Alivian males con los brebajes que preparaban sus ancestros

Luis Chango descubrió desde niño el don de curar con aguas medicinales. Las prepara con mashua, linaza y otras hierbas. Este chibuleo ya patentó 6 pócimas.

18 feb 2019 / 00:01

Desde niño, Luis Alberto Chango fue apegado a la naturaleza. Junto a su abuelo Francisco hacía largas caminatas por el páramo, y de él aprendió los nombres y propiedades de las plantas que solo se encuentran en lo más alto de las montañas andinas.

Esas enseñanzas le permitieron a Chango, actualmente de 48 años, aprender todo sobre la medicina que preparaban sus ancestros para curar la tos, reumas y muchas otras dolencias.

Fue al cumplir 14 años que Chango, un descendiente del Pueblo Chibuleo, cobró conciencia de sus habilidades para curar con las hierbas nativas.

El Pueblo Chibuleo se encuentra en la parroquia Juan Benigno Vela, a 30 minutos de Ambato (Tungurahua). En la comunidad mantienen sus antiguas modas y costumbres, en especial la vestimenta. Pero también quieren rescatar la medicina que aplicaban.

Hace más de 500 años, en la época de los incas, se curaban las dolencias con las aguas de las quebradas, ya sea con baños o masticando las hierbas que se encontraban a las orillas de los ríos y lagunas.

Por eso, hace nueve años, Chango emprendió en un negocio que aprovecha las propiedades de las plantas del páramo, preparando “aguas milagrosas”, como le suelen llamar a estos singulares brebajes.

Cada domingo acude hasta los cerros Carihuairazo o el Kuntur Jaka para recoger la mayor cantidad de hierbas. El trayecto desde su vivienda, en Chibuleo, hasta las montañas, es de dos horas. En la travesía pide sabiduría a la ‘Pachamama’. Al arrancar cada raíz, dice que primero pide permiso y perdón a la madre tierra, así ella puede proveer más. Entre las hierbas que más recoge están: guashca corales, chushlla agcha, cungunilla, colaguala, urcu valeriana, pensamiento sisa y otras, con las que prepara los jarabes y las aguas medicinales. Luego en su vivienda realiza todo el proceso de preparación. Pero tiene una forma particular para saber cómo realizar estas bebidas. “Todos los productos se me revelan en los sueños; si tengo algo en mente y no hay manifestación prefiero no elaborarlo”, explica el curandero.

Alivian males con los brebajes que preparaban sus ancestros
Campos. Las plantas son recolectadas de las montañas. 3. Salud. El consumo de las aguas medicinales se mantiene con los años.

Chango, quien afirma haber asistido a cursos de medicina ancestral “brindados por profesionales” en la materia, ofrece sus productos en un local ubicado en el centro de Ambato. Allí también vende jarabes de sábila y legumbres que cultivan los indígenas en las chacras.

Él no se cansa de atribuir a sus antepasados los supuestos beneficios que producen sus pócimas naturales. (F)

Medicamento

Venta en tiendas naturistas

El nombre del brebaje está patentado y el registro sanitario está en trámite. Son jarabes elaborados con mashua, noni, malva, linaza y otras 20 plantas que se consiguen en la Sierra y Oriente. “Cuando nos dolía la barriga o se padecía de tos, nuestros abuelos no iban al médico, sino a la farmacia de sus chacras o las orillas de los ríos, donde traían ajo, mashua y otras hierbas. Con eso nos hacían bañar y daban de tomar”, enfatizó Alberto Chango, un emprendedor en el sector de Tungurahua. Los productos se venden en las tiendas naturistas al igual que las hierbas secas. “Somos nosotros los que debemos mantener nuestras costumbres y estar orgullosos de lo que somos”, dijo Chango.

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