Sí, la Asamblea ha estado trabajando... En la sombra

Termina una semana de reuniones reservadas de las que nadie habla.

Quito /
12 oct 2019 / 00:02

“¿Apoya usted al presidente de la República?”, disparó un periodista a quemarropa. “Apoyo la estabilidad del país”, respondió significativamente el presidente de la Asamblea Nacional, César Litardo, escapando por las ramas más altas y dejando abierto un universo de posibilidades. Eran las 13:30 de ayer viernes. A esa hora, la sede legislativa se encontraba bajo el asedio de una multitud de manifestantes que amenazaba con entrar a saco en el edificio, como ocurrió el pasado martes. En un hotel del norte de la capital, el titular del primer poder del Estado ofrecía una apresurada rueda de prensa con el fin de... ¿lavarse la cara?

Con una declaración preparada llegó Litardo: “La Asamblea Nacional -dijo- ha estado en estos días trabajando internamente”. “Hemos estado reunidos los diferentes jefes de bancada y todos los sectores”. “Tenemos una posición firme de respeto a la estabilidad democrática” (otra vez la muletilla de la estabilidad, en la que podrían coincidir incluso los correístas, que quieren tumbar al presidente).

Y es verdad: han estado trabajando internamente; se han reunido. Al menos dos veces, en diferentes hoteles de la capital. El jueves lo hizo el bloque oficialista, o parte de él: 28 de 38 asambleístas estuvieron presentes, confirmó Litardo, y atribuyó las diez ausencias a problemas de transporte. El miércoles, en cambio, se juntaron oficialistas con representantes de las bancadas del BADI, el BIN y, en algún momento, mediante videoconferencia desde Guayaquil, legisladores socialcristianos. De esa reunión no habla Litardo pero, según asambleístas que asistieron (y que prefieren mantener sus nombres en reserva), ahí se barajaron dos opciones. Primera: pedir al presidente de la República que congele las medidas económicas hasta que se supere la crisis política. Segunda: quitarle el apoyo y poner en marcha los mecanismos de sucesión presidencial. Parece ser que José Serrano (oficialista en los papeles pero alineado con el correísmo en los hechos) desempeñó un papel decisivo en ambas reuniones.

El jueves, la Asamblea Nacional emitió un comunicado en el que anunciaba la conformación de una comisión multipartidista con el fin de investigar las acciones ejecutadas por los ministerios de Gobierno y Defensa en el control de las manifestaciones y establecer, si fuera el caso, “las responsabilidades políticas por estos acontecimientos”. El comunicado concluía anunciando que, “en las próximas 48 horas”, es decir hasta hoy, se convocará una sesión del Pleno.

Ayer, la bancada de SUMA tomó distancia de ese comunicado (para cuya redacción, dejaron claro, no fueron consultados) y emitió el suyo propio: esa comisión multipartidista, dicen ahí, no solo debe investigar la actuación de la fuerza pública sino “fundamentalmente” las acciones de vandalismo y desestabilización: una declaración que deja a Litardo en evidencia. Hablan, entre otras cosas, del “caos”, de la “zozobra”, de las “claras intenciones de irrumpir el orden democrático” y de una serie larga de detalles que se le olvidaron al presidente de la Asamblea.

Mientras tanto, se multiplican los llamados dirigidos a Litardo para que convoque de una vez una sesión del Pleno, que se mantiene inactivo desde el pasado 3 de octubre. Ayer, fueron los asambleístas de la bancada socialcristiana quienes lo urgieron a hacerlo “inmediatamente”, con el fin de defender “la institucionalidad del Estado” (otra vez: los correístas podrían suscribir perfectamente este pedido). El silencio de la Asamblea en estos días de crisis política y violencia callejera genera incomodidad incluso al interior del propio bloque oficialista, en el que no hay que descartar una desbandada de sus integrantes ante la falta de liderazgo demostrada por el presidente.

¿Qué espera Litardo para convocar al Pleno? Lo dijo al principio de esta semana y lo repitió ayer: está buscando un lugar donde sesionar. Un lugar que ofrezca las garantías de seguridad que la sede legislativa, al parecer, no ofrece. Sea porque las manifestaciones lo ponen nervioso o porque la agenda de temas que piensa llevar a la sesión es de una naturaleza extremadamente delicada (se trata, en efecto, de la misma agenda de las reuniones reservadas de esta semana), el hecho es que Litardo quiere poner al Pleno a buen recaudo. Ayer, los asambleístas socialcristianos le ofrecieron algún lugar en Guayaquil. En su rueda de prensa, él dijo que preferiría que fuera en Quito. Este Diario pudo conocer que se ha barajado la posibilidad de instalar la sesión en un cuartel. La pregunta es: ¿qué tantas negociaciones son necesarias para algo, en apariencia, tan sencillo como conseguir una sala de sesiones?

El caso es que César Litardo lleva una semana buscando, en vano, un lugar donde sesionar. Ese solo hecho habla claramente de lo mal parado que se encuentra en la coyuntura política. Hoy, los factores del poder se distribuyen entre Carondelet (o donde quiera que se encuentre el presidente) y la calle. Quizás la solución a sus problemas consista, simplemente, en cambiar de agenda.

Finalmente sesionará el Pleno

De cumplirse lo anunciado en su comunicado del jueves, hasta la noche de hoy el presidente César Litardo convocará a una sesión del Pleno, inactivo desde el pasado 3 de octubre. La agenda está lista y consta de dos puntos. Primero, análisis de la situación del país, que incluye el delicado tema de las medidas económicas y qué hacer ante ellas.

Segundo, nombrar una comisión ocasional para que investigue los procedimientos empleados por la fuerza pública para reprimir las manifestaciones.

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