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Hablar en público, un temor superable

Este miedo genera síntomas de malestar como temblores, problemas digestivos o cuadros de ansiedad. Existen dos teorías que explican este sentimiento: el temor al fracaso y el instinto de supervivencia humana.

12 ene 2018 / 00:01

Sentir la boca seca, temblar, ser incapaz de concentrarse, recordar o generar pensamientos con claridad y ganas de huir. No, no es una escena de una película de terror, sino algunos de los síntomas que sufren aquellos que tienen miedo de hablar en público o también conocido como “pánico escénico”.

Para Adecco, empresa suiza de recursos humanos con más de 20 años de experiencia en análisis de personal, este temor es más común de lo que se cree. Por ejemplo, en España el 75 % de los profesionales ha sentido algún síntoma cuando ha debido enfrentarse a una audiencia. A este miedo se lo conoce científicamente como “glosofobia”.

Ignacio Téllez, orador profesional y ganador por dos ocasiones del club Toastmasters International, asegura en su portal web que existen dos teorías acerca del origen de este miedo.

Una de estas explicaciones hace referencia a la parte más primitiva del cerebro conocida como “reptiliana”. Esta zona decodifica la situación de hablar a una audiencia y la asocia a un enfrentamiento contra una masa de personas. Esto constituye para el cerebro una situación de peligro para la supervivencia, por lo que activa todos los mecanismos de defensa o huida que tiene disponibles.

La segunda justificación para este temor y la más comúnmente aceptada es el temor al fracaso. Por ejemplo, en una exposición del colegio en la que un niño cometió un error y recibió la burla o crítica de su maestro, puede quedar como una experiencia hiriente y desagradable. Inconscientemente esa sensación reaparecerá cada vez que se encuentre en una situación similar. Con este criterio, concuerda la magíster en psicoanálisis y clínica psicoanalítica Gloria Bermúdez.

Hablar en público, un temor superable

La experta cuenta además que ha conocido de cerca casos críticos, en los que el pavor generado es tan grande que la persona opta por evadir el problema a cualquier costo. La situación les provoca cuadros de ansiedad y angustia tan intensos que se manifiestan en el cuerpo a través de problemas digestivos o bajas de presión.

El miedo a hablar en público guarda una “profunda y cercana” relación con los niveles de seguridad y autoconfianza. Para Bermúdez, los que tienen este temor son los mismos que poseen otros miedos, como enfrentarse a un examen. En muchos casos son superados con preparación previa, pero en otros se convierte en una fobia que limita la calidad de vida de quien la padece.

Bermúdez explica que esto se puede convertir en lo que Freud denominaba “neurosis de fracaso” y es alimentada por las expectativas sobrevaloradas que se cree que los otros han formado acerca de quien habla, pero que en muchas ocasiones la percepción de lo que el otro espera está errada.

Frank Carreño, coach comunicacional y quien lleva años preparando desde políticos hasta reinas de belleza de talla internacional, considera que la tecnología actual ha creado nuevas exigencias en cuanto a comunicación. Para él, toda persona es un canal de comunicación que debe tener la posibilidad de emitir un mensaje sin miedos.

El experto, que reside en Miami y fue consultado por EXPRESO, cree que aspectos técnicos son importantes, pero lo determinante es romper los conflictos internos que se tiene. Por ejemplo, en su caso él debió trabajar en sus inseguridades y cuenta que a medida que las superó, logró mejorar sus posibilidades de comunicación.

La psicóloga Julieta Sagñay sostiene que la alta incidencia de este pánico es cultural. Para ella, los padres tienen una relación de codependencia con sus hijos que repercute en su desarrollo social.

La doctora propone que en los casos en que no hay cuadros de ansiedad, entonces se puede trabajar con la psicoterapia, específicamente la cognitiva conductual, que consiste en aprender una nueva conducta a través de técnicas. Estas permitirán la madurez de la inteligencia emocional e influirán en la percepción y aceptación de sí mismo, asevera la experta.

Hablar en público, un temor superable

¿Cuánto pierdes cuando tienes miedo a hablar?

En el siglo XXI los discursos ya no están únicamente reservados para los políticos o empresarios de éxito. Una intervención para felicitar a un familiar en la fiesta de su cumpleaños, un mensaje de despedida para un compañero de trabajo o una exposición en clases son situaciones comunes que se viven. Es debido a esta razón que el coach comunicacional y experto en oratoria, Frank Carreño, considera que “ahora todos necesitan tener facilidad de palabra, saber transmitir conceptos y hacer llegar mensajes. Sin eso, en esta época, es muy difícil poder trascender”.

Cree además que carecer de esta “inteligencia lingüística” se convierte en un limitante, tanto en la vida personal como profesional.

El experto asegura que “hoy en día cada profesional es una marca”, por lo que no tener miedo a enfrentarse a su público objetivo y difundir la calidad de sus servicios representa una herramienta útil para responder a la competitividad del mundo laboral.

En fin, es grande el abanico de oportunidades que se pierde cuando se permite al miedo dominarlo. Quizá y el financista que tanto tiempo ha buscado para su proyecto o el amor de su vida estén allí, a la espera de que sea usted el primero en decirlo.

Sobreproteger a los niños merma su seguridad

Las capacidades de expresión oral frente a un público guardan relación con las habilidades sociales que poseen las personas.

Según la psicóloga Julieta Zagñay, en un hogar donde un pequeño crece con barreras y límites constantes, entonces, le será más difícil desenvolverse. La sobreprotección en los primeros años de vida tendrá un efecto negativo en cuanto a la seguridad y se manifestará en otras etapas como la adolescencia o adultez. Incluso, los primeros efectos negativos se pueden ver desde la escuela “cuando hay trabajos en grupo o deben exponer”.

Otros aspectos como los favoritismos o las constantes comparaciones evitarán el desarrollo del amor propio, por lo que la experta recomienda evitar esos comportamientos que lejos de representar una muestra de amor se convierten en un obstáculo para el desarrollo social de las personas.

Reitera además que esto podría repercutir en situaciones físicas como cuadros de ansiedad que necesiten atención médica especializada.

Sepa cómo dar un buen discurso

Preparación

Es un paso vital para dar un discurso. A mayor preparación menor será la posibilidad de fracasar. Practíquelo constantemente e incluso piense en qué posibles preguntas le haría el público. De esta manera, evitará quedarse en blanco frente a una duda que pudo haber previsto.

Respiración

Cuando una persona siente miedo tiende a hacer respiraciones cortas que no llevan el suficiente oxígeno al cerebro. Inhalar y exhalar permitirá al cuerpo bajar los niveles de tensión y reducir el ritmo cardíaco al que está sometido, permitiéndole entrar a un proceso de relajación.

Hablar en público, un temor superable

Otro lenguaje

El cuerpo es un transmisor de información. Los movimientos, posturas e incluso la forma de vestir dan un mensaje. Por esto, analice estos aspectos, previo al discurso, para evitar que exista falta de coherencia y se interprete un mensaje equivocado.

Beba agua

Más que para aliviar la sensación de “boca seca”, el beber agua durante el discurso le dará unos segundos para pensar en el caso de que olvide parte de la exposición. Además, le permitirá focalizar la atención en el cambio de actividad, lo que permitirá que el cerebro tenga tiempo para reorganizar las ideas.

Optimismo

Visualícese logrando su objetivo y conquistando al público. De esta manera, sentirá menor ansiedad y le permitirá centrar su atención en el contenido que quiere comunicar a su público y no en otros aspectos como el temor a fallar. Confíe en sí mismo y en el proceso de preparación que realizó.

A LA CARTA