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Su rostro dice más de lo que cree

Ni las ojeras son siempre señal de noches de insomnio ni el acné de un excesivo consumo de grasa. Si luce una piel pálida o un tono azulado en sus labios es mejor que se someta a un chequeo médico.

20 feb 2018 / 00:01

Hay personas que con sus rostros dicen más que con palabras. No son capaces de lanzar una mentira sin que un gesto los delate. O de disimular cuando están frente a la persona que acelera su corazón y tampoco cuando alguien que no soportan se cruza en su camino.

El rostro dice más de lo que imagina, tanto que hasta la forma puede revelar su apetito sexual y hasta su nivel de fidelidad, aseguran los científicos de Nipissing University (Canadá). Solo como ejemplo: los hombres y mujeres de cara cuadrada y ancha tendrían una libido mucho más alta. Y, en el caso de ellos, existe una actitud más liberal ante la posibilidad de engañar a su pareja.

Pero hay señales que resultan más reveladoras, especialmente cuando se trata de un diagnóstico a primera vista, que no proviene necesariamente de un médico. Al menos así lo destaca una investigación publicada en la revista Proceedings of the Royal Society B, que ha demostrado que los seres humanos son capaces de identificar si alguien padece de una enfermedad solo con verla. ¿Las señales? La piel y los labios más pálidos, la cara más hinchada, los ojos más rojos, los párpados más colgantes y la boca más caída.

Y tienen razón. Los especialistas dicen que el rostro nos da signos que muchas veces pasamos por alto o que confundimos con algo que no amerita de cuidado. Por ejemplo, no siempre las ojeras nos muestran un signo de que no dormimos bien o el acné es señal de que hemos comido mucha grasa. Las arrugas tampoco son siempre una muestra del paso del tiempo o las manchas tienen que ver con el sol. En ocasiones, ciertas enfermedades como la diabetes o problemas de tipo hormonal son los culpables de que el rostro no se vea tan joven ni tan limpio.

El tipo de alimentación que lleva es clave también y su cara lo demuestra. Los especialistas explican además cuáles son las otras partes del cuerpo que nos dicen que hay algo a lo que debemos prestarle atención.

Las manchas

Si repentinamente sufre de manchas blancas o amarillas o de bultos de grasa en el párpado superior, esta es una alerta de que su colesterol malo está alto. Debe ir al médico porque esto puede causar un endurecimiento de las arterias y males cardíacos.

Los cambios

Si siente entumecimiento en el rostro y al verse al espejo nota que no puede sonreír por completo y que además tiene dificultad para hablar, es importante que no espere por atención. Es posible que se le esté produciendo una parálisis facial o una apoplejía.

¿Delgado o llenito?

Un rostro delgado y demacrado puede delatar una de esas dietas yo-yo o un exceso de ejercicios. Pero, si al contrario, se trata de una cara un poco gordita, pero caída, queda en evidencia la falta de ejercicios, el exceso de estrés y también de consumo de alcohol.

Su rostro dice más de lo que cree

Piel enrojecida.

Existe un mal crónico de la piel que provoca que la cara se torne roja. Se llama rosácea y llega incluso a ocasionar hinchazón y úlceras cutáneas que lucen como acné. Se desconoce la causa, pero afecta más a las mujeres entre los 30 y los 50 años. El enrojecimiento puede ser también por alergia.

El acné

Siempre pensamos que esos granitos indeseados que son más comunes en la adolescencia, nos atacan en la edad adulta por una por mala alimentación, pero en el caso de las mujeres hay otra causa frecuente: la aparición de quistes.

El color.

Hay que prestar atención a las tonalidades de su rostro. Por ejemplo, si está pálido puede ser signo de anemia como también de una enfermedad hepática. Si sus labios lucen azulados, preste atención porque existe una relación con problemas cardíacos y pulmonares.

Su rostro dice más de lo que cree

Los ojos rojos

Muchas veces los ojos se enrojecen cuando hay mucha manipulación con las manos o por la alergia a algún cosmético contaminado, pero también puede deberse a la fatiga y a la privación del sueño. En este último caso, se acompaña de párpados colgantes, ojos más hinchados y más arrugas.

Las ojeras

Cuando aparecen las ojeras, lo primero que pensamos es que se debe a que no dormimos lo suficiente. Pero a veces surgen por alergia a un producto que se pone en el rostro o que está en el ambiente. También son señal de amiloidosis (grupo de enfermedades raras).

El vello facial

El exceso de vello, especialmente en las mujeres, es molesto. Pero hay que preocuparse no solo por el tema estético, sino también por lo que eso representa, más aún si este pelo indeseado aparece en gran cantidad en la línea de la mandíbula, el mentón y el labio superior. Eso es señal de un desequilibrio hormonal.

Piel reseca.

La piel es el órgano más extenso y en áreas como el rostro hay tendencia a la resequedad. Puede deberse a la falta de hidratación, pero también es señal de hipotiroidismo (reducción de la hormona tiroidea) o de diabetes. Las arrugas tienen que ver con daño solar o falta de vitaminas.

Los especialistas

Rodrigo Huacho / Dermatólogo

Hay que preocuparse si aparecen súbitamente

Las alteraciones que se producen en el área facial pueden deberse especialmente a enfermedades metabólicas, como la obesidad o la diabetes. Al inicio, las señales que da el rostro pasan desapercibidas, pero con el tiempo el paciente le da importancia precisamente por lo incómodo que le representa verse así. Recordemos que el rostro es nuestra carta de presentación ante la sociedad. Debe saber además que hay situaciones que requieren de un tratamiento conjunto, en el que deben intervenir otros profesionales y no solo el dermatólogo. Por ejemplo, si tiene exceso de vello facial, es algo que debe tratarse con el endocrinólogo, al igual que cuando hay un problema de acné, aunque también podría deberse a la presencia de quistes en el ovario, por lo que deberá acudir al ginecólogo. La persona que presenta algún cambio en su rostro debe preocuparse en el momento en el que este es de aparición súbita, si el tiempo de permanencia es bastante prolongado y si no se cicatriza de una forma adecuada. No debe esperar para acudir al especialista.

Rooxi Casquete / Dermatóloga

Además del sol, la reducción de peso incide en la piel

Hay cambios en el rostro producidos por el hecho de haber recibido mucho sol sin protección. En estos casos se producen las manchas, el afinamiento de la piel, arrugas marcadas, ojeras, flacidez... Esto es el fotoenvejecimiento que no está relacionado con la edad cronológica. Pero también existen manifestaciones en la piel de enfermedades sistémicas. Además, la piel de la cara es muy susceptible a la bajada de peso, por lo que se va a producir mucha flacidez. Esta situación ocurre también cuando no tenemos las horas de sueño apropiadas y esto se ve sobre todo en pacientes con enfermedades de tipo psiquiátricas. Lo que sí puede haber en mayor número son manifestaciones de una enfermedad dermatológica, que puede ser sistémica o localizada. Un ejemplo es lo que se conoce como lupus, en el que se produce un eritema (enrojecimiento de la piel debido a procesos inflamatorios) en mariposa, sobre todo cuando la persona se expone al sol. Muchas enfermedades dermatológicas dan una manifestación inicial en cara.

María José Viteri / Máster en Nutrición

Su alimentación incide en cómo luce su rostro

Su piel y su rostro son una clara manifestación de su alimentación. ¿Cree que una persona con piel tersa, sin manchas e hidratada se alimenta igual que una persona de piel pálida o seca y manchas? Ya sabemos que la respuesta es no. No comer verduras y frutas causa un déficit de vitaminas y minerales que son esenciales para la regeneración celular y no consumir pescados o fuentes proteicas animales de buena calidad genera falta de colágeno, por lo que su piel se verá flácida. Además, tener una ingesta alta en azúcar o en productos refinados ocasiona que sus células pasen por un proceso de “glicación”, lo que hace que se degraden y oxiden sus proteínas y se envejezcan, por lo que su piel y su rostro lucirán más envejecidos. Otro dato importante es la hidratación. No hay que tomar 8 vasos al día como siempre dicen, lo correcto es 30 ml de agua por kg de peso si no hace mucho ejercicio, y 50 ml por kg de peso si lo hace. Entonces alguien que pesa 60 kg debe consumir tres litros de agua diario si es activo.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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