Expectativa en Ecuador por el rumbo de la diplomacia tras salida de Espinosa

Analistas y diplomáticos dan su opinión sobre la designación de José Valencia como nuevo Canciller.

10 jun 2018 / 22:04

La salida de María Fernanda Espinosa de la Cancillería tras su elección como próxima presidenta de la Asamblea General de la ONU abre la expectativa en Ecuador ante un posible giro pragmático de la política exterior del país.

Aliada del llamado socialismo del Siglo XXI, con el que Rafael Correa gobernó Ecuador durante una década (desde 2007) y que también lo practican Venezuela y Bolivia, Espinosa se convertirá desde septiembre del 2018 en la primera latinoamericana en dirigir, por un año, la Asamblea del organismo internacional.

En su reemplazo, el jefe de Estado, Lenín Moreno, ha designado a José Valencia, un diplomático de carrera que tiene una visión amplia y panorámica del contexto internacional y que actualmente es embajador ante la Organización de Estados Americanos (OEA).

Con estudios de cuarto nivel en universidades de Estados Unidos y de Ecuador, máster en Ciencias Políticas y doctor en Jurisprudencia, Valencia -centrista en términos ideológicos y pragmático-, ha sido vicecanciller, embajador de Ecuador en Sudáfrica y miembro de las misiones permanentes ante la ONU.

Sus inicios en 1982, marcan su labor como funcionario en las direcciones de Promoción Económica, Soberanía Nacional y Protocolo en la Cancillería que, tras varios años, volverá a estar en manos de un diplomático de carrera a su regreso de Washington.

Los especialistas

En este diplomático de 57 años recaerá la expectativa de un cambio que, para el analista Santiago Basabe, no será “ni drástico ni en el corto plazo”, aunque valora su designación como “una buena señal” diplomática.

Pero el excanciller Marcelo Fernández de Córdoba, espera que con la salida de Espinosa se produzca un cambio “radical” en el manejo de la política exterior, y que la diplomacia vaya por el mismo camino de apertura internacional ya revelado en el campo comercial.

Diplomático de carrera con más de cuarenta años de servicio, Fernández de Córdoba comenta que en política internacional deben primar los “intereses del país”, por lo que tiene “clarísimo” que la actual política exterior debe dar “un giro”.

Apuesta por una política “más práctica” sobre lo que le conviene a Ecuador y “más realista” para afrontar problemas, como el económico, para lo que ve indispensable profundizar alianzas.

“Los diez años de ‘correísmo’ han sido de una relación sumamente tensa con el mayor socio comercial de Ecuador”, apunta en referencia a EE.UU y saluda que ahora circulen nuevos aires.

Ve en la anunciada visita a Ecuador, para fin de mes, del vicepresidente de EE.UU, Mike Pence, una clara muestra del nuevo rumbo que quiere dar el jefe de Estado a su política exterior.

Será la visita de más alto rango de un funcionario estadounidense en el Gobierno de Moreno, después de la que realizó en febrero pasado el subsecretario de Estado para Asuntos Políticos, Thomas Shannon, considerado tercero en el escalafón político.

Exembajador en Suecia, Dinamarca, Noruega y Francia, Fernández de Córdoba apunta que reforzar las relaciones entre Quito y Washington no se contrapone con que el país andino busque nuevos socios: “Hay que tener una lógica y una coherencia en beneficio de todos los ecuatorianos”, subraya.

Carlos Espinosa, doctor en historia por la Universidad de Chicago y profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad San Francisco de Quito, también distingue cambios en la relación con EE.UU., y percibe que se lo ve cada vez más “como un socio que como una amenaza”.

El catedrático dice que ve un giro a la derecha en el Ejecutivo de Moreno, quien llegó al poder en 2017 de la mano de su ahora excorreligionario Correa, un izquierdista declarado, que ahora tilda de traidor a su sucesor y exvicepresidente al inicio de su década de gobierno.

Aparte del acercamiento a EE.UU., Moreno ha empezado a dar señales de asumir posturas en torno a la situación de Venezuela y esta misma semana propuso la celebración de una consulta popular en ese país, para que la ciudadanía refrende la reelección del presidente Nicolás Maduro o convoque a nuevas elecciones en el corto plazo.

El líder de la oposición en Ecuador, Guillermo Lasso, interpreta que con esa propuesta, Moreno “desconoce la legitimidad”, de “manera implícita”, de las últimas elecciones en Venezuela, un país muy cercano al Ecuador de la década pasada.

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