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¿Trabajar 24/7? Porque desconectarse en vacaciones sí es posible

Los que registran menor desconexión en vacaciones son los altos cargos ejecutivos de las empresas.

05 ene 2018 / 00:00

Después de intensas jornadas laborales, horas extras y hasta trabajos en fines de semana, llegan las tan ansiadas vacaciones. Algunos llevan meses planificando qué hacer en su tiempo libre, pero hay otros que no conciben la vida sin el trabajo.

Los segundos son aquellos a los que se puede ver respondiendo un e-mail de la empresa o preguntándoles a sus compañeros o colaboradores sobre las novedades, cuando se supone que están en su tiempo de descanso. Sin embargo, el cuerpo no es una máquina y necesita una pausa más allá del fin de semana.

Los empleados que no toman vacaciones por largos periodos registran lapsos continuos de estrés que pueden desencadenar enfermedades cardiovasculares, problemas digestivos, trastornos menstruales en el caso de las mujeres, o problemas mentales como ansiedad, depresión, insomnio, ataques de pánico, entre otros.

Según la empresa española Randstand, especializada en recursos humanos, los perfiles con mayor dificultad para desconectarse son los altos directivos, debido a que ellos tienen personal a cargo, objetivos definidos y un departamento completo que depende de su gestión, por lo que las posibilidades de dejar de pensar en el trabajo disminuyen.

Lo ideal durante las vacaciones es salir de la rutina. Para la psicóloga Andrea Villacrés, lo más importante es hallar el equilibrio entre la actitud para disfrutar el momento de relajación y la decisión de dejar de lado cualquier situación que provoque desgaste emocional.

Pero el trabajo no es el único motivo que no permite la desconexión. Las redes sociales, mensajería instantánea, enlaces en directo y un sinfín de distracciones contribuyen a que no se disfrute del tiempo de ocio.

No dejar temas pendientes

Para que la ansiedad no asalte en las vacaciones debe existir organización. Sea consciente de que estará fuera del alcance de los empleados, por lo tanto lo ideal es dejar un delegado.

Si es posible, adelante la mayor cantidad de trabajo en los días previos a su periodo libre, para que a su regreso un cúmulo de temas no esté esperándolo.

Es importante también que prevea las situaciones que podrían surgir e indicar al personal cómo actuar en tales casos. Y si por algún motivo es vital su decisión, entonces restrinja las consultas a un horario. Esto como última opción a tomar.

Hágalo sin remordimientos

Dormir en promedio ocho horas diarias es lo que los médicos recomiendan, pero el ritmo de vida impide en muchas ocasiones cumplir con esta premisa.

El investigador del sueño David Samson, de la Universidad de Duke, en Estados Unidos, descubrió que el tiempo dedicado a dormir ha disminuido. “En 1970 dormíamos de 7 a 8 horas, y ahora 6 o 7. Si hacemos los cálculos, en 40 o 50 años podría dormirse de 5 a 6 horas”, explica el experto.

No dormir adecuadamente provoca consecuencias más allá de la irritabilidad, como problemas inmunológicos e incluso depresión.

Enfóquese en la relajación

Este punto está estrechamente relacionado con el tema de la planificación previa en el campo laboral. Confíe en su equipo de trabajo, porque serán ellos quienes atiendan las situaciones que ocurran en su ausencia.

No piense tampoco que sus planes de vacaciones fallarán, por lo que se recomienda alejar de su mente pensamientos nocivos como “No encontraré mesa”, “Las entradas estarán agotadas” o “Los hoteles ya se llenaron”. Sea optimista y crea en su propia capacidad de organización, porque si no solo sentirá mayor tensión y angustia.

Planee sus vacaciones

El primer día de descanso no es para programar qué hacer con el tiempo libre. Para disfrutar de las actividades lo ideal es planificarlas con anticipación.

Un viaje con problemas porque no reservó a tiempo los tiques aéreos o se olvidó de pagar al guía turístico genera mayor estrés en el tiempo destinado al descanso. Otra alternativa durante las vacaciones es reforzar lazos con aquellos familiares o amigos con los cuales se ha perdido el contacto.

El experto en talento humano Juan José Torres resalta que “las vacaciones no es solo no trabajar, sino dedicarse a hacer lo que le gusta o le motiva a seguir adelante”.

El celular, la herramienta que no ayuda

¿Trabajar 24/7? Porque desconectarse en vacaciones sí es posible

Los hay en muchos modelos, marcas y hasta colores diferentes. En un país como Ecuador donde existen aproximadamente 4,5 millones de smartphones, según datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, y más de 15 millones de líneas de telefonía móvil activas, es impensable salir de casa sin ese eterno compañero, por lo que su uso se ha convertido en un hábito permanente.

Los celulares, en ocasiones, pareciera que arreglaran la vida de sus dueños, ofreciéndoles funciones básicas como una alarma, el calendario u otras más sofisticadas que van desde crear una presentación de Power Point hasta editar un vídeo musical.

Pero es precisamente esa comodidad que ofrece el móvil la que ha llevado a que varias personas no puedan despegarse de él durante las vacaciones. Para Sonia Yánez, magíster en Comunicación Digital, “el manejo del celular es una extensión del código de comportamiento en la vida. El problema surge cuando no sabes poner límites”.

Con este criterio concuerda la psicóloga clínica María Gracia León. Ella sostiene que con el celular se ha creado una dependencia. “La tecnología no es la culpable, sino que los seres humanos no hemos sabido cómo manejarla”.

Incluso el miedo a perder el celular puede convertirse en un trastorno psicológico conocido como ‘nomofobia’. En un estudio realizado a los alumnos de la carrera de Diseño de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), sede Santo Domingo, se descubrió que los estudiantes registran un nivel medio-alto de esta alteración, poniéndose de manifiesto cuando el 73 % de los encuestados reconocieron haber sufrido síntomas como desesperación, incertidumbre o dolor de cabeza cuando olvidaron su celular.

La doctora María Gracia León asevera que las redes sociales y la tecnología en general han conllevado a un descuido personal. Es decir, se sacrifica el tiempo que debería dedicarse a cultivarse como persona por estar pendiente del e-mail, las noticias u otros temas de menor relevancia.

Sonia Yánez, experta en Comunicación, cree que por cuestiones laborales de urgencia es justificable el uso del celular, si se ha llegado a un previo acuerdo con las personas con las que se está compartiendo las vacaciones. “Pero si estás conectado al celular para publicar selfis o enlaces en vivo, demuestras que realmente no estás disfrutando el momento. Eso ya implica una distracción y que se tiene un problema”, insiste.

Recalca además que si se está acompañado de hijos, pareja o padres, entonces no debería existir nada en el mundo exterior lo suficientemente grave como para obligarlo a mantenerse conectado permanentemente.

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