra del Interior. Para lograrlo están dispuestos a cualquier cosa con tal de sacudir el avispero. Su último recurso ha sido un audio, grabado subrepticiamente y puesto a circular en las redes sociales por las cuentas afines a la Revolución Ciudadana. En él se escucha a Elizabeth Cabezas hablando por teléfono con María Paula Romo, el pasado 7 de marzo, y pidiéndole su intercesión para modificar un voto socialcristiano (intercesión que, si se dio, fue un rotundo fracaso) sobre un pedido de investigación al presidente de la República. Tras la difusión del audio se desató la estrategia correísta. Primero, el bloque llevó el caso a la justicia bajo la figura de tráfico de influencias; y ayer, en la Asamblea, exigió la renuncia de Cabezas. El resto de bloques no dejan de mirar esta conducta con cierto extrañamiento. Lo que parece preocupar a la mayoría aquí es aquello de lo que el correísmo no habla: el audio. ¿Quién lo grabó? ¿Cómo? ¿Con qué fin? ¿Es la primera vez? ¿Qué garantías de un razonable sentido de la reserva pueden existir ahí donde hasta la presidenta de la Asamblea es grabada de manera inadvertida en su propio escritorio?

El pedido de investigación al presidente (mitad saludo a la bandera, mitad espectáculo para la galería) había sido presentado por el correísta Ronny Aleaga y consistía en conformar una comisión multipartidista para que conozca el caso denominado INA Papers, que involucra al hermano de Lenín Moreno en la apertura de cuentas en paraísos fiscales.

Pero ni una comisión multipartidista tiene las herramientas necesarias para llegar al fondo de este asunto ni un mandatario está constitucionalmente obligado a rendir cuentas a la Asamblea por fuera de la formalidad de un juicio político. Los propios correístas lo saben de sobra pues, con ese argumento, se negaron en su momento a la comparecencia del vicepresidente Jorge Glas.

Había, pues, más de una razón para que el pedido de Aleaga fuera negado, como en efecto ocurrió. Que el correísmo acuse ahora a Elizabeth Cabezas de bloquear un proceso de fiscalización parece una manera forzada de rizar el rizo. Más aún viniendo de la bancada que durante diez años bloqueó cuanto juicio político se le pasó por delante. Mientras tanto, el bloque de CREO tomó la delantera y pasó por encima de las pretensiones correístas: el legislador Homero Castanier, integrante de esa bancada, propuso a la presidenta Cabezas que tome la iniciativa para que sea la Comisión de Fiscalización la que investigue de oficio el caso INA Papers y determine la pertinencia o no de abrir un juicio político. Parece ser el espacio más apropiado para hacerlo. Los correístas (lo dijo ayer Marcela Aguiñaga) seguirán intentando con la comisión especializada. Tienen las de perder.

¿Y en cuanto a la grabación del audio? Las cuentas correístas que lo difundieron aseguraron que el micrófono de la presidenta quedó encendido, de ahí que sus palabras pudieran ser grabadas. Pues bien: mintieron. Eso (cualquiera que asistió a la sesión del 7 de marzo lo sabe) no ocurrió. Resulta inverosímil que la Asamblea en pleno hubiera escuchado a la presidenta mentar a la madre de los socialcristianos sin que se armara la de Dios es Cristo. Sin embargo, aún ayer, Marcela Aguiñaga continuaba manteniendo esa teoría: “Al parecer -dijo- es de la apertura del micrófono”.

La verdad es que Elizabeth Cabezas fue espiada. ¿Desde hace cuánto tiempo? Todo parece indicar que alguien colocó un dispositivo (un celular, una grabadora, un micrófono) en su propio escritorio. En el vídeo se ve claramente que ella habla en voz tan baja que Cristina Reyes, sentada a metro y medio de distancia, no la escucha. Pero el dispositivo la capta perfectamente, luego estaba muy cerca. La última correísta que fue vista en ese lugar, segundos antes de que se produjera la conversación grabada, fue Liliana Durán. Ella se sentó al lado de la presidenta. En los bloques de la oposición, todos creen que ella tuvo que ver con el espionaje. ¿Quieren una comisión ocasional de investigación? Ahí tienen un buen tema.

Corrupción

Serrano libra guerra propia

“Con la frente en alto puedo decir que jamás he recibido un dólar de diezmos”. El legislador oficialista José Serrano se vistió de indignación para desmentir las recientes acusaciones presentadas en su contra. Entregó supuestos estados de cuentas y dijo que todo era una cortina de humo para tapar la corrupción del Gobierno. ¿Se cambió de bloque?

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