La bisabuela que será mecánica

Ana Rodríguez es una guayaquileña de 64 años, quien decidió estudiar en un curso de este oficio. Su objetivo es tener un taller junto a uno de sus ocho hijos.

19 may 2019 / 00:04

Ocho hijos, veinticuatro nietos y cinco bisnietos después, Ana Rodríguez decidió que quiere ser mecánica automotriz y se inscribió en un curso práctico para lograrlo.

La guayaquileña, de 64 años, siempre ha sido una ama de casa. Confiesa haber estudiado confección, pero nunca haber ejercido ese oficio porque apenas cumplió la mayoría de edad tuvo que ejercer el de madre.

Esta moradora de la parroquia Pascuales asiste a las clases gratuitas de mecánica automotriz que brinda la Dirección de Acción Social y Educación (DASE), en un local ubicado entre las calles 15 y Portete.

El uniforme prolijo, su cabello hacia atrás y una sonrisa que cautiva, son característicos en Ana, quien explica que la idea de capacitarse nació de la necesidad de “aprender algo mejor”, pues sus estudios se vieron estancados cuando era muy niña, por la falta de presupuesto y soporte familiar.

Afirma que siempre le llamó la atención la mecánica, las herramientas, el arreglo de los vehículos. Y aunque al inicio dudó de que la aceptaran en el curso, por su edad, califica a esta experiencia como una segunda oportunidad de vida.

“Antes las mujeres no teníamos la opción de estudiar estas cosas, porque nos subestimaban y siempre decían que este tipo de trabajo es solo para hombres”, expresa.

-¿Sus hijos la apoyan para que continúe con estos estudios?-, le pregunta este Diario.

-Sí-, responde de inmediato.

Más aún, sostiene que uno de sus primogénitos, que es mecánico y trabaja en Durán, secunda su meta y uno de los sueños que tienen en común es emprender su propio taller.

Es un ejemplo de perseverancia y superación que desea transmitir a sus nietos. Y en cada situación que la vida le presenta quiere demostrar que la edad no es un impedimento. No obstante, estudiar en un ámbito dominado por los hombres es un reto para toda mujer, no solo para las mayores.

En el curso de la DASE, de los 156 estudiantes, 150 son hombres. Solo hay 6 mujeres.

Pedro Pablo Duart, director de la Dase, aclara que para ingresar al curso, el mayor requisito es la voluntad para superarse, no el género ni la edad. El programa, de dos años, entregará a todos el título de maestros artesanos especializados en mecánica automotriz.

Pero la brecha no solo se aprecia allí. En la extensión local de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE), el 99 % de los estudiantes de mecánica automotriz son hombres; y solo el 1 %, mujeres. Así lo indica la decana de la facultad de ingeniería automotriz, Daniela Jerez, para quien la adaptación es parte de la lucha por buscar la igualdad.

Cree que es importante no tener miedo a incursionar en este mundo, que antes se pensaba era solo para hombres.

Relata su experiencia como alumna y ahora docente y directiva. “A todo me he adaptado y hay un equilibrio, porque ellos saben que soy mujer y que no pueden sobrepasarse”. Y es que, a pesar de que las mujeres se han involucrado en este tipo de áreas y tareas, aún subsisten el machismo y la discriminación de género.

Angie Álvarez, estudiante de la carrera en la UIDE, explica que cuando recién ingresó, sintió ese machismo por parte de sus compañeros. Ya próxima a egresar, asegura que muchos hombres piensan que por su fuerza o género saben más.

Esto también lo ha sufrido Ana Rodríguez. En su hogar, al inicio, su esposo no estaba convencido de apoyarla, porque decía que el mundo de la mecánica era solo para hombres. No obstante, la persistencia de su esposa hizo que él cambiara de opinión. Ahora, la apoya en su decisión de continuar preparándose y en el sueño de que, en un futuro, forme un taller mecánico junto a su hijo. En el centro de capacitación, en cambio, reconoce que siempre recibe la ayuda y el respeto de sus compañeros, ensumayoría, jóvenes y varones.

Alzar una llanta, bajar un motor o agacharse y revisar un carro, sin ayuda de nadie, son parte de su filosofía y su sueño. “Ya quisiera estar en el nivel más alto para solita estar bajando las máquinas y los motores”, acota Ana entre risas.

Mecánica

En las capacitaciones que se brindan en este centro, los estudiantes cumplen con dieciocho horas de práctica y alrededor de doce horas de teoría en la semana.

La práctica es igual para todos

La bisabuela que será mecánica

En la capacitación que brinda la Dirección de Acción Social y Educación (DASE), hay cinco mujeres, que aparte de Ana, también aprenden mecánica automotriz.

Una carrera con pocas mujeres

En Guayaquil, solo dos universidades brindan la oportunidad de estudiar ingeniería automotriz. En la Universidad Politécnica Salesiana (UPS) hay quinientos alumnos estudiando esta carrera y solo diecisiete, de este grupo, son mujeres. Estudiantes de la Universidad Internacional Del Ecuador (UIDE) mencionan que es poco común observar a mujeres estudiar en la facultad. Por tal motivo, se evidencia que solo once mujeres acuden a este centro.

Voces

Daniela Jerez

Directora de la facultad de ingeniería automotriz en la UIDE

Al inicio, se me complicó adaptarme, pero creo que la característica de la mujer es ser arriesgada. Esta carrera es dominada por los hombres, pero no solo es de ellos.

Pablo Duart

Director de la dirección de acción social y educación del Municipio

Los cursos de capacitación que brinda la Dase son igualitarios. Fomentamos el empoderamiento de conocimiento y la oportunidad para que las personas se preparen sin límites.

Paulo Fierro

Director de la facultad de ingeniería automotriz en la UPS

Para estudiar esta carrera se necesita aptitud, y las mujeres lo cumplen. Ellas en mecánica automotriz, son más analíticas y nos enseñan que nuestra forma de trabajar debe ser tranquila.

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