Abstención, un escudo para los asambleístas que no deciden

Es una forma de votación que revela la falta de decisión del legislador. En el ex-Congreso era estar ausente. Puede responder a cálculos políticos.

Quito /
20 sep 2019 / 23:28

Las excusas sobran. Una de las prácticas parlamentarias durante el tratamiento de proyectos de ley que son considerados controvertidos ha sido la abstención. El sistema de votación que contempla la Constitución y la Ley Orgánica de la Función Legislativa significa que se renuncia a pronunciarse.

En la sesión del martes pasado, cuando se trataban las reformas al Código Orgánico Integral Penal (COIP) que establecían la despenalización del aborto por violación, no hubo excepción. Legisladores que antes habían dicho estar a favor, al final se abstuvieron.

Las justificaciones no se hicieron esperar. “Nos cambiaron los textos”, “no fue lo que debatimos”, “estoy de acuerdo en parte pero no en todo”, son, entre otros, los argumentos más frecuentes de los legisladores.

“En el tema de la despenalización me abstuve porque en la tarde se conoció un texto que nunca habíamos tratado. Esto no es ser ambiguo, estoy dando las razones por las cuales me abstuve. Porque me cambiaron los textos, con lo que no estoy de acuerdo”, justificó el asambleísta de CREO Fernando Callejas.

Esta forma de votación no es nueva. El exdiputado Alfredo Serrano (PSC), en diálogo con EXPRESO, recordó que antes la abstención era medida con la ausencia y, por tanto, era un tema importante en el manejo del cuórum. Además, sostiene que esta forma de votación es una opción cuando se trata de temas políticos, por ejemplo, juicios políticos o resoluciones que no tienen un efecto jurídico. Pero “las abstenciones en leyes no caben. Debe votarse a favor o en contra”, manifestó.

¿A qué se debe este accionar? Para Santiago Guarderas, exdiputado y actual vicealcalde de Quito, la abstención implica no participar en la votación. Por eso, ese falta de pronunciamiento no se acredita ni al ‘sí’ ni al ‘no’. “Puede responder a cálculos políticos, pero también a otro tipo de criterios”, sostuvo.

Para Pablo Santillán, analista legislativo, los asambleístas tienen la obligación de pronunciarse. Ese sería el “deber ser”, pero “efectivamente, son posiciones políticas que son observadas y criticadas por la ciudadanía, que espera de sus representantes que asuman una posición sobre el tema que es puesto a su consideración, por más polémico que resulte”, opinó.

El asambleísta Fabricio Villamar (independiente), si bien cree que en el tema del COIP pudo haber presiones y cálculos políticos, defiende el accionar de sus colegas. “No se puede esperar decisiones de ‘sí’ o ‘no’. No solo porque no son las únicas dos opciones, sino porque el ponente (único habilitado para hacer cambios en segundo debate) puede poner dos cosas con las que estás de acuerdo y una con la que no, y debes votar. Una decisión binaria es muy básica”, sentenció.

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