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Placas colaborantes: Losas y paredes más livianas y rápidas de hacer

Las steel deck o cubiertas de acero ganan terreno en la construcción de losas, por ahorrar tiempo y otras ventajas.

20 may 2017 / 00:00

Construir o ampliar nuestra vivienda o cualquier edificación siempre ha sido una decisión difícil de tomar por los costos que demanda el proyecto y el tiempo que suelen tardar las obras. En vista de eso y en respuesta a los nuevos requerimientos funcionales, el mercado ofrece hoy productos y técnicas que, aunque distan de los sistemas tradicionales, satisfacen por sus resultados halagadores. El steel deck, o placa colaborante, es uno de esos productos que además de permitir ahorros en dinero y tiempo, ofrece mayor seguridad a los usuarios de cualquier edificación frente a eventos naturales como los sismos.

Se trata de una solución constructiva que aprovecha las ventajas del acero y el hormigón, los cuales actúan conjuntamente y superan las prestaciones de las partes por separado. En términos simples, el steel deck es un sistema constructivo para losas de entrepiso que se compone de una chapa de acero, nervada, inferior, apoyada sobre un envigado y que permite recibir el hormigón vertido que completa la losa.

Emiliano Sornoza, ingeniero civil, exgerente del Plan Socio Vivienda en el Miduvi y ex subdirector de la Zona 5 y 8 del Sercob (Servicio de Contratación de Obras), recuerda que este tipo de losas y paredes se pusieron en casas de interés social, Unidades de Policía Comunitaria (UPC) y otro tipo de edificaciones que por la gran cantidad de unidades que se requerían, debían ser construidas en forma más rápida.

“Estas planchas se están utilizando para aligerar también las cargas en las construcciones considerando los eventos sísmicos, puesto que los edificios tradicionales normalmente son de paredes con mampostería, lo cual implica más costos y más carga muerta a los inmuebles”, acota el técnico.

En Guayaquil y el resto del país usted podrá encontrar el producto con nombres como Novalosa, Kubilosa, Steel Panel y otros. Claro que cada fabricante o distribuidor le ofrecerá el artículo con beneficios extras, como por ejemplo que su sistema de fijación permite “una instalación más rápida y con menos riesgo de filtraciones”. Incluso le dirán que sus planchas son aprobadas por el Steel Deck Institute, una institución internacional que dicta especificaciones en el diseño, fabricación y uso de cubiertas de acero.

Pero en el fondo, dice el constructor José Wonsang, todas ellas cumplen los mismos objetivos: eliminan el uso de moldes y son fáciles y rápidas de instalar, además de reducir el consumo de hormigón y hierro.

Este ingeniero civil explica que la losa tradicional armada es más cara y toma más tiempo construirla porque con esta se debe esperar no menos de 18 días para que el hormigón adquiera su resistencia debida, mientras que con una losa con panel de acero, al día siguiente de haberla hecho el constructor puede seguir alzando paredes y subir más pisos , “porque el soporte estructural metálico o de hormigón está haciendo de encofrado, es decir la misma losa colaborante es la que sirve de encofrado de la edificación”.

En las últimas décadas las placas colaborantes o steel deck han participado de las más importantes obras de construcción en América y el mundo, gracias a sus innegables atributos. Y el precio, es otra de sus ventajas.

Solo la placa de acero cuesta en el mercado ecuatoriano $ 25 el metro cuadrado. Pero los costos de fundir este tipo de losas, es decir la placa, la estructura metálica más el hormigón, van desde los $ 30 hasta los $ 59 el m2; mientras que para paredes, y dependiendo del diseño, cuesta entre 39 y 60 dólares.

Algunos constructores opinan que estos costos están un 10 % por debajo de las losas tradicionales. Otros prefieren señalar que el valor de una losa colaborante se determina combinando los costos iniciales, los costos del ciclo de vida y el rendimiento general de la obra.

Pero, ¿qué hay de la apariencia que brinda una losa fundida sobre placas metálicas? Los fabricantes afirman que aunque la cubierta de acero es principalmente un componente estructural, esta es visualmente atractiva cuando se deja expuesta en otras aplicaciones.

“Con los recubrimientos de fábrica y de campo correctamente especificados, la cubierta de acero es fácil de mantener, duradera y estéticamente agradable”, insisten sus partidarios.

El arquitecto Harry Chang, diseñador y constructor, opina que queda a discreción del propietario de la edificación dejar a la vista la losa colaborante o forrarla o cubrirla, ya sea con pintura, tumbado falso, con una mampara, pantallas o cualquier otro material de acabado.

Chang le encuentra una desventaja a estas chapas o placas: pueden oxidarse, especialmente en zonas cercanas al mar, donde el ataque del aire salino puede ser un problema. Por ello recomienda protegerlas o cubrirlas.

Sin embargo, considera que este elemento aún no es muy aceptado a nivel residencial, “e incluso, hay gente que lo considera solo para casas populares y para ambientes de fábricas, centros comerciales y otros”.

Placas colaborantes: Losas y paredes más livianas y rápidas de hacer

Técnicas y materiales

Persiste el recelo ante nuevas tendencias

Construir casas y edificios con estructuras metálicas; con paneles de espumaflom, fibrocemento u otros materiales que no sean el hormigón armado; fundir una losa de entrepiso sobre una chapa o cubierta metálica. Todo aquello que son materiales y técnicas o procesos constructivos que a nivel mundial se vienen dando hace algunas décadas, acá en el Ecuador todavía asusta a muchos.

“Somos bastante conservadores, no nos atrevemos a hacer o demandar un diseño de edificación metálica sino que esperamos que el de al lado, que el vecino lo haga primero”, suele decir al respecto el ingeniero civil Tito Klaere, especialista en construcciones metálicas. Este profesional sueña con que llegue el día en que las edificaciones de Guayaquil sean hechas en su mayoría con acero, algo que se viene dando poco a poco, pero especialmente en edificios públicos como los de la Judicatura, los nuevos hospitales, centros comerciales y otros.

El también constructor Harry Chang señala que pese a que elementos como las placas colaborantes para losas son beneficiosas, no entiende por qué aún no se ha masificado su uso en el país, especialmente a nivel residencial.

Los inmuebles tipo loft, que dan un aspecto fabril a las viviendas y locales -y que están en boga en Londres, Nueva York y otras grandes ciudades- acá son escasos.

Puede ser una cuestión cultural esto de no querer lo no tradicional, opina Chang. “Si a los clientes yo vengo y les pongo una estructura metálica ellos lo asocian a una casa popular o a que se busca bajar costos o porque el constructor quiere ganar más plata”.

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