Diana Falcón hunde a Sofía Espín

La testigo protegida en el caso Balda ratificó que la legisladora le ofreció ayuda a cambio de modificar su testimonio. La investigación inició en la Asamblea.

Quito /
16 oct 2018 / 00:01

Sofía Espín se esforzaba por sonreír nerviosamente. A su lado, sus compañeros de bancada Cristóbal Lloret y Pabel Muñoz tenían cara de velorio. No era para menos: la comparecencia de Diana Falcón, testigo protegida del caso Balda, ante la Comisión que investiga la visita indebida que le hizo Espín en el centro de detención donde se encuentra detenida, fue contundente. En su primera aparición pública, Falcón confirmó todo lo que había dicho a través de su abogado: que Espín y Yadira Cadena, integrantes del equipo de defensores de Rafael Correa, le ofrecieron asilo en Bélgica, ayuda a través de las Naciones Unidas y hasta dinero a cambio de que se retractara de su testimonio. Además, confirmó lo establecido por la acusación de Esteban Bernal (CREO) sobre la base del informe de Nancy Guamba, coordinadora de la cárcel, a saber: que las visitantes, para entrar, se hicieron pasar por integrantes de su equipo de abogados defensores.

“Dime qué necesitas para ayudarte, dime si es dinero, nosotros podemos conseguir lo que necesitas”, dice Falcón que le ofreció Espín en su visita. En otra parte de la conversación, que según el vídeo del Ministerio de Justicia duró 25 minutos, le dijo: “Lo que necesitamos es que te retractes de lo que dijiste, tú sabes que eso le puede afectar a Rafael Correa y nosotros te podemos ayudar con un buen abogado y podemos ayudarte con un asilo en Bélgica, donde le van a dar a Rafael Correa. Además tú eres inocente y podemos ayudarte con la ONU y derechos humanos”. Según Falcón, la abogada Cadena le contó que había visitado también a Raúl Chicaiza, el otro testigo protegido del caso, detenido en la cárcel 4: “Incluso le he ofrecido dinero –dijo-, pero él me tiene engañada porque dice que ya lo va a pensar”. Y en varias ocasiones le insistieron en que se retracte.

Las tensiones acumuladas hicieron mella en el ánimo de Falcón y se desbordaron cuando recordó cómo Espín y Cadena le pidieron pensar en Correa y su familia. Entonces estalló: “¿Rafael Correa ha pensado en mi familia? ¿Ha pensado que estoy presa?”. Y se deshizo en llanto. “Cómo quiere que piense en su familia, Rafael Correa tuvo muchos años para ayudarme, ahora yo seguiré diciendo la verdad”. Y remató con una frase contundente: “Para que vean con qué clase de asambleístas estamos”.

Falcón fue la tercera persona en comparecer ayer ante la Comisión parlamentaria, en su primer día de deliberaciones. Lo hizo por videoconferencia desde el centro de detención y en compañía de su abogado, Diego Chimbo. Antes de ella pasaron por allí Esteban Bernal, autor de la denuncia juramentada contra Espín, y el ministro de Justicia (e), Paúl Granda. Al final de la jornada fue el turno de la acusada, Sofía Espín, quien desmintió todo el testimonio de Falcón, pero se ocupó, sobre todo, de deslegitimar el proceso de investigación parlamentaria con argumentos procedimentales y enredadas disquisiciones sobre formalidades que parecían dirigirse más a un tribunal de justicia que a una comisión investigadora de la Asamblea. Que le han negado el derecho a la defensa, dijo precisamente mientras lo ejercía, y que todo se trata de una persecución política.

De hecho, toda la estrategia correísta, empujada principalmente por Bairon Valle, integrante de la Comisión, consistió en tratar de boicotear el desarrollo del proceso por razones de procedimiento y forma. En un último y desesperado intento por detener el desastre, Valle pretendió impedir la comparecencia de Falcón argumentando que su condición de testigo protegida le impide rendir testimonio por razones de seguridad. Según él, esa condición no le impide, sin embargo, recibir visitas no anunciadas de una abogada de la contraparte.

Así las cosas, la Comisión se enfrenta a una disyuntiva: es la palabra de Falcón frente a la palabra de Espín. Sin embargo, de las comparecencias de Esteban Bernal -el denunciante- y Paúl Granda -el ministro- hay un hecho que queda claro: Espín y Yadira Cadena ingresaron al centro de detención haciéndose pasar por quienes no eran y violaron todos los protocolos de visita que rigen en las cárceles ecuatorianas.

Un público diverso

A Sofía Espín el tiro le salió por la culata. Ella intentó recusar, como si fuera un juez, a uno de los integrantes de la Comisión, Fernando Callejas (CREO), acusándolo de haber adelantado criterio en su contra. Con vídeo de por medio, Callejas demostró que también el correísta Bairon Valle había adelantado criterio a su favor. Pero esto no es una corte, añadió.

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