La droga contamina las fuerzas de seguridad

Decenas de militares y policías están procesados. Alarmas encendidas en los cuarteles.

15 sep 2018 / 00:00

Vergüenza y preocupación. Eso es lo que dicen sentir militares activos y pasivos tras el hallazgo, el miércoles, de 1,1 toneladas de droga en un camión estacionado en el área de servicio contra incendios de la Base Aérea de Manta, que la policía ha indicado como un centro de acopio temporal de cocaína.

Vergüenza, dice el almirante retirado José Noritz (exjefe del Estado Mayor de la Armada, porque el alcaloide estaba en un vehículo civil en un recinto militar, vigilado por efectivos de la Fuerza Aérea Ecuatoriana, que fue el bastión de la lucha antidrogas con apoyo de aviones estadounidenses.

Desde esa base estratégica para el control de las narcoactividades, salieron entre 1999 y 2009 las 7.726 misiones de los aviones espías estadounidenses que permitieron la captura de 1.785 toneladas de droga en la costa del Pacífico, que engloba a once países, entre ellos los mayores productores de cocaína y vecinos de Ecuador: Colombia y Perú.

Según el general retirado Ernesto González (exjefe del Comando Conjunto de las FF. AA.), la preocupación militar va porque los tentáculos del narcotráfico han logrado captar a miembros de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional, que son las entidades responsables de la seguridad interna y externa del Estado.

Aunque el comandante de la FAE, general Patricio Mora, dijo el jueves que era un hecho aislado, ya son muchos los casos, en los últimos ocho años, en que miembros activos de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional han sido vinculados a bandas de tráfico de alcaloides.

Al menos trece casos, con el de la Base Aérea, han sido publicados por este Diario desde el 2011, cuando se detuvo al entonces comandante de la Policía de Esmeraldas (frontera con Colombia) por el tráfico de toneladas de drogas hacia México.

“Debemos exigir que se demuestre que es un hecho aislado (como lo dijo Mora), que contradice la afirmación del general de la Policía y del jefe antinarcóticos)”, expresa el general Oswaldo Domínguez, excomandante de la Fuerza Aérea Ecuatoriana.

“En toda institución se filtran malos elementos, que se dejan engañar por los narcotraficantes”, dice González, para quien es necesario un inmediato proceso de autoevaluación y reeducación en los cuarteles militares, como una medida para evitar los tentáculos del narcotráfico.

“Las Fuerzas Armadas tienen que tomar medidas urgentes para un mayor control de su personal a través de las inspectorías”, dice González.

Noritz precisa que además, hay que mejorar la formación en los cursos iniciales y en los procesos de selección, en los que cree que hay mucho facilismo. “Tenemos que regresar a la férrea disciplina militar y policial que permita eliminar a los malos elementos”.

Ambos oficiales consideran que lo que está ocurriendo ahora es la consecuencia de la desnaturalización de las Fuerzas Armadas que hizo Rafael Correa en sus diez años de gobierno, afectando la seguridad.

Entre agosto de 2017 y este mes se han registrado seis casos graves de permeabilización del narco en elementos de la Fuerza Pública. Entre otros, se han utilizado patrulleros o vehículos militares para transportar droga; lanchas guardacostas o elementos militares para dar seguridad a cargamentos de alcaloide y una base aérea como centro de acopio temporal, en donde aún hay mucho que investigar.

En los cuarteles, la pregunta que ha comenzado a rondar las mentes militares es si no hay personal de mayor rango involucrado en este caso de narcotráfico, pues consideran que un sargento y un cabo, ambos detenidos, son los últimos eslabones de una red de tráfico del que ya tiene mucha información la Policía, pero que se mantiene en reserva hasta que culminen las investigaciones.

Los teléfonos que usaban los detenidos, en poder de antinarcóticos, serán claves en este caso que encendió las alarmas en los cuarteles, al punto de que se dispuso al personal un estricto apego a las normas de seguridad en las unidades militares.

En la Base de Manta, el mando ya ordenó el reforzamiento de la seguridad en todas las garitas y una investigación interna con dos objetivos: por un lado desvirtuar que la base era un centro temporal de acopio de droga y, por otro, evitar que el personal militar sea tentado por el narcotráfico.

Hermetismo

Tras los dos minutos de declaraciones del comandante general (Patricio Mora) y los dos comunicados emitidos después, el mismo jueves, existe hermetismo en la Fuerza Aérea Ecuatoriana sobre la droga encontrada en la Base Aérea de Manta. Este Diario conoció que el alto mando de esa fuerza convocó a una reunión urgente a la alta oficialidad para tratar el tema de la seguridad.

Control

Por los atentados terroristas en Esmeraldas, la Marina dispuso el aumento de la seguridad en sus unidades militares, especialmente ubicadas en la frontera con Colombia. Ahora lo hace la FAE por la droga hallada en la Base de Manta. Pero algo que, según los expertos, no se ha hecho es colocar cámaras y utilizar la tecnología actual para monitorear las instalaciones castrenses.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

A LA CARTA