CREO y el BIN mantienen a Alianza PAIS en la Presidencia

César Litardo es el nuevo presidente de la Asamblea. Para lograrlo, el bloque oficialista cedió las dos vicepresidencias: a César Solórzano y Patricio Donoso.

Quito /
15 may 2019 / 00:01

La aplanadora oficialista en la Asamblea pasó a la historia. Ayer, por primera vez en doce años, el movimiento Alianza PAIS se vio obligado a pactar con la oposición, o parte de ella, para mantener el control de la Función Legislativa. César Litardo resultó electo presidente con 78 votos, a cambio de ceder las dos vicepresidencias: a César Solórzano, de Sociedad Patriótica (Bancada de Integración Nacional), y a Patricio Donoso, de CREO. Pese a que el acuerdo estuvo cocinado de antemano, fue una sesión demorada por negociaciones de última hora relacionadas con la conformación del Consejo de Administración Legislativa (CAL), y por la indecisión del oficialismo con respecto a sus propios candidatos para integrar ese organismo.

Novedad absoluta: los correístas (que votaron no en todas las elecciones) quedaron excluidos del CAL. Tres oficialistas (Litardo, Ana Belén Marín y Carlos Cambala), dos miembros de CREO (Donoso y Rina Campain), uno de Sociedad Patriótica (Solórzano) y una socialcristiana (Cristina Reyes) fueron electos para integrar el órgano administrativo. Todo parece indicar que el correísmo perderá también las comisiones que preside, incluidas tres de las más importantes: Justicia, Régimen Económico y Seguridad. Esto se decidirá mañana jueves.

No se cumplió ninguno de los malos augurios que planeaban en el horizonte: no hubo escenarios de ingobernabilidad ni división de bancadas, ni camisetazos de última hora. El minibloque de José Serrano votó disciplinadamente por el candidato de gobierno. El BIN retiró la candidatura de Jimmy Candell minutos antes de que empezara la sesión y no propició sorpresa alguna. El novísimo Bloque de Acción Democrática Independiente (BADI), conforme con la posible designación de Eliseo Azuero para presidir Fiscalización, sumó su apoyo a Litardo y no dijo esta boca es mía. CREO acató las disposiciones de su líder, Guillermo Lasso (con las notables excepciones de dos de sus legisladores más influyentes: Fabricio Villamar y Roberto Gómez) y cumplió con su parte del libreto oficialista.

¿Cuál fue el acuerdo? Tres horas después de finalizada la sesión, es decir, a media tarde, altos funcionarios del Ejecutivo pusieron a circular un comunicado atribuido a los cuatro bloques (AP, CREO, BIN y BADI), pero sin las firmas de sus representantes. En él se habla de una agenda legislativa “pragmática, oportuna y transparente” que incluye el cambio de competencias del CPCCS, reformas legales que favorezcan la generación de empleo, el control de la deuda pública, la independencia del Banco Central, la sostenibilidad del sistema de pensiones... Y una agenda llena de generalidades del tipo “generar condiciones de gobernabilidad que permitan encontrar soluciones de fondo a los problemas sociales y económicos que aquejan a los ecuatorianos”, lo cual bien podría significar, en la práctica, cualquier cosa.

Rarísimo: por la mañana, antes, durante y después de la sesión, de este documento nadie dijo una palabra. Y si se les preguntaba por los términos del acuerdo, los involucrados hablaban nada más que de reparto. Jimmy Candell fue extremadamente sincero a la hora de explicar las razones para el retiro de su candidatura: “Había una presión fuerte de algunos sectores -dijo- que hicieron que lográramos un acercamiento y recibir una propuesta de Alianza PAIS indicando que nos daban la Vicepresidencia, algunas comisiones y algunos espacios legislativos”. Muy claro.

Esta facilidad, sin embargo, fue solo aparente. El triunfo de Litardo solo se aseguró minutos antes de que arrancara la sesión. La presencia casi clandestina de la ministra del Interior, María Paula Romo, sirvió sin duda para aceitar el mecanismo que se puso en marcha cuando Fausto Terán mocionó a su compañero de bancada para la Presidencia y Elizabeth Cabezas dio paso a la votación inmediatamente, sin dar tiempo para que otros nombres se pusieran sobre la mesa. La candidatura de Guillermo Celi (SUMA), por ejemplo, que contaba con el respaldo socialcristiano, no pudo plantearse siquiera. Romo había compartido un tempranero desayuno con los oficialistas y se evaporó casi literalmente cuando los periodistas que montaban guardia en el primer piso la persiguieron a la carrera.

La elección de los nuevos vocales del CAL fue un poco más demorada debido a la indecisión oficialista. Para cocinar el acuerdo al interior de su propio bloque, el nuevo presidente abrió dos forzados recesos: uno de cuarenta minutos, por supuestas “fallas técnicas”, y otro de media hora sin explicación alguna. Ximena Peña, cuya candidatura parecía segura y que sin embargo no paraba de moverse de arriba abajo por el hemiciclo, como si le hubieran dado cuerda, se quedó con los churos hechos: a la hora del té, su nombre fue sustituido por el de Belén Marín. Ahora solo queda nombrar a las comisiones, que esta vez no serán patrimonio de un solo movimiento político. Por primera vez en 12 años.

Secretario

El papelón de la jornada

Una cosa no alcanzaron a resolver los de PAIS: el nombre del nuevo secretario. Y como no lo tenían, Karina Arteaga mocionó reelegir a Belén Rocha “por 30 días, hasta que se tome otra disposición”. Papelón. Eso no se hace. Por angustiosos tres minutos todos se vieron las caras. Finalmente, Litardo suspendió la sesión y pateó la pelotita para otro día.

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